Hostelería, educación y servicios sociales, motores del empleo en Galicia

Están entre los 43 sectores en los que hay más trabajadores que antes de la crisis

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redacción / La Voz

Han pasado nueve años, pero hay cosas que no cambian. España en general, y Galicia no es la excepción, es un país de camareros y dependientes. Puede parecer un cliché, pero las estadísticas son tozudas. El comercio y la hostelería siguen siendo los dos sectores más intensivos en mano de obra, como ya lo eran en marzo del 2009, cuando la crisis empezaba a dar sus primeros coletazos.

Pero los efectos de esta (con dos recesiones consecutivas golpeando la economía española), no han sentado igual en ambos sectores. Aunque acusaron el golpe, restaurantes, hoteles y el resto de negocios hosteleros han sabido surfear mejor la ola de la recuperación y, en la actualidad, dan empleo a casi 75.500 gallegos, 11.500 más (un incremento del 18 %) que antes de la crisis. Sin embargo, en el comercio, aunque las cifras de afiliación son ya muy parejas, especialmente en los negocios minoristas, todavía no se ha recuperado el nivel de afiliación del 2009.

Pero la hostelería, en sus dos ramas (servicios de comidas y bebidas y alojamientos) no es el único sector de actividad que supera ya el nivel de empleo previo a la crisis. En Galicia son 43 las actividades (de un total de 99) que han sobrepasado ese listón.

El que más trabajadores ha incorporado es el sector educativo, que ocupa a casi 46.300 gallegos, un 50 % más que antes de la crisis (15.000 cotizantes más), pese a que se trata de una actividad muy estacional, ya que cuenta con un importante volumen de empleados temporales que se quedan en la calle una vez que finaliza el curso y no vuelven a ser contratados hasta que los chavales regresan a las aulas.

El otro gran nicho de empleo que está emergiendo en Galicia es el de los servicios a las personas. El envejecimiento de la población, dramático desde un punto de vista demográfico y social, se ha convertido en un negocio rentable y en una de las mejores oportunidades de colocación que existen hoy en la comunidad. Así lo refleja el incremento de la afiliación en el sector sanitario (5.980 trabajadores más que hace nueve años), en residencias (4.400) o centros de servicios sociales sin alojamiento (otros 5.000 nuevos ocupados). En estos dos últimos, el incremento supera el 60 % en este período. Además de las empresas, también se disparan las contrataciones de personal doméstico que realizan las familias, que ya dan empleo de forma directa a casi 28.000 personas en la comunidad, 6.570 más que antes de la crisis.

La ocupación como termómetro

La evolución de la afiliación ofrece una imagen fiel de los cambios que ha sufrido la economía (y la sociedad en general) en este tiempo. Basten un par de ejemplos, como el incremento de la ocupación en las actividades vinculadas al reciclaje (840 empleos netos más) o en investigación y desarrollo (1.400).

En resumen, una sociedad cada vez más dependiente del sector servicios, que con 47.300 afiliados más es el único que aumenta su ocupación, frente al descenso en la agricultura, la pesca, la industria y, muy especialmente, la construcción. En marzo del 2009, cuando la burbuja inmobiliaria apenas empezaba a desinflarse, el ladrillo (y sus derivadas) empleaban a más de 122.000 gallegos. Hoy apenas sostiene a 74.000, un 40 % menos, una sangría que es especialmente grave en el subsector de la edificación.

En el campo y el mar, solo las actividades forestales consiguen mejorar sus niveles de ocupación precrisis, con casi 950 trabajadores más, frente al desplome en la agricultura, la ganadería y la pesca, que en conjunto han destruido más de 18.500 empleos.

En la industria, el saldo es aún peor. Todavía faltan por recuperar más de 21.000 puestos de trabajo para volver a los niveles de hace nueve años. Pero, en este caso, no solo se trata de un problema de actividad o consumo. Y es que la progresiva automatización hace que cada vez se necesiten menos trabajadores para producir lo mismo, mermando las plantillas. Solo en los sectores más pujantes, como los de la alimentación, la informática o la electrónica, se ha producido un incremento de la ocupación en estos nueve años.

En Galicia se crearon 4.532 puestos de trabajo netos en abril

L. P.

Abril suele ser buen mes para el mercado laboral y en este 2018 ha hecho honor a su fama. A pesar de que la Semana Santa cayó íntegramente en marzo, la afiliación creció en 176.373 personas y el paro se redujo en 86.683, según los datos publicados ayer por el Ministerio de Empleo. Gracias a este impulso, la Seguridad Social ya ha recuperado el 75 % de los cotizantes que perdió con la crisis, como destacó ayer la ministra Fátima Báñez, quien hizo hincapié en que la recuperación es total en cuanto al empleo indefinido, y solo falta ya por recobrar la mitad de la ocupación temporal que había en el 2008.

En Galicia, abril cerró con 4.532 cotizantes más, hasta los 989.416, aunque el incremento en términos porcentuales (0,46 %) es menos de la mitad del que se registra en el conjunto de España, donde roza el 1 %. Como es habitual en esta época, la hostelería y la construcción son los sectores que más empleo crean, con 73.300 y 13.000 nuevos cotizantes, respectivamente, en el conjunto del país.

Además de los números brutos, también hay matices en cuanto a la calidad del empleo que se crea. Porque la contratación indefinida, aunque todavía residual, ya alcanza tasas de dos dígitos en Galicia (uno de cada diez nuevos puestos de trabajo nacen sin fecha de caducidad) y crece un 32 % respecto al mismo mes del año pasado, tres veces más que el incremento general del número de contratos.

La mejoría del mercado laboral se nota también en las oficinas del paro, con 2.812 demandantes de empleo menos en Galicia al cierre de abril. En la comunidad hay ahora 182.291 inscritos en el antiguo Inem, 22.398 menos que hace un año (un descenso cercano al 11 %).

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