El autoempleo femenino se desinfla en Galicia a mayor ritmo que el masculino

La gallega es la comunidad con más peso de emprendedoras en el colectivo de autónomos

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madrid / la voz

«El crecimiento de autónomos en España es en femenino». La afirmación de Soraya Mayo, secretaria general de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), describe lo que ha ocurrido en el terreno del autoempleo en el país en la última década, ya que el número de mujeres se incrementó en 24.029 (un 2,2 %) entre mayo del 2008 y diciembre del pasado año, hasta alcanzar 1.130.771, mientras que el de hombres retrocedió en casi 233.000 (el 10,1 %), hasta frisar los 2.070.000 autónomos. Sin embargo, en esta instantánea Galicia no replica la tendencia y, aunque es la comunidad en la que mayor peso tiene el autoempleo femenino, con el 41,2 % del total al cierre del 2017, ha perdido el 12,8 %, (casi 12.900 mujeres), frente al mucho más moderado retroceso masculino, del 8,6 % (11.773 trabajadores).

Sector primario y comercio

Según se recoge en el informe presentado este lunes por la federación, aunque la crisis hizo perder autónomos a todas las comunidades, con las mujeres no ocurrió lo mismo, y en diez territorios aumentó sensiblemente el impulso emprendedor. Así, al cierre del 2017 uno de cada tres autónomos en España era mujer (el 35,3 % del colectivo), y en Galicia la proporción aún era más elevada: junto con Asturias, es la única autonomía que rebasaba la barrera del 40 %. En el otro extremo está Castilla-La Mancha (30,2 %), pese a haber sumado un 5 % en la última década.

Galicia perdió 12.817 autónomas en diez años, frente al descenso de 11.733 hombres ¿Qué explica el fenómeno gallego? Básicamente el peso que las mujeres tienen en dos sectores: el primario, que incluye tanto la agricultura como el mar, con el marisqueo como exponente; y el comercio. «En el SETA [sistema especial para trabajadores por cuenta propia agrarios], integrado en el régimen especial de trabajadores autónomos (RETA) y que contabiliza exclusivamente el autoempleo en la agricultura, tenemos más de 25.000 autónomos, de los que más de 14.000 son mujeres. No hay ninguna otra comunidad con esa representatividad femenina», explica Rafael Granados, presidente de ATA Galicia, que no olvida tampoco que la cruz de esa realidad es la reducida pensión media de jubilación (la más baja de España), consecuencia de cotizaciones mínimas e insuficientes. Sea como sea, en los últimos tres años la fuerza del autoempleo femenino ha dado evidentes síntomas de agotamiento. «No hemos dejado de perder autónomas. Fueron 769 en el 2015, 1.287 al año siguiente y 1.222 en el 2017», afirma Granados, que vincula el fenómeno a que son precisamente el sector primario y el comercio, «los más feminizados, los que han concentrado la pérdida y nos han llevado a números negativos».

Relevo generacional e Internet

Señala como desencadenante el inexistente relevo generacional en el sector primario, y le suma el auge de las nuevas tecnologías en el comercio. «El abandono del medio rural es un problema enorme, por eso cuando las mujeres se jubilan no hay quien siga adelante con las explotaciones», subraya Granados. Asevera que «el futuro no es muy alentador, ya que el número de autónomos mayores de 65 años se incrementó en el 2017, mientras que el de los menores de 35 se redujo». La organización asegura que, aunque la Xunta tiene en marcha la estrategia de emprendimiento 2020 con ayudas al autoempleo y su consolidación, «está siendo insuficiente para frenar la pérdida de autónomos. Por eso en la Mesa del Trabajo Autónomo vamos a luchar para que se potencie».

El sector primario y el comercio, copados por mujeres, explican el fenómeno gallego Volviendo a las líneas generales del estudio, este confirma también otro dato diferencial de las autónomas españolas: generan más empleo que los hombres. «Independientemente de cuáles hayan sido los motivos por los que han optado por ser emprendedoras (durante la crisis, por necesidad, para mantenerse en el mercado laboral...), una vez que consolidan su actividad y ven que su negocio se mantiene, contratan: el 25 % de las mujeres tienen empleados, frente al 21 %de los hombres. Y la cifra ha ido creciendo», añade.

Mujeres en puestos de alta cualificación, pero no de gerencia

El goteo de cifras, estadísticas e informes que desafían a quienes aún cuestionan la asimetría por razón de sexo en el ámbito laboral continúa. CC.  OO. presentó ayer el documento Mulleres no mercado laboral galego: empobrecidas por xénero, desiguais por salarios, un estudio en el que denuncia que la situación de las gallegas sigue siendo «extraordinariamente precaria», con mayor segregación ocupacional, desempleo, creciente brecha salarial o persistencia del techo de cristal, entre otros obstáculos.

En este último punto, el de la persistencia de un nivel profesional que se resiste a dejarse conquistar por las mujeres, el sindicato señala que en los puestos de trabajo que requieren una alta cualificación, como los técnicos, los científicos o los intelectuales, hay más mujeres que hombres, ya que estas cubren el 59 % de este tipo de empleos. Sin embargo, ellas solo ocupan el 30 % de los puestos directivos y de gerencia.

«Pola situación profesional, elas son maioría no sector público, pero as empresarias con persoal asalariado ao seu cargo aínda representan só o 5 % das ocupadas, porcentaxe que sobe ata o 8 % no caso deles», añade el informe, que también muestra cómo en el momento en que se trata del reparto de las responsabilidades familiares las tornas cambian, y son más mujeres las que solicitan mayoritariamente los permisos en las empresas.

El diagnóstico de Comisiones Obreras coincide con el de UGT, también con motivo del 8 de marzo, respecto a la situación sociolaboral de las mujeres en Galicia. En su estudio, el sindicato subraya que «as excedencias por coidado familiar son solicitadas maioritariamente por mulleres (o 89,1 % do total), así como o 73,8 % das reducións de xornada por garda legal». UGT destaca también que el empleo temporal está feminizado y que el trabajo a tiempo parcial no es voluntario en la mayoría de los casos, ya que «65.500 mulleres fronte a 20.500 homes din que traballan a tempo parcial porque non atopan emprego a tempo completo».

Mientras, aumenta el número de colectivos profesionales de mujeres que, como las abogadas, las investigadoras, las académicas, las enfermeras o las maestras, se han sumado a la iniciativa de las periodistas de hacer huelga el 8 de marzo.

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