Dos familias ahogadas por las deudas y sin techo

Teresa Armengol y Begoña Prado son dos mujeres de Lugo que se encuentran en situaciones muy difíciles


lugo / la voz

Son dos casos de mujeres de Lugo que, por distintas razones, están en situaciones muy difíciles, instaladas en el precipicio del sistema contra su voluntad. Una espera, de un momento para otro, el lanzamiento por desahucio del piso en el que vive; la otra ha recibido ya el primer aviso, el temido burofax.

María Teresa Armengol Gubern, de 51 años, dejó Barcelona para venirse a Lugo en 1999 por motivos de salud de uno de sus hijos, que ahora tiene 18 años. Vive con él y con otro hijo, de 14, en el piso del que está desahuciada. Los problemas de esta mujer, que trabajó en la cocina de varios restaurantes, comenzaron cuando tuvo los primeros brotes de su enfermedad: es bipolar. Vive con los 368 euros que ingresa por una pensión no contributiva y los 200 que le aporta su exmarido; el alquiler es de 325 euros y hace un año que no puede pagarlo, aunque lograron retrasar el lanzamiento. En estos momentos tiene en tramitación la concesión del bono social. En la primera ocasión que lo solicitó, le fue rechazado porque aún figuraba el marido como miembro de la unidad familiar. María Teresa lamenta que desde los servicios sociales, según su percepción, no hicieron nada por ayudarla, si bien reconoce que en dos ocasiones le pagaron los recibos de la luz. El hijo de 18 busca trabajo, al parecer sin éxito. El exmarido, también sin empleo, lleva tres años y medio en paro y la ayuda familiar que percibe ahora es la última a la que tiene derecho.

Por su parte, Begoña Prado Otero, de 45 años, es una lucense casada por segunda vez. Tiene dos hijos mayores de edad que no residen con ella. Vive en un piso alquilado y el último recibo de alquiler que pagó es de abril del año pasado. Su marido, con una incapacidad física permanente, percibe 327 euros al mes. Ella sufre una aneurisma cerebral, pero no percibe pensión por incapacidad. Recibió en diciembre el burofax anunciándole que tiene que dejar el piso. Debe varios recibos de la luz. Recibe una ayuda de 227 euros para medicamentos por tiempo limitado. Begoña Prado, una mujer a la que le gusta escribir, está agradecida porque el Concello de Lugo le pagó el alquiler del piso de abril del año pasado y Cáritas le ayudó durante el tiempo en que estuvo ingresada en Santiago.

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