La agencia Standard & Poor's destaca que la situación de Banesco no afecta a Abanca

Feijoo censura que En Marea le pida cuentas a él por la intervención de sus «amigos» del Gobierno de Maduro


santiago / la voz

La crisis que atraviesa la entidad venezolana Banesco, propiedad de Juan Carlos Escotet, intervenida la semana pasada por el régimen de Nicolás Maduro, no afecta a la nota de solvencia -«con perspectiva positiva»- de Abanca, cuyo accionista de referencia es también el banquero hispano-venezolano, según la agencia de calificación Standard & Poor’s.

Banesco es el mayor banco privado de Venezuela y ha sido intervenido la semana pasada por las autoridades del régimen chavista durante un período de 90 días. Lo hizo por sorpresa y tras detener a once ejecutivos de la entidad, acusados de distorsionar el sistema económico venezolano. Una junta dirigida por la viceministra de Finanzas de Venezuela, Yomana Koteich, controla ahora la entidad. Los once detenidos, con Óscar Doval, el presidente de Banesco Venezuela, de origen gallego, al frente, están repartidos en dos cárceles de Caracas (una de hombres y otra de mujeres), compartiendo pabellón. Algunas fuentes creen que hasta que no pasen las elecciones del 20 de mayo no habrá movimiento por parte del régimen.

A raíz de esta situación, el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, anunció su decisión de abandonar temporalmente sus funciones para ocuparse de la crisis de Banesco.

«En nuestra opinión, estos hechos no afectan a nuestras calificaciones sobre Abanca», subraya la agencia en un comunicado. «Aunque el señor Escotet posee la mayoría de Abanca y Banesco, los dos bancos operan totalmente independientes, y están regulados por diferentes autoridades. Llevan sus actividades por separado, y no existe financiamiento cruzado», apunta la agencia internacional de calificación.

Debate parlamentario

La situación de Banesco, y su influencia en Abanca, es un asunto que ayer también afloró durante la sesión de control celebrada en el Parlamento gallego, donde el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el portavoz de En Marea, Luís Villares, mantuvieron un tenso careo sobre la forma de entender la democracia en el que se coló Venezuela, y más concretamente la intervención de Banesco, como invitada.

El mandatario gallego dijo abiertamente que «non nos gusta nada» que el grupo En Marea, a través del diputado Manuel Lago, registrara una interpelación dirigida al Gobierno gallego sobre los efectos que puede tener en Galicia la intervención bancaria venezolana. «Non admito que me pidan explicacións de que un Goberno amigo das mareas -dijo en alusión al régimen de Maduro- interveña un banco e o responsable sexa o presidente da Xunta», objetó Feijoo sin obtener respuesta alguna por parte de Villares.

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