Una afectada por un préstamo para posgrado: «Me avergüenza que, pese a los estudios, nos engañaran como a los mayores con las preferentes»

Una ourensana explica que es su marido quien paga las cuotas del crédito, pues ella no tiene ingresos

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redacción / la voz

«Yo estoy abonando mensualmente las cuotas, pero, las cosas como son, porque me lo está pagando mi marido, porque yo no tengo ingresos». Quien habla es Nuria Besada Areal, una mujer ourensana de 30 años, que hace diez años solicitó un Préstamo Renta Universidad, un crédito del ICO a interés cero diseñado por el Ejecutivo de Zapatero para financiar estudios oficiales de posgrado a los universitarios y que solo comenzarían a devolver cuando su renta anual bruta superara los 22.000 euros. El préstamo de Nuria corresponde a la convocatoria 2008/09, la segunda que se sacó, pero la primera problemática, ya que las condiciones iniciales comenzaron a variar (se suprimió el límite de renta para la carencia) y ello sin que, como denuncian los afectados, se publicitara ni se les informara. «A mí el Santander me lo vendió como si las condiciones fueran idénticas a las de la convocatoria anterior, y ni en la web oficial ni en la de la del banco se explicaba que se hubiera producido cambio alguno», recuerda.

Diplomada y máster en Turismo por la Universidade da Coruña, también posee el certificado de aptitud pedagógica (CAP). «Pero no he encontrado empleo, ni vinculado al máster, para el que pedí la financiación, ni a mi formación. Solo de camarera», dice, por lo que no tiene ingresos. «El año pasado di un curso del Inem para hostelería, pero se hacen dos veces al año y son, como mucho, cuatro meses cobrando», explica, y añade que ahora prepara oposiciones.

Nuria apunta que fue el propio banco el que le dijo que habían salido préstamos del ICO en condiciones ventajosas para hacer másteres y doctorados: «Y lo pedí con la esperanza de tener mejores perspectivas laborales».

Pero ese escenario nunca llegó. Lo que sí lo hizo fue el fin del período de carencia de cinco años. «En el 2013 me llegó un correo del Ministerio de Educación informándome de que expira la carencia, pero que como no tengo ingresos superiores a 22.000 euros puedo solicitar una ampliación. Fui al banco y allí me dijeron que no tenía que hacer nada en absoluto. Me fie. La sorpresa llegó en enero del 2014, cuando comenzaron a cobrarme 160 euros al mes», expone.

La mujer, como el resto de los que integran la Plataforma de Afectados por los Préstamos Renta Universidad, dice sentirse engañada. «Me siento avergonzada porque, pese a ser joven y tener formación, me engañaron igual que a los mayores con las preferentes. Fui una ingenua. En el banco me dijeron que para tener este préstamo era obligatorio que me hiciera un seguro de vida. 120 euros anuales más. Era mentira. Y no fui la única», subraya.

También cuenta que reclamó en todas las puertas: desde las de la entidad financiera hasta las del Banco de España o el ministerio. Sin resultado hasta ahora. Insiste en que quiere pagar las cuotas -como hace, gracias a su marido, desde el 2014, y le quedan doce años más- «pero no ahora, sin ingresos, sino cuando cobre los 22.000 euros, que era lo que nos vendieron. Necesitamos soluciones».

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