Bancos y fondos buitre copan un tercio de la oferta de vivienda en la costa gallega

Hay ahora a la venta casi 7.000 inmuebles para segunda residencia sin estrenar


Redacción / La Voz

Atrás quedaron los tiempos de los pisos ganga en la costa gallega. El bum de la vivienda vacacional -en el que han tenido mucho que ver las plataformas de alquiler turístico, como Airbnb, Wimdu o HomeAway, pero más aún la recuperación de las economías domésticas- ha disparado el interés por los pisos en municipios costeros.

Después de lo vivido el verano pasado, cuando se constató que el stock de apartamentos disponibles para arrendar no era suficiente para satisfacer la demanda en algunos puntos del litoral gallego, las inmobiliarias de la comunidad están convencidas de que en los próximos meses se dispararán las operaciones de compraventa de vivienda para segunda residencia en la costa, principalmente por la alta rentabilidad que ofrece a los inversores que quieran sacar su dinero del banco e invertirlo en ladrillo.

Oportunidades no les faltarán, porque, según un estudio elaborado por Fegein (la patronal de las inmobiliarias gallegas) para pulsar la situación del mercado, en Galicia se comercializan en la actualidad casi 7.000 viviendas (6.905 en concreto) a estrenar en municipios costeros que podrían destinarse a uso vacacional. El reparto, como se puede apreciar en el mapa que acompaña esta información, no es homogéneo en todo el litoral. Ni en el stock ni, sobre todo, en los precios.

En cuanto a la bolsa de pisos y casas a la venta, más de la mitad de los inmuebles, casi 3.870, se localizan en la provincia de Pontevedra, con dos polos claros: las áreas de Vigo y O Salnés. El referente, cómo no, es Sanxenxo, con casi medio millar de inmuebles disponibles a precios, eso sí, desorbitados: 2.500 euros por metro cuadrado de media, casi cuatro veces más que los 700 que se pagan en la comarca de Bergantiños

El impacto total

Solo las viviendas vacacionales en la ciudad de A Coruña y su área de influencia directa (donde el cribado fue más complejo, al tener que separar estos inmuebles de los que se entiende que están más enfocados al uso residencial habitual) se cotizan en niveles similares, a razón de 2.300 euros el metro cuadrado. En toda la provincia coruñesa el informe contabiliza 2.528 casas y pisos de obra nueva para uso vacacional, y en los municipios costeros de Lugo, otras 509. Suponen, en conjunto, casi un 30 % del stock de vivienda nueva sin vender que Fomento calculaba que quedaba en la comunidad en diciembre del 2016, la última vez que realizó ese cómputo (24.565 unidades).

Pero no son todas las que hay. Como explica Benito Iglesias, presidente de Fegein, de todos los inmuebles que se encuentran ahora a la venta en la costa gallega, una tercera parte son propiedad de entidades financieras, de la Sareb -el banco malo, que asumió el ladrillo de las antiguas cajas rescatadas- y de algunos fondos buitre que han ido adquiriendo paquetes de activos a la banca. 

Esperan que suban los precios

Pero la cartera de viviendas de estos grandes propietarios es en realidad mayor. Solo que, de momento, no les compensa poner toda la carne en el asador, esto es, en el mercado. Según las inmobiliarias, las entidades están reteniendo aquellos pisos y casas a los que creen que pueden sacar más rentabilidad para comercializarlos en un momento en el que los precios estén más altos. «En aquellos municipios donde ven que va a costar que el mercado se recupere, están vendiendo lo que tienen a un precio razonable. Pero en aquellas localidades que están a punto de caramelo, están aguantando las mejores unidades para venderlas a partir de marzo del año que viene, que es cuando esperan [los bancos y fondos] una subida fuerte de los precios», resume Iglesias.

La estrategia, obvia, es maximizar los beneficios, aunque el presidente de las inmobiliarias gallegas matiza que ni en aquellos casos en los que vendieron pisos a 30.000 o 40.000 euros los bancos perdieron dinero, ya que cuando se los adjudicaron, en ejecución de los préstamos que habían concedido a las empresas promotoras, habían desembolsado una cantidad inferior.

Para evitar nuevas interferencias del sector financiero en el mercado de la vivienda, ahora que todos los vientos parece que soplan de nuevo a favor, desde Fegein insisten en que no dudarán en denunciar ante los reguladores (principalmente, Competencia, CNMV o Banco de España) cualquier actuación de los bancos que, a su entender, sobrepase los límites normales de actuación de estas entidades. 

Vuelve el cliente tradicional

Las inmobiliarias atribuyen este resurgir del mercado residencial en la comunidad a que se ha recuperado la demanda del cliente tradicional de estos inmuebles (inversores procedentes de Madrid y Castilla y León), que unida a las elevadas tasas de rentabilidad de los alquileres, con margen aún para seguir subiendo los próximos meses, son los principales motivos del nuevo tirón del negocio inmobiliario en la costa.

No solo han vuelto los compradores de otras regiones de España, también los grandes clientes extranjeros: los portugueses. La estadística del Colegio de Registradores confirma que una de cada diez viviendas que se vendieron en Galicia el año pasado a extranjeros fueron adquiridas por ciudadanos lusos. Iglesias lo tiene claro: «Siempre ha sido nuestro mejor cliente, el que pagaba unos precios que los demás no estaban dispuestos a asumir, y su vuelta muestra que el mercado se ha recuperado».

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