Cuatro multinacionales toman el campo

En apenas cinco años, el número de empresas agroquímicas mundiales se ha reducido y tres gigantes amenazan con convertir el sector en un oligopolio


redacción / la voz

Siete de cada diez agricultores en el planeta dependen de ellas para comprar sus semillas, herbicidas o pesticidas, y todo apunta a que el número irá en aumento durante los próximos años. En apenas un lustro, de la decena de empresas agroquímicas que competían por hacerse con un mayor trozo del pastel agrario mundial, quedan tres gigantes que amenazan con convertir el campo en su particular oligopolio.

Desde el 2015, en el sector biotecnológico se han cerrado operaciones financieras de compra o fusión de empresas por 250.000 millones de euros. La última de ellas se formalizó esta misma semana con la compra de Monsanto por parte de la multinacional alemana Bayer, lo que la convierte en el número uno indiscutible en aspectos tan relevantes como la comercialización de semillas modificadas genéticamente.

Estos son los principales grupos biotecnológicos a nivel mundial.

Bayer

La número uno. Tras dos años de gestiones y el desembolso de casi 54.000 millones de euros (hay que sumar otros 7.600 millones en desinversiones para cumplir las normativas sobre competencia) la dueña de la aspirina se ha hecho con la todopoderosa Monsanto. La firma americana es la dueña de más de 2.000 patentes mundiales de organismos modificados genéticamente (OGM) y de herbicidas tan conocidos y denostados como el glifosato Roundup. Varios estudios señalan que más del 50 % del maíz y del 60 % de la soja transgénica que se cultiva en el mundo procede de los laboratorios de Monsanto. La nueva empresa, con unas ventas conjuntas superiores a los 51.000 millones de euros anuales y un valor de mercado de más de 119.000 millones de dólares, es la propietaria de marcas tan usadas en Galicia como las semillas de maíz Dekalb o el herbicida selectivo Harness.

ChemChina-Syngenta

Potencial chino. Aunque siguen operando como marcas separadas, hace un año que ChemChina compró por más de 39.000 millones de euros suiza Syngenta, referente mundial en biotecnología y propietaria del maíz NK, del que hay sembradas miles de hectáreas en Galicia. Esta adquisición perseguía dos objetivos: por un lado, mejorar la productividad de los cultivos locales reduciendo la dependencia que tiene China de la importación de materias primas con las que alimentar a sus 1.400 millones de habitantes y, por otro, posicionar al país como un gigante en el sector agrario. Los movimientos chinos no han acabado, al cobrar relevancia el intento de fusión de ChemChina con Sinochem, lo que daría lugar a la mayor corporación del sector, que tendría un volumen de facturación de 90.000 millones de euros.

DuPont-Dow

Dos titanes americanos. Apenas llevan nueve meses operando de forma conjunta tras una operación de fusión valorada en más de 116.000 millones de euros, pero ya manejan una cifra bruta de negocio de 14.000 millones de euros. Los dos titanes americanos ya controlan el 40 % del maíz americano, el 22 % de los herbicidas y el 19 % del volumen total de insecticidas que se aplican en el mundo. En Galicia tienen una presencia importante gracias a las semillas de la marca Pioneer.

Las ABCD de los cereales

Control desde la siembra. La elevada concentración empresarial que se registra en el sector de las semillas o los fitosanitarios se extiende también a la comercialización de las materias primas. Tanto es así que cuatro únicas empresas controlan más del 85 % del movimiento de cereales a lo largo y ancho del planeta. Se trata de Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, conocidas colectivamente como las ABCD. Juntas facturan más de 300.000 millones de euros anuales y controlan, desde incluso antes de su siembra, la producción mundial de insumos como la soja, el trigo o el maíz. Destaca sobre el resto Cargill -buena parte del pienso que se elabora en Galicia depende de sus materias primas-, que, además de ser la compañía privada más grande de EE. UU., es también la mayor comercializadora del planeta. Con más de 140.000 empleados y presencia en más de 66 países, ha extendido su actividad a otros sectores, como el de la producción cárnica. La actividad de las ABCD está, desde hace años en el punto de mira de distintas organizaciones que las culpan de usar su posición de dominio para fijar a su antojo los precios de los alimentos.

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