Los últimos trashumantes de Galicia

Dieciséis ganaderos de Cervantes llevan sus vacas a los pastos que alquilan en Campo del Agua (León)

Los últimos trashumantes de Galicia Dieciséis ganaderos de Cervantes llevan sus vacas a los pastos que alquilan en Campo del Agua (León)

cervantes / la voz

Dieciséis ganaderos de Cervantes (Lugo) conducen sus vacas en una práctica transmitida de generación en generación. Entre todos alquilaron 5.000 hectáreas de terreno a una comunidad de montes en Campo del Agua, una aldea perteneciente a Villafranca del Bierzo, en León. Allí trasladan una media de 250 cabezas en primavera, que recorren caminando, como mínimo, una veintena de kilómetros, dependiendo de la zona de la que salgan de un municipio de 276 kilómetros cuadrados.

Los cuatro ganaderos de Moreira que trashuman, que fueron los primeros de la zona que decidieron, hace muchas décadas, llevar a su ganado a los pastos de la provincia limítrofe, recorrieron a pie, con 45 vacas y toros, entre el jueves y el viernes, los aproximadamente 24 kilómetros que separan la aldea de la parroquia de Donís de Campo del Agua. Lo hicieron en dos etapas por pronunciadas pendientes que no son aptas para quienes no estén acostumbrados a moverse por el monte. En la primera, de unos 9 kilómetros, llevaron las reses hasta algo más arriba de Piornedo. Al día siguiente, el viernes, completaron el viaje, con otros 15 kilómetros de continuas subidas y bajadas entre maleza, pasando por picos todavía con nieve -el grupo atravesó el Corno Maldito, a 1.860 metros de altitud- y por zonas castigadas por el fuego en el pasado otoño, en las que empieza a brotar la hierba. Invirtieron casi cinco horas en esta segunda travesía.

Las vacas que ya han hecho el trayecto en varias ocasiones en los últimos años son las que guían a las novatas. Cuando empieza a nevar en Os Ancares los ganaderos no necesitan ir a buscarlas ni a los toros que pastan con ellas. Regresan solas porque se saben el camino. 

Incorporación por los incendios

Al llegar a las fincas alquiladas en León, los vecinos de Moreira -de los seis con explotaciones de carne, cuatro trashuman- pudieron comprobar que la prolongación de la invernía no ha permitido que crecieran los pastos como en primaveras anteriores. «Non pasarán fame -comentó uno de ellos-, pero tampouco se van poder fartar. Iso si, auga non lles vai faltar».

Este año, a Juan González, Antonio Gómez, que participó en su primera trashumancia con 8 años acompañando a su padre, e Hipólito González, los veteranos, se les sumó Antonio del Pueblo con 16 vacas que antes pastaban en la Braña de Piornedo, una de las zonas castigadas por los incendios del pasado mes de octubre. Optó por sumarse a la expedición para poder alimentarlas.

Los ganaderos de Cervantes siguen a la espera de que la Consellería de Medio Rural los autorice para que puedan pastorear, de forma excepcional, en terrenos afectados por incendios forestales. Lo solicitaron oficialmente hace meses, pero todavía no han recibido una respuesta. Al parecer, lo que falta es una firma. 

Pastos insuficientes

«Se tiveramos pasto suficiente en Cervantes, non viriamos a León, quedariamos máis preto da casa e non fariamos tantos quilómetros polo monte coas vacas», señaló Lisardo, hermano de Juan González, que acudió con un todoterreno de apoyo para recoger a su familiar y a sus convecinos, una vez que dejaron las vacas en Campo del Agua. «Hai dous anos -añadió- intentamos facer un pasteiro nun monte de entre 20 e 30 hectáreas en Moreira, e atopámonos con todo tipo de problemas». «Sen axudas non somos capaces de afrontar o custe que supón preparalo», concluyó.

Durante estos días están cambiando, en grupos, unas 250 vacas de pastos de Cervantes a León. Mañana lunes habrá otra expedición que llevará a Campo del Agua al único ganadero de Navia que trashuma con el grupo. 

Setenta kilómetros para vigilar

En los primeros años, en la etapa de los padres y abuelos de los actuales trashumantes, según explicaron, se turnaban para pastorear todo el día y dormían en el monte, por turnos. Ahora, para vigilarlas, tienen que recorrer en coche más de 70 kilómetros por carreteras llenas de curvas, incluido el puerto de montaña de Ancares, al que le dio fama una etapa de la Vuelta Ciclista a España, y con el firme en mal estado. Hicieron pruebas para ver si podían ahorrar ese trayecto controlando las reses con un dron, pero por el momento no lo ven factible.

Los propietarios se turnan para desplazarse a Campo del Agua a comprobar si hubo algún ataque de lobos, algo que suele ocurrir con bastante frecuencia, o si alguna res parió y peligra su cría. Las que están preñadas suelen quedarse en Moreira, según explicaron, al igual que las que parieron. Cuando destetan los terneros, si coincide en la primavera, las llevan después al monte. 

Chocas para localizarlas

Las vacas de cada titular pastan juntas, y casi siempre en las mismas zonas de la sierra leonesa. Los dueños las localizaban hasta ahora fácilmente por el sonido de las chocas, que eran diferentes en cada explotación, al igual que si se quedaban retrasadas en la travesía, aunque cada vez lo tienen más difícil. Las campanillas que hay actualmente a la venta y que llevan permanentemente colgadas del cuello no se diferencian al sonar.

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