madrid

Los jubilados, muchos de ellos abuelos, ya no cuentan batallitas, las dan: «Si lo que mejor se nos da es hacer cuentas para llegar a fin de mes. Que no me vengan ahora a mí a decir... Si llevamos así toda la vida». La que habla es una manifestante madrileña, junto a dos amigas, jubiladas y viudas. Y con un rastro de hijos en paro, nietos a los que ayudar... Y encima buen humor. Un perfil se ve que muy común, porque alrededor asienten. La prenda de moda ayer en Madrid fue la dignidad. La llevaban decenas de miles de personas que salieron a la calle en una jornada de protesta contra viento, frío y lluvia. Lo mismo ocurrió en ciudades de toda España. También en Galicia, con manifestaciones multitudinarias.

Como en el resto de los sitios, el invierno sobrevenido no frenó el ímpetu de este colectivo al que se tenía como difícilmente movilizable. Les sobran los motivos y se los saben: porque la lucha de los jubilados es contra la pérdida de su poder adquisitivo, contra las pensiones raquíticas y contra la amenaza del futuro. A sus espaldas, años de trabajo y cotización. Y lo más reciente, una subida de risa que no llega al euro... Todo ese relato lo tienen tan asimilado, que, cuando habla Ana, esta sonriente pensionista madrileña, un hombre con pancarta en mano se acerca y dice: «Es un derecho constitucional. No pedimos nada del otro mundo», apunta.

Nada más comenzar la manifestación, a eso de las 18 horas (trayecto desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Neptuno), se oye este eslogan: «Mariano Corleone nos roba las pensiones». No disparan al pianista, sino al director de orquesta de la política española: el presidente del Gobierno. Aunque en términos de reivindicación global, la palabra que más se ve en las pancartas individuales es «Justicia».

Si en Galicia los pensionistas se manifestaron en más de una decena de localidades, convocados por el Movemento Galego en Defensa das Pensións Públicas y los sindicatos UGT y CC. OO., en Madrid hubo ayer protestas por partida doble. Por la mañana se celebró una primera manifestación bajo el epígrafe de «Blindemos las pensiones en la Constitución», organizada por la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones. Y por la tarde, el plato fuerte del día, la organizada por la Coordinadora Estatal por la Defensa de las Pensiones, a la que se sumaron también UGT y Comisiones. En todos los casos, la misma consigna unificadora: pensiones dignas, y cierta rabia por tener que mendigar lo que son derechos adquiridos.

Lo que también quedó ayer de manifiesto, como en citas anteriores, es el auge del que hace gala este colectivo, las ganas de reivindicar los derechos y casi hasta de tirar del carro de la igualdad social. Porque ayer ya no había nadie que despreciara las energías de gente que no por ser mayor cuenta con menos recursos anímicos y físicos que el resto.

Cuando hace unos meses Mari Carmen Barrera, como secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT, decía: «En los próximos meses quedará patente la reivindicación general de los jubilados». O: «Las movilizaciones afectan a todos. Porque las pensiones están garantizadas. Lo dice la ministra. Pero ¿de qué pensiones está hablando?». Puede que muchos no creyeran ni en sus propias posibilidades. Pero, con jornadas como la de ayer, sus reivindicaciones salen más que reforzadas. Porque además tienen una coartada demoledora. La que ayer algunos espetaban a los periodistas: «¿Tú estás seguro de que si esto sigue así vas a cobrar una pensión pública?». Por eso, tal vez, se veía gente joven sensibilizada con el tema, aunque también hubiera ayer en Madrid protestas contra la ley mordaza, la precariedad, los desahucios... Y hasta una de maquinistas del metro. Pero los pensionistas ganaron por goleada, porque si no eres jubilado, lo serás. 

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Mariano Rajoy: «Las pensiones subirán... lo que podamos» Asegura que mientras esté en La Moncloa las pensiones seguirán aumentando

«Subiremos lo que podamos»

Las pensiones estuvieron ayer muy presentes en el discurso del presidente del Gobierno, que, si días antes había vinculado su subida a la aprobación de los Presupuestos, presentó ahora al PP como el único garante del sistema de pensiones gracias a su receta económica. Unas prestaciones que, dijo, subirán «seguro» si los populares continúan gobernando y se persevera en la recuperación económica. Eso sí, dejó algo claro: «Subirán lo que podamos, no pueden subir lo que no podamos, [...] porque las pensiones no se garantizan con discursos ni con promesas que no se puedan cumplir ni con engaños». Mientras decenas de miles de jubilados desafiaban la lluvia e incluso la nieve en diversos puntos del país, un grupo de ellos se apostó a la entrada del Palacio de Congresos de Marbella (Málaga) donde celebraba un acto de partido para expresarle su malestar. Y, aunque apenas lograron ver de lejos al líder del PP, este no pudo eludir el tema. «Han sacado el país adelante con su esfuerzo y trabajo y se merecen nuestra gratitud y respeto, y que hagamos por ellos todo lo que podamos hacer», recordó.

Los pensionistas gallegos: «Só queremos chegar a fin de mes»

La Voz
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Los pensionistas gallegos toman las calles Las manifestaciones de los jubilados pidiendo pensiones dignas han sido multitudinarias en ciudades como A Coruña, Vigo y Santiago

Ellos también se echaron a la calle para reclamar por sus derechos

Los jubilados gallegos no se quedaron atrás y salieron también a la calle para exigir pensiones dignas. En Galicia había manifestaciones convocadas en todas las grandes ciudades. Jorge Cid Suárez, Manuel Fernández, Olga Martínez, Fernando Castro, Manuela Nieto, Xesús Veiga Buxán y Enriqueta Gil, comparten sus testimonios.

«Cando subiron o 0,25 pensei se abrir unha conta en Suíza»

Jorge Cid Suárez, ourensano de 83 años. 1.200 € de pensión

Jorge Cid, viudo, acudió ayer a la manifestación de Ourense poco convencido de que el Gobierno vaya a cambiar de postura. «Había que ir alí. Seguro que pensan: o 90 % dos que están aí non chegan ao Nadal», apunta. En su caso, no se queja de su pensión, pero sabe que «hai moitos que o pasan mal». Sí del coste de la vida, los seguros, la comunidad y el IBI de su piso. Tiene tres hijos mayores que viven fuera y trabajan. «Cando me subiron o 0,25 % non sabía se abrir unha conta en Suíza, quedei moi descolocado», bromea.

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Clamor en toda España por una pensión digna