«Si no fuera por mi madre ya estaría pidiendo en la calle»

David García Navarro, vecino de Ferrol, sobrevive con los 426 euros de la risga


ferrol / la voz

David García Navarro es vecino de Ferrol, pero nada más abrir la boca su acento andaluz delata sus orígenes. Sevillano de cuna, arribó a la ciudad naval hace nueve años con la que entonces era su pareja -una ferrolana a la que conoció en el sur- y, desde entonces, ha vivido en la cuerda floja. Aunque en Andalucía llevaba siete años trabajando en la construcción, esa experiencia no le sirvió para abrirse un hueco en el mercado laboral. Cuenta resignado que en los años que lleva en Ferrol solo tuvo dos empleos temporales y que la falta de oportunidades lo abocó durante un tiempo al furtivismo: «Sé que es algo ilegal, pero si tienes un niño pequeño en casa que te pide un plato de comida, ¿qué vas a hacer? ¿Quedarte de brazos cruzados?».

Ahora, recién separado y en el paro, sobrevive como puede. El único ingreso que percibe son los 426 euros mensuales de la risga, pero de esa cantidad debe descontar 250 para el alquiler de su piso, 100 euros para la pensión alimenticia de su hijo y los gastos de electricidad, agua y calefacción. «Por suerte recibo una ayuda de Cáritas para pagar la factura de la luz y mi madre me ayuda en todo lo que puede. Si no fuera por ella, hace ya tiempo que estaría pidiendo en la calle», cuenta David. Sabe que sus 39 años son un hándicap para encontrar empleo -los incentivos están dirigidos a parados de larga duración de más de 45 años y a menores de 30-, pero aun así no desfallece. «No dejo de enviar currículos y asistir a cursos, porque no quiero vivir de las ayudas. Lo que deseo es tener un trabajo y que mi hijo se sienta orgulloso de mí».

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«Si no fuera por mi madre ya estaría pidiendo en la calle»