Esta empresa 3D también se montó en un garaje

Realizan letras para rótulos exteriores, maquetas o bustos personalizados. Prácticamente todo es reciclable

Esta empresa 3D también se montó un garaje Así se «imprime» un abrebotellas

sofia.vazquez@lavoz.es

La cita fue en una especie de bajo-garaje que hay en una de las zonas más tradicionales, pujantes y con más vida propia de A Coruña. Al entrar en el local, definido como asociación cultural, de la calle San José, uno se da cuenta de que allí se respira aire de arte y también de empresa. Los interlocutores no pasan de la treintena, pero llevan años intentando montar empresa, primero en Irlanda (donde residía uno de ellos) y ahora en Galicia. Los ingenieros en diseño industrial Iago Iglesias (25 años), Carlos López (26) y Roberto Regos (27), y el odontólogo Sergio Míguez (31) están poniendo en marcha It! Lab, una compañía dedicada a la impresión de objetos en 3D tanto para particulares como para empresas. ¿Qué objetos? El bajo en el que se realizó la entrevista está iluminado por unas lámparas cuyas pantallas han sido impresas con la última tecnología.

También hay banquetas cuyos ensamblajes han sido hechos con una impresora 3D. En un momento, los jóvenes emprendedores despliegan un catálogo de artículos ya realizados a petición de empresas: letras para rótulos exteriores, maquetas, bustos personalizados, distintas estructuras cuyo aspecto es de madera y férulas terapéuticas (concretamente diseñadas para una mano). Entre sus clientes están compañías como Malasa, Avestudio, Aqual Gae, Noa, Cauzak y Almacen Concep Store. Nadie les puede discutir a estos emprendedores que ya han arrancado un proyecto que busca dar servicio a pequeñas y medianas empresas fabricando aquellos objetos que necesiten de una manera descentralizada y sostenible. Prácticamente todo es reciclable. En estos momentos buscan un local en el centro de A Coruña para instalar su tienda-laboratorio. Luego quieren exportar el modelo a otras ciudades de España, «quizá bajo régimen de franquicia», piensan. No tienen límites.

Para llegar hasta aquí no solo lucharon contra la burocracia (nada tiene que ver montar una empresa en Galicia con hacerlo en Irlanda), sino que además tuvieron que dar vueltas al proyecto de inicio -del que se descolgaron algunos socios y se incorporaron otros- e ir dando pasos hasta conseguir el actual. Primero tuvieron claro que cualquier elemento se puede transformar en un lenguaje numérico que, trasladado a la máquina de última generación (3D, corte por láser, fresado CNC y sinterizado láser de resina), se haría real. Después decidieron construir sus propias impresoras -con la ayuda de empresas gallegas como Staticboards y Dimalnox-, que tienen el mismo código, lo que les facilita la fabricación. La dimensión de las piezas es de 300 x 200 x 250 milímetros, con posibilidades de ser ensambladas.

It! Lab, dicen sus promotores, que ganaron varios premios -alguno de 25.000 euros-, derribará barreras de entrada a la fabricación. Es algo así como el uso de la tecnología para democratizar el acceso a la producción de pequeñas unidades. Aquí no hay peligro de la competencia a bajo coste china. La proximidad es una fortaleza.

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Esta empresa 3D también se montó en un garaje