Las mujeres se hartan y piden igualdad

La brecha laboral y salarial, y el desigual reparto de tareas, las reivindicaciones de este 8-M


MADRID / la voz

El objetivo es emular, pero con carácter global (y en nada menos que 170 naciones), la huelga con la que las islandesas paralizaron el país en 1975, demostrar la máxima con la que el movimiento feminista ha convocado la huelga, con el respaldo sindical: «Si nosotras paramos, se para el mundo». Las mujeres se han hartado y están dispuestas a convertir este 8 de marzo en una macrorreivindicación en forma de plante, tanto laboral como de cuidados, por lo que consideran justo: no ser discriminadas ni violentadas por razón de sexo, algo que consagra la Constitución, pero que la realidad desmiente. Las 15.000 mujeres que salieron a la calle el domingo en Vigo fueron el termómetro para anticipar el seguimiento de la protesta en cualquiera de sus formas. Y es que las más de 400.000 asalariadas gallegas podrán hacer paros de dos horas o una huelga de 24 horas, pues ambas tienen cobertura legal.

Los servicios mínimos marcados por la Xunta garantizan, sin embargo, que habrá un 100 % de médicos en urgencias y guardias, aunque las escuelas infantiles no aseguran la atención a usuarios; excesivo, a juicio de los sindicatos.

La patronal gallega (CEG) se mostró ayer contraria al paro, asegurando en una nota que «afectará a la producción y prestación de servicios de las empresas y puede perjudicar a las distintas iniciativas de negociación puestas en marcha en este ámbito [para eliminar cualquier discriminación]». Se desmarcó la patronal de Pontevedra.

Aunque la CEG manifestó su compromiso con la consecución de la igualdad, lo cierto es que las brechas son una realidad evidente. Las estadísticas oficiales muestran que las gallegas tienen una tasa de paro superior a la de sus compañeros, además de percibir un salario medio bruto anual inferior en casi 5.100 euros (un 22 %), lo que las obligaría a trabajar 71 días más al año para equiparar su nómina a la de ellos. Y esa asimetría, producto de una mayor precariedad laboral, se traduce en menores coberturas por desempleo y pensiones de jubilación inferiores en casi un 40 %.

Además, la maternidad se convierte en punto de inflexión en la carrera laboral femenina, como lo ilustra, por ejemplo, la sentencia del Supremo conocida ayer, que considera discriminatorio que la Tesorería de la Seguridad Social anulara el alta laboral de una enfermera que, pese a que había sido contratada para una interinidad, no pudo incorporarse por el riesgo de su embarazo.

La proyección profesional de ellas se resiente al formar una familia: techo de cristal y presencia residual en puestos de dirección y gerencia. Como subrayan desde los sindicatos, la baja por maternidad es la punta del iceberg. «Al fin y al cabo, un contrato de sustitución por maternidad está bonificado, ese no es el problema para la empresa. Pero luego llegan las reducciones de jornada, las ausencias para cuidar a las criaturas... Son las mujeres quienes las asumen, dentro de los roles que la cultura les asigna, y eso las penaliza», explican. Y por todo ello hoy quieren parar.

Carmen Pérez: «Neste traballo, cada vez que entraba un home duraba pouco»

MIGUEL CABANA
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Carmen Pérez: «Neste traballo, cada vez que entraba un home duraba pouco» Esta mujer fue pionera como peón forestal de la Xunta hace casi 30 años. Aprobó la oposición en la provincia de Lugo para un oficio que tradicionalmente estaba reservado a los hombres. Hoy sigue siendo de las pocas de Galicia.

Esta mujer fue pionera como peón forestal de la Xunta hace casi 30 años

Carmen Pérez, peón forestal por vocación y pasión desde hace 29 años, fue una pionera. La primera mujer que aprobó la oposición para peón forestal de la Xunta en la provincia de Lugo, un oficio que tradicionalmente estaba reservado a los hombres. Hoy sigue siendo de las pocas de Galicia. «E na anterior etapa, nunha cuadrilla formada unicamente por sete mulleres, cada vez que entraba un home duraba pouco. Porque non é só cuestión de forza. Nas plantacións de árbores, por exemplo, vale máis a maña que a forza, porque o que importa é o resultado: que prendan todos», precisa.

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