Los fondos buitre son ya la mayor inmobiliaria gallega, con 2.500 activos

Gabriel Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Juan Carlos Hidalgo | EFE

Cuatro firmas controlan más propiedades que la Sareb y las entidades financieras

27 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Fue en agosto del año pasado. El mismo día en que las autoridades europeas de competencia concedían el plácet definitivo al Santander para absorber por un euro al quebrado Banco Popular, la entidad presidida por Ana Botín firmaba la venta del 51 % del ladrillo tóxico (inmuebles y préstamos fallidos) a Blackstone por 5.100 millones de euros.

El fondo estadounidense, que en los últimos años ha ido aprovechando las gangas que dejó la crisis para construir un imperio en España -su última apuesta es la opa lanzada en abril sobre la inmobiliaria Hispania-, se convirtió, gracias a la compra de la cartera del Popular, en la primera inmobiliaria privada del país, solo superada por la Sareb, que aún gestiona 37.179 millones en activos procedentes de las entidades rescatadas.

Frente a la posición de dominio que aún ejerce el banco malo en el conjunto del país, en Galicia los denominados fondos buitre (un apelativo que no gusta nada en el sector) ya son líderes en el sector inmobiliario. Según las estimaciones de fuentes financieras, las cuatro mayores firmas (Blackstone, Cerberus, Lone Star y Apollo) controlan en conjunto 2.500 propiedades en la comunidad (no solo vivienda, sino también naves industriales, locales comerciales o terrenos), frente a las 1.500 en manos de la Sareb y el millar que poseen las grandes entidades financieras que no fueron rescatadas (Santander, BBVA o Sabadell Gallego, entre otras).