La plantilla de PSA Vigo se enfunda el traje biónico

La automoción es uno de los sectores que registran mayor absentismo laboral debido a dolencias musculares


vigo / la voz

La automoción es uno de los sectores que registran mayor absentismo laboral debido a dolencias musculares. Las lesiones desencadenadas por trabajos repetitivos o fatigosos en la línea de montaje son la principal causa de un índice de bajas que en la planta del grupo PSA en Vigo supera el 5 % de media (entre 250 y 300 diarias).

Un sector que abandera la innovación tecnológica como es el del automóvil tenía que dar respuesta a este problema, y la ha encontrado en los exoesqueletos, unas estructuras robotizadas que se adhieren al cuerpo del trabajador o trabajadora para facilitar la actividad.

Dicho de una forma muy simple, los exoesqueletos mecánicos o exotrajes son algo así como robots para llevar puestos a modo de funda de trabajo.

«Son estructuras de varias piezas de fibra de carbono perfectamente calculadas y medidas que se unen en una especie de mochila que se ata a la cintura, el torso y las piernas», simplifica un ingeniero del Centro Tecnológico de Automoción de Galicia que investiga en este campo. «Cuando la persona realiza movimientos tales como agacharse para recoger un gran peso la estructura se comba como si fuera un arco flexible. Eso acumula energía que luego se libera ayudando a completar el gesto cuando el usuario se estira. Es un aparato que confiere una especie de superpoder», aclara.

Prevenir lesiones y bajas

El CTAG, junto a PSA y Mutua Universal, trabaja desde hace meses un estudio de dispositivos de asistencia física (exoesqueletos) para facilitar la salud laboral y prevenir lesiones en sus trabajadores en planta; que es el que ahora se está trasladando a modo de ensayo a la factoría viguesa.

Según el responsable del servicio médico de PSA Vigo, Jose Luis Martinez-Murillo Méndez, «lo primero que se le pide a cualquier dispositivo de este tipo es que suponga una ayuda para el usuario, facilitándole la realización de determinadas tareas, pero sin generar efectos contrarios para su confort o su salud».

Por esta razón, añade la responsable de ergonomía del centro, María Isabel Fontano Blanco, «es importante realizar estudios previos antes de adoptar este tipo de dispositivos, ya que no todos los que hay disponibles en el mercado resultan adecuados para el confort y la salud de las personas, al mostrar más inconvenientes para su uso que ventajas, por peso excesivo o incomodidad de uso».

El único inconveniente es su coste, que por ahora ronda los 3.000 euros por unidad.

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