Los nuevos parques eólicos gallegos moverán 700 millones en dos años

Galicia aumentará casi un 20 % su capacidad de generación, hasta 4.000 megavatios


redacción / la voz

Mientras Pedro Sánchez deshoja la margarita y decide quién dirigirá la complicada y desagradecida cartera de política energética, el mundo eléctrico sigue girando. Y salvo milagros de última hora, el sustituto de Álvaro Nadal respetará sus directrices para desentumecer el hasta ahora paralizado negocio renovable promoviendo la instalación de 8.000 nuevos megavatios de color verde a partir del 2020. De hecho, son necesarios para cumplir las instrucciones de la Comisión Europea para que el 20 % de la demanda de energía en cada país miembro sea proporcionada por fuentes limpias.

Al abrigo de esos nuevos aires renovables, Galicia tiene garantizados alrededor de 600 megavatios eólicos más, con los que incrementará casi un 20 % (el 19 %, en concreto) su capacidad de generación con el viento, ya que ahora cuenta con 3.300.

En los últimos meses, el goteo de proyectos de parques que han superado el examen del Consello de la Xunta ha sido constante. Según los últimos datos de la Consellería de Industria, el Gobierno gallego ha declarado de especial interés 25 instalaciones, 23 de ellas de nueva construcción. Las otras dos consisten en la renovación de aerogeneradores (repotenciación) en parques de la Costa da Morte que ya estaban en funcionamiento. En la actualidad, los molinos giran en poco más de 160 parques.

Además de aumentar ese 19 % la capacidad de generación, el negocio del viento moverá en los dos próximos años 701 millones de euros, según los cálculos realizados por la consellería que dirige Francisco Conde. Esa cifra incluye el gasto en la construcción de los parques -la inversión media por megavatio instalado ronda el millón de euros-, y también las 17 infraestructuras de evacuación que serán precisas para verter a la red la energía que producirán los nuevos molinos de viento.

La Consellería de Industria calcula, además, que la ejecución de esos proyectos generará 8.400 puestos de trabajo directos e indirectos. La estimación incluye las plantillas de las fábricas de piezas eólicas -por ejemplo, la planta de Gamesa en As Somozas trabajará para los proyectos de Gas Natural Fenosa- y los operarios que se precisarán para llevar a cabo toda la obra civil.

Los parques ya en operación emplearán a 153 personas para tareas de mantenimiento. Las empresas a las que prestarán sus servicios son las gallegas Norvento (con siete instalaciones de generación eólica previstas), Greenalia (cuatro) e Inverolica de Abella (uno). Esta última sociedad pertenece al grupo Invertaresa, que recientemente solicitó concurso de acreedores para otras filiales. En principio, su proyecto eólico no se vería afectado por este tropezón.

También promueven parques Enel Green Power (Endesa), con cuatro proyectos; y Gas Natural Fenosa, con siete más. Las dos repotenciaciones, por su parte, están firmadas por la lusa EDP. La Consellería de Industria avanzó que el canon eólico que prevé recaudar por el impacto paisajístico de los nuevos molinos de viento sumará 943.000 euros al año, lo que supondrá más de 20 millones durante toda la vida de explotación de las instalaciones.

Primeras obras, en verano

Gas Natural Fenosa será la primera compañía en iniciar las obras de construcción de parques de esta segunda gran revolución eólica. La directora de Renovables de la compañía, Ana Peris, avanzó hace unos meses que la previsión es emprender los trabajos este verano. Aunque dependerá de los engorrosos trámites administrativos en los ayuntamientos y la ocupación de los terrenos.

 

Si los molinos no giran a tiempo, adiós a la fianza

f. f.

De forma casi atropellada, el ministro de Energía en funciones, Álvaro Nadal, convocó en un período de dos años tres subastas que adjudicaron 8.000 megavatios renovables. Tendrán que estar en funcionamiento en enero del 2020, al menos en teoría, ya que no se descarta que sea precisa autorizar una prórroga porque es posible que no dé tiempo a construir tantas instalaciones en tan poco tiempo. Pero, de momento, las empresas trabajan a destajo para alcanzar ese horizonte del 2020. Las promotoras ganadoras de la subasta no obtendrán primas como antaño -se suprimieron como consecuencia de la reforma energética-, pero sí se les garantiza una especie de precio mínimo al que cobrarán la electricidad que produzcan. A cambio de estas ventajas, Nadal impuso otra condición, además de la temporal. Las empresas se juegan mucho dinero, pues tuvieron que depositar en una cuenta bancaria un fuerte aval económico con el que el ministerio quiso garantizarse que se cumplían los plazos y que el propósito de las adjudicatarias era serio. Así, las compañías pagaron una fianza de 60.000 euros por megavatio adjudicado. Los previstos en Galicia tienen pues detrás una garantía de 36 millones de euros. Las compañías irán recuperando el dinero poco a poco a medida que van cumpliendo una serie de hitos. Los primeros 12.000 euros se reintegraron en el momento en que las empresas identificaron, con nombre y apellidos, los proyectos concretos que iban a desarrollar. Los siguientes 18.000 volverán a la caja de las eólicas cuando presenten las autorizaciones de construcción. Los 30.000 euros restantes se devolverán cuando el parque entre en operación en la fecha prevista.

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