La siderurgia gallega tiembla ante la amenaza de aranceles de Trump

Aunque EE. UU. no es su cliente principal, teme que el tráfico se desvíe a Europa


redacción / la voz

El sector siderúrgico, representado en Galicia por las empresas Megasa y Celsa, tiembla ante la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de poner barreras a las importaciones de acero y de aluminio aplicando aranceles a los productos que crucen el río Grande. El director general de la patronal Unesid (Unión de Empresas Siderúrgicas), Andrés Barceló, se encontraba este miércoles en la capital europea, Bruselas, para analizar junto a sus colegas del resto de los países el posible impacto que tendrá esa medida proteccionista y, sobre todo, para ver cómo la afrontan.

Estados Unidos no es el principal mercado para los metales españoles. Ni mucho menos. Allí se fueron el año pasado 300.000 toneladas de acero nacional, una migaja en comparación con los 8,8 millones de toneladas que cruzaron los Pirineos, según datos de Unesid. «Pero tenemos alguna empresa que exporta el 15 % de su producción a Estados Unidos: a ella sí le hará un daño importante», explica Barceló, que prefiere no desvelar qué compañía estará más directamente afectada por los aranceles.

En realidad, lo que más inquieta al sector es el impacto indirecto que tendrá esa medida. «Nos preocupa más que se desvíe tráfico siderúrgico hacia Europa», apunta el director general de la patronal siderúrgica. Es decir, que las empresas que ahora están colocando sus productos en el mercado estadounidense huyan y se refugien en otros destinos, como la Unión Europea. Eso provocará que el mercado interior del acero se inunde de producto y se desequilibren los precios, alerta Barceló. Y esa sí que es la verdadera amenaza para la siderurgia española. Porque el 48 % de las exportaciones de productos de acero producidos en España se van al mercado comunitario. Y si llegan más competidores...

¿Quiénes son los países más peligrosos para España? En opinión del director general de Unesid, Turquía es la principal amenaza, «porque es un buen productor siderúrgico y conoce bien el mercado europeo. Es un gran competidor. Rusia es otro», destaca Barceló. Las empresas turcas se encuentran en los puestos de cabeza de las exportaciones de acero a Estados Unidos. Vendieron casi dos millones de toneladas, que pueden acabar en el Viejo Continente.

China no representa un peligro para Europa porque se le aplican ya medidas contra la competencia desleal (antidumpin), explica el directivo de la patronal.

Unesid quiere que la Unión Europea se prepare por si Trump finalmente cumple su amenaza. ¿Cómo? «Le hemos pedido al Gobierno español que promueva en Bruselas las mismas medidas que se pusieron en marcha en el 2002», aclara Barceló. Ese año, Bush tomó una decisión similar a la que planea Trump. Entonces, la Unión Europea adoptó una medida de salvaguarda. No cerró el mercado, pero sí impuso aranceles a partir de cierta cantidad de toneladas importadas. Esa solución «se puso en marcha con una rapidez inusual y gracias al trabajo del Gobierno español». «Ahora queremos algo parecido si Trump cumple su amenaza: desde luego hay que evitar una guerra comercial», resalta Barceló.

Estados Unidos importó el año pasado 17,5 millones de toneladas de productos de acero.

Alcoa en EE.UU. da palmas de alegría y en España hace números

La multinacional estadounidense del aluminio Alcoa tendrá el corazón partío si Trump impone aranceles a las importaciones de ese metal. Porque sus plantas norteamericanas saldrán beneficiadas -los productos de fuera serán más caros como consecuencia del pago de ese tributo-, pero las situadas en el resto del mundo no tanto. En España cuenta con tres plantas, dos de ellas en Galicia, en A Coruña y en San Cibrao (Cervo). Fuentes de la compañía en España explicaron que el impacto sobre ellas todavía no está evaluado. Pero indicaron que Estados Unidos no es el destino de su producción. Lo es la Unión Europea, como en el caso del sector siderúrgico. Aunque declinaron especificar cuánto exporta y a qué países.

El principal cliente de las acereras nacionales es Francia, adonde va un 18 % de lo que exportan, seguida por Alemania, Portugal, Turquía y Argelia.

El sector produjo el año pasado 14,4 millones de toneladas de acero bruto, un 5,7 % más.

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