La aeronáutica gallega acuña su marca en la aviación comercial y no tripulada

Consolida un panel de 30 proveedores con pedidos para los cinco grandes constructores


vigo / la voz

La industria estaba ahí, con su fuerte potencia instalada en torno a la automoción y el naval. Solo había que abrir el objetivo y enfocar bien. Delta Vigo fue la primera que emprendió el camino hace 20 años. Sin dejar de ser proveedor de cabecera del grupo PSA, hoy su ingeniería viaja a bordo de los aviones comerciales de los cinco mayores constructores aeronáuticos: Airbus, Boeing, Embraer, Bombardier y Comac.

Con Coasa como segundo gran motor tractor de pedidos, fundamentalmente para Airbus (en casi todos sus modelos comerciales), la construcción aeronáutica ha logrado conformar en Galicia un panel integrado por una treintena de proveedores de distinto nivel que, según las cifras actualizadas ayer por el Consorcio Aeronáutico Gallego, generan 1.200 empleos directos y crecen al ritmo del 6 % anual (127 millones de facturación en el 2017).

No es un sector fácil. De esto hablaron ayer los ponentes del congreso aeronáutico celebrado en Vigo. La competencia es feroz, los pedidos de componentes se licitan a nivel global y, además de las rigurosas certificaciones, los constructores exigen precios competitivos.

Las previsiones hablan de una necesidad de más de 30.000 aviones en veinte años Aunque despacio, e incluso por detrás de muchas comunidades (Andalucía o Madrid son referentes), Galicia no lo está haciendo mal. Esa es la idea fuerte de la sesión de ponencias, que abrió el propio sector gallego con una llamada a la diversificación. «Debemos apostar por nichos de mercado menos explotados, como pueden ser, por ejemplo, los vehículos aéreos no tripulados», afirmó Enrique Mallón, el presidente del Consorcio Aeronáutico, que expuso como segunda idea la necesidad de consolidar en Galicia «una cadena de suministro más fuerte».

Apuntando alto

La treintena de proveedores aeronáuticos ya acuñan su marca en los modelos superventas de los dos principales constructores, Airbus y Boeing, pero el objetivo es ganar peso, porque el mercado no para de crecer.

«Las previsiones hablan de una necesidad de más de 30.000 aviones de más de cien plazas para los próximos veinte años, por lo que la industria aeronáutica tiene garantizada carga de trabajo para casi una década al ritmo actual de producción», afirmó Santiago Benito Rodríguez, presidente de Space en España. «Eso supone un gran desafío para la cadena de suministro. Es necesario hacer esfuerzos en innovar e industrializar el producto para reducir los plazos de entrega», añadió.

La aviación comercial es el presente, pero la no tripulada es el futuro, y ahí sí es posible que Galicia se encuentre en posición ventajosa frente a la competencia, que crece no solo a escala mundial, sino también regional, entre comunidades.

El Centro de Investigación Aerotransportada de Rozas (CIAR), en Lugo, en el que la Xunta impulsa un polo tecnológico e industrial en torno a la tecnología de aviones no tripulados, ha conseguido captar la atención del gigante norteamericano Boeing. Eduardo Carrillo, director de estrategia de esta firma, insistió en que la compañía quiere entrar en Rozas con un proyecto de tecnología para espacios aéreos compartidos. «El reto de la autonomía es lo próximo que está por venir en la aeronáutica», dijo.

Airbus se mantiene como primer cliente del sector gallego, seguido a distancia de Boeing

La carrera que mantienen Airbus y Boeing por liderar el negocio aeronáutico mundial favorece unos planes de construcción muy ambiciosos, que cuentan con un panel de más de 6.000 proveedores de componentes de todo el mundo, entre ellos los gallegos Delta Vigo, Coasa y, en menor medida, Laddes Work, Utingal...; así hasta una treintena de auxiliares certificadas y agrupadas en Udega (Unión de Empresas Gallegas de la Aeronáutica).

«Tenemos cerrados contratos para nueve modelos de aviones», afirma Francisco Puga, presidente de Delta Vigo. Por volumen, los mayores paquetes adjudicados son para los modelos A380 y A330 de Airbus, pero también participan en los Boeing B-737 y B-787, este último producido en Charleston (Carolina del Sur).

La canadiense Bombardier, en plena expansión de su modelo comercial CS 300, de 160 plazas, también está entre los clientes a los que se acaba de incorporar Comac con el proyecto C9 19, que es la apuesta de China para competir con Boeing y Airbus. Cerró el 2017 con 30 millones facturados y 184 empleados.

Coasa también verá incrementada este año su carga de trabajo. La filial ourensana del grupo Aernnova fabrica dos componentes del modelo A320 Neo, del que China acaba de hacer un pedido de 180 unidades (se suman a las 80 para la mexicana Volaris o las 250 para la aerolínea india Indigo): las puertas del tren de aterrizaje y los spares (repuestos) del estabilizador horizontal. El contrato incrementará la actividad también de sus auxiliares Utingal y Laddes Work.

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