Galicia, al margen de una inminente subida de impuestos a los carburantes

Se unificará el tramo autonómico tomando el precio más alto, el de las gasolineras gallegas


madrid / la voz

Los Presupuestos Generales del Estado para este año, que hoy se votan en el Congreso, incluyen, además de subidas para las pensiones, otras que no van a alegrar tanto, especialmente a los conductores. Y es que las cuentas esconden un alza del impuesto que se aplica a los carburantes y que afecta a las nueve comunidades que hasta ahora aplicaban una fiscalidad menor -o incluso ninguna- al tramo autonómico del tributo. País Vasco, Cantabria, La Rioja, Castilla y León, Navarra, Aragón, Asturias, Extremadura y Madrid verán subir el precio de sus combustibles a partir del 1 de enero del 2019, que será cuando entre en vigor la tabla rasa que el Gobierno ha decidido para el tramo autonómico del impuesto.

Galicia, sin embargo, quedará al margen de dicha subida porque la Xunta aplica desde el 2014 el tipo máximo permitido por el Ministerio de Hacienda, que se traduce en 4,8 céntimos por litro de carburante, ya sea gasolina o gasoil. En idéntica situación se encuentran Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña y Castilla-La Mancha, que, como Galicia, ya gravaban los combustibles hasta el tope legal.

La modificación que se introducirá ahora consiste en la supresión del tramo autonómico del impuesto especial de hidrocarburos -que permite a las comunidades gravar entre cero y 4,8 céntimos por litro, el antiguo céntimo sanitario- para pasar a incluirlo en el tipo estatal especial, aunque en la parte más alta de la horquilla. De este modo, los casi cinco céntimos de ese tramo, que desaparecerá, se sumarán a los 2,4 del tipo estatal especial, por lo que todos los territorios tendrán que aplicar 7,2 céntimos por litro de combustible, acabando con las diferencias fiscales entre comunidades. Cabe recodar que este impuesto tiene un tercer tramo, el estatal general, que grava con 40,07 céntimos el litro de gasolina y con 30,07 el de gasoil. Es decir, que en conjunto, algo más de la mitad del precio de los combustibles son impuestos, ya que hay que añadir también el 21 % de IVA.

Hacienda ha defendido la medida argumentando que la normativa europea obliga a garantizar la unidad de mercado y exige eliminar lo que se entiende como una frontera fiscal. Además, desde el Ejecutivo se asegura que las comunidades afectadas recibirán íntegramente el incremento de la recaudación del tributo.

Lo cierto es que la armonización al alza del impuesto supone un alivio para la Xunta, que en los últimos años se ha defendido de las críticas, especialmente de las del sector del transporte, que sufre el sobrecoste de repostar en la comunidad en lugar de hacerlo en otras limítrofes con menor presión fiscal.

Y es que, desde hace años, Galicia está subida en lo alto del podio de los combustibles más caros. Es la comunidad peninsular (solo Baleares la supera) donde llenar el depósito resulta más prohibitivo. Desde la Xunta, sin embargo, rechazan que el motivo sea la mayor carga del impuesto y apuntan a la falta de competencia del sector. «Ahora, haciendo tabla rasa fiscal, se verá cuál es la causa de la diferencia de precios», señalaron ayer las fuentes consultadas.

La previsión de recaudación en Galicia para este año por el tramo autonómico de los hidrocarburos supera los 88 millones de euros, frente a los cero euros de los territorios que el próximo ejercicio también tendrán que gravarlos.

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