Los consumidores se preparan para otro año con precios récord de la luz

El mercado de futuros dibuja un 2018 gemelo del 2017, cuando la factura subió un 10 %


redacción / la voz

Con dos centrales nucleares no disponibles (Trillo y Vandellós) y otro medio centenar de grupos de producción parados, la mayoría por obras de mantenimiento, el precio del megavatio hora que se compra y se vende a diario en el mercado mayorista ha empezado a escalar posiciones. Sobre todo, a partir de mediados de mayo. La cotización media de los 22 primeros días cerró en 51 euros, un 8 % más que un año antes y un 20 % superior a la de abril.

Pese a que tanto hidráulicas como eólicas generan a un ritmo importante energía renovable barata, hay menos fábricas de electricidad en funcionamiento y, por tanto, Red Eléctrica de España (REE) tiene que echar mano de las últimas de la fila, las centrales de ciclo combinado, que usan un combustible (gas natural) más caro que el carbón. Por eso, precisamente, ocupan el último puesto en el listado de tecnologías de producción. Solo funcionan cuando no hay más remedio: cuando las demás fallan.

Fuentes de REE explicaron que primavera y otoño son las épocas elegidas tradicionalmente por las eléctricas para someter a revisiones de rutina sus instalaciones de generación. Ese momento es ahora y ha coincidido con una meteorología un poco rara: jornadas volubles en las que conviven el frío y el calor... Este tiempo indeciso influye en las previsiones de la demanda de energía que realiza el operador del sistema de un día para otro. Y si los cálculos fallan y es precisa más electricidad en el último momento, esta no se adquiere en el mercado mayorista, sino en uno secundario en el que los megavatios hora son más caros que en el primero.

Malos augurios

Quedan todavía nueve jornadas para despedir el mes de las flores y el panorama puede cambiar. Pero los analistas llevan tiempo augurando que el 2018 será uno de los años más caros. Se basan en los datos que arroja el mercado de futuros, que dice que, como mínimo, serán parecidos a los del 2017, cuando el megavatio hora cerró en 52,2 euros, un 33 % por encima de donde estaba en el ejercicio precedente. Así lo sostienen también los expertos de la Axencia Provincial da Enerxía, un organismo público que se dedica a asesorar a las Administraciones públicas para aplicar medidas de ahorro, entre otras funciones. Esa entidad avanzó que, si la tendencia alcista que está registrando el mercado en mayo se mantiene, «e os mercados de futuros así o indican, o 2018 vai camiño de converterse nun dos anos co prezo da electricidade máis caro no que vai de século». De momento, esos malos augurios no se han trasladado a la factura de la luz que abonan los consumidores domésticos. Claro que el 2017 fue tan caro que, de momento, cualquier comparación con aquel lleva las de ganar. Aunque el precio medio del mercado mayorista se disparó entonces un 33 %, la factura doméstica se encareció un 10 %.

Solo febrero fue más caro

Según los cálculos realizados por la Axencia Provincial da Enerxía, el recibo eléctrico solo fue más caro en febrero (un 0,7 %), en relación siempre con el mismo período del ejercicio precedente. El de enero bajó un 13 %; el de marzo, un 2 %; y el de abril, un 1,3 %. Mayo está en marcha, pero durante sus 22 primeros días, la factura se abarató un 15 %, pero no es definitivo. El primer trimestre se cerró, en conjunto, con un descenso del 5,4 %.

Estos cálculos son para una familia con contrato en el mercado regulado, sin discriminación horaria, con una potencia de 4,45 kilovatios y un consumo medio anual de 3.500 kilovatios hora

Alcoa, en vilo por los incentivos que abaratan su factura

Mutis casi total sobre cómo está discurriendo la subasta que adjudicará incentivos económicos a un centenar de industrias con un alto consumo de energía eléctrica para el último semestre del año. La puja comenzó el lunes y teóricamente podrá durar hasta el viernes, pero se acabará en cuanto se agoten los lotes que se subastan. Algo que previsiblemente podría ocurrir ya hoy. REE, organizadora del procedimiento por encargo del Ministerio de Energía, solo avanzó que los bloques más grandes (de 40 megavatios) se acabaron ya el primer día, o sea, el lunes. Y que ayer estaban en juego solo los pequeños, de 5.

Esta subasta es vital especialmente para Alcoa, que dedica aproximadamente el 40 % de sus costes de explotación a la factura eléctrica, de lo que consumen sus tres fábricas de aluminio y alúmina de España (San Cibrao, A Coruña y Avilés). Los incentivos abaratan ese gasto y, al menos, puede producir a un precio parecido al de sus competidores europeos. Alcoa aspiraba a conseguir el mayor número de bloques de 40 posibles. Pero también pujó por los pequeños, porque fuentes de la multinacional avanzaron que ayer (cuando solo quedaban en liza los lotes pequeños) seguían peleando.

La compañía amagó con cerrar las plantas de Avilés y A Coruña a finales del 2014 cuando la subasta de ese año no garantizó, a su entender, su viabilidad.

Los resultados detallados de la puja no son públicos por ley. REE solo divulga los datos genéricos.

A cambio de esos incentivos, las compañías beneficiarias acceden a reducir consumo eléctrico por razones económicas o de seguridad de suministro.

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