El naval gallego recurre a trabajadores de fuera para garantizar las entregas

Empresas de Portugal, Andalucía y Asturias entran en un sector carente de mano de obra

Buque de crucero para Ritz Carlton, en construcción en el astillero Barreras
Buque de crucero para Ritz Carlton, en construcción en el astillero Barreras

vigo / la voz

Las cosas vuelve a ir bien. Con el estigma del tax lease ya medio oxidado, los astilleros gallegos sacan pecho en Europa con la mayor cartera de pedidos contratada en diez años: una treintena de buques valorada en más de 1.500 millones de euros.

Debería ser motivo de fiesta, pero la entrada en vigor de los contratos firmados ha venido a confirmar los temores que, desde hace tiempo, venían mostrando tanto los sindicatos como las organizaciones sectoriales Asime (metal) y Aclunaga (clúster naval): no hay suficiente mano de obra cualificada en Galicia para garantizar las entregas en plazo.

No hay tiempo que perder y, ante la necesidad, la industria auxiliar ha comenzado a dar entrada a mano de obra de fuera de Galicia para cumplir las contratas en los astilleros.

El desembarco de operarios cualificados se está produciendo incluso a través de la subcontratación de empresas enteras. Fuentes sindicales confirman que en estos momentos están trabajando ya en los astilleros de la ría de Vigo firmas procedentes de Portugal, Andalucía y Asturias, en donde la carga de trabajo ha decaído, en contraposición con la pujanza que vive el naval en Galicia. «La situación es preocupante, alguna industria auxiliar ha tenido que renunciar a contratos por falta de personal cualificado», aseguran desde el sector.

La falta de personal empieza a ser también un inconveniente a la hora de acometer nuevos pedidos. «Aunque apenas estamos a un 60 % de la capacidad del sector, esta problemática está perjudicando las expectativas diarias y futuras de una actividad estratégica para Galicia», afirma Enrique Mallón, secretario general de Asime.

No hay candidatos

Mallón añade que, si bien han intentado desarrollar un plan de choque de formación y están articulado diversos cursos aprovechando al máximo las ayudas públicas, «lo cierto es que no está dando sus frutos».

La patronal del metal no dispone de cifras concretas sobre el volumen de operarios de fuera que trabajan en estos momentos en las gradas de los astilleros gallegos. Mallón considera que de momento es una mano de obra «residual», que ronda el 10 % de una plantilla de más de 5.000 trabajadores. Pero advierte que la situación se complicará más a partir del verano, cuando los pedidos en construcción requieran el mayor nivel actividad en el interior de los buques.

La mano de obra de fuera es ahora el 10 % del total, y su peso será mayor partir del verano ¿Y por qué la industria naval, que durante años ha arrastrado un gran volumen de mano de obra en paro, como consecuencia de la crisis, no consigue cubrir las demandas de empleo? La respuesta es tan simple como que no hay candidatos. Muchos se han prejubilado y otros muchos han emigrado o han cambiado de sector, y no están dispuestos a regresar a una actividad inestable y mal remunerada.

La mano de obra cualificada que emigró hace seis años no quiere regresar para vivir peor. «Muchos que se vieron obligados por la crisis del tax lease a buscar trabajo en otros sectores, cuando no a emigrar, quieren garantías de empleo a medio plazo, no de forma puntual para un barco, y aquí no hay garantías de estabilidad», explican fuentes sindicales del metal.

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