Pemex rebaja en 50 millones el flotel de Navantia para venderlo

La petrolera pagó 130 millones por la construcción del buque, que lleva ya un año en Fene


vigo / la voz

Corren malos tiempos para el mercado de buques dedicados al negocio del petróleo. Con decenas de plataformas amarradas en todo el mundo a la espera que se afiance el precio del barril de brent (aún en 52 euros) rentabilizar la venta de un flotel no resulta una operación fácil.

Por este motivo, Petróleos Mexicanos (Pemex) lleva casi un año buscando un buen cliente para su Cerro de la Pez, el segundo buque que adjudicó a Galicia, sin éxito hasta la fecha. Y por este motivo también, la compañía mexicana se ha resignado ya a perder dinero con la venta. Fuentes del mercado confirman que la denominada unidad habitacional flotante, construida en el astillero público Navantia en la ría de Ferrol, con un coste de 130 millones de euros (según las bases de la adjudicación), se encuentra en estos momentos a la venta por un precio que se sitúa en torno a los 100 millones de dólares, 80,4 millones de euros al cambio.

Esta rebaja de 49,5 millones se estaría negociando con armadores mexicanos ya que, según estas mismas fuentes, la intención de Pemex es vender el flotel para después chartearlo (fórmula parecida al alquiler de buques). El consejo de administración de Pemex aprobó en julio del 2017 la «desinversión de la unidad habitacional flotante Cerro de la Pez (antes, Orgullo Petrolero) propiedad de PMI Norteamérica (su filial inversora)», según consta en un documento oficial.

El acta omite el precio del buque, así como la documentación que explica los motivos de su puesta a la venta. «Dar a conocer la información de este documento podría dañar la estabilidad financiera y económica de esta institución», señala el acuerdo del consejo. La crisis interna de Pemex, agravada por el desplome de los precios del petróleo, cogió a la compañía mexicana en pleno proceso de construcción de los dos floteles adjudicados a Galicia, el que está a la venta desde hace casi un año, amarrado en Navantia Fene; y Orgullo Petrolero, el construido en el astillero vigués Hijos de J. Barreras (controlado por Pemex), que lleva casi dos años operando en aguas del golfo de México.

Las dificultades económicas de la petrolera llevaron a su director general, Juan Carlos Anaya, a solicitar a Navantia que aminorara la marcha de la construcción porque por carecer de liquidez inmediata. Pemex pretendía explotar directamente ambos buques durante 10 años, según las bases de la licitación adjudicada a Barreras y Navantia.

La compañía que preside González Anaya ha pasado de operar 163 embarcaciones a solo 85. Pero a pesar de los ajustes, las cuentas no van bien. Según el balance del 2017 recién publicado, Pemex cuadruplicó sus número rojos, con una pérdida neta de 16.847 millones de dólares, un 74,4 % más frente al resultado negativo de 9.663 en el 2016. Estos datos suponen un retroceso en el proceso de saneamiento de las cuentas de Pemex, propietario del 51 % de Barreras.

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