El batacazo de Tesla: de tener un coche en el espacio a hundirse en Bolsa

La compañía de Elon Musk celebra el mejor trimestre en producción de su historia en medio de una grave crisis


El 6 de febrero fue un día feliz para Elon Musk. En Cabo Cañaveral sonaba ‘Starman’, de David Bowie, mientras su empresa SpaceX mandaba al espacio el cohete más potente del mundo para dejar allí un Tesla Roaster (la joya de las compañías del magnate). La prueba fue un éxito rotundo. El mundo miraba en directo la evolución del despegue en una magistral maniobra de marketing. En los parqués, el precio de una acción de Tesla alcanzaba los 345 dólares. Un nuevo accidente mortal con un coche autónomo, incógnitas en la producción, un chiste poco oportuno y 60 días después, la marca automovilística alcanza su peor valor en bolsa en un año.

Los resultados presentados este martes ofrecen el mejor trimestre de producción en la historia de la compañía, provocando una ligera mejora en los títulos, pero la confianza de los inversores empezó a caer a mediados de marzo tras las dudas sobre la producción del Model 3. El nuevo vehículo de Tesla es el primer low cost de la lujosa compañía, aunque la opción más económica parte desde los 35.000 dólares.

Los analistas ven este modelo como el futuro a largo plazo de la marca para lograr su rentabilidad. El montaje de la nueva línea empezó en julio con el objetivo de alcanzar las 500.000 unidades este año, cinco veces más de lo que vendió en 2017. Sin embargo, Tesla apenas ha construido 2.000 esta semana, 500 menos de los que había comprometido como ratio cada siete días.

En medio de las incógnitas sobre el proyecto, a Elon Musk se le ocurrió celebrar el April’s Fool Day (día de inocentadas en el mundo anglosajón y buena parte de Europa) publicando un mensaje donde anunciaba la bancarrota de Tesla.   

La compañía se resintió aún más y las acciones cayeron a 252 dólares por título (poco más de 200 euros). Las pérdidas supusieron una reducción del valor del 36 % desde que la acción tocó techo en septiembre de 2017.

Pero ahí no terminan los problemas de la firma estadounidense. La pasada fue una semana crítica para Tesla. Primero llamó a revisión voluntaria a cerca de 123.000 unidades del Model S por un posible defecto en el sistema de dirección de los vehículos construidos antes de 2016. Días después, hacía público que el conductor de un Model X sufrió un accidente mortal contra una barrera mientras tenía activado el sistema automático. Y para culminar las malas noticias, la agencia de calificación Moody’s rebajó el rating crediticio de la empresa.

Aún hay esperanza para Musk

O al menos eso quiso dejar claro la compañía en la tarde de este martes al presentar su balance trimestral. La factoría de Tesla en Freemont, California, produjo 34.494 vehículos entre enero y marzo de 2010. Los datos suponen el mejor trimestre de producción de su historia. 

En un comunicado emitido por el fabricante de vehículos eléctricos, los problemas del Model 3 habrían quedado atrás. La producción del coche se ha cuadruplicado con respecto al del último trimestre de 2017, lo que califica como «el crecimiento más rápido de cualquier compañía automovilística en la era moderna». De hecho, prevé que el ritmo de crecimiento llegue a superar al Ford y el Modelo T de principios del siglo XX.

El optimismo de la compañía contrasta con el medio millón de pedidos para la compra del Model 3 que aún no ha logrado satisfacer por los «cuellos de botella» que reconoce en el proceso de fabricación, específicamente en la integración de la batería de los vehículos.

Esta mejora en la producción, que esperan incrementar este trimestre hasta las 5.000 unidades semanales del Model 3, hace que Tesla rechace llevar a cabo una ampliación de capital o de aumento su deuda este año, «sin contar con las líneas de crédito estándar».

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