«La Administración paga tarde, mal y a rastras. No puedo trabajar para ella»

«Yo no me considero empresario. Soy trabajador autónomo y punto», enfatiza este carpinteiro de ribeira

«La administración paga mal, tarde y arrastro. No puedo trabajar para ella» José Manuel Gómez es autónomo y fundador de la carpintería de ribeira Lorbé (Oleiros). «Yo no me considero empresario. Soy trabajador autónomo y punto», enfatiza.

redacción / la voz

Cumplirá 59 en mayo. José Manuel Gómez Porto es uno de esos miles de autónomos hechos a sí mismos y que se ganan la vida con sus manos desde chavales. Él empezó a trabajar tras acabar octavo de EGB. Su oficio es carpinteiro de ribeira, que aprendió en Sada con los Herederos de Emilio Babío, donde estuvo 31 años, algo impensable hoy en cualquier compañía tecnológica. En la actualidad tiene su empresa en el puerto de Lorbé, donde lo esperan barcos para realizar, para desguazar y para arreglar. [Hombre hablador, comienza él la entrevista]

-Este es un oficio que se llama de ribeira porque se trabajaba en las playas. Es lo que había. Me acuerdo que en Sada se hacían los barcos y se echaban al mar empujados por parejas de bueyes, luego vinieron los tractores y luego carros varaderos.

-¿Qué tipo de barcos hace en este taller?

-Deportivos y profesionales. Tenemos en cartera uno de 11 metros de eslora, que nos encargó un chaval de Pontedeume. Nos llevará cinco o seis meses seguidos de trabajo si nos ponemos dos personas con él. El barco más grande que hice fue en Sada, de 24 metros. Después me marché a una empresa de A Coruña (tenía 43 años), pero allí estuve poco tiempo, como ya tenía la maquinaria (cepilladora, desbrozadora y sierra), decidí montar este taller.

-¿Por qué lo montó?

-Por mi hijo, que no le gustaba estudiar... Por si quiere seguir trabajando. Cuando él le planteó sus dudas a los profesores sobre venir para aquí le dijeron: lo que te va a enseñar tu padre no lo vas a aprender en esta escuela. Hacer un barco requiere diseñar las maquetas, escalas, plantillas.... [Se lo pido, y me explica con detalle cómo se empieza a realizar el diseño de un barco. Habla de las costillas, la quilla, las líneas de agua que debe de trazar, la cuaderna uno, el forro. Sabe que de su trabajo puede depender la vida de los que suban al barco]

-¿Es una profesión muy dura?

-No como cuando yo empecé, con aquellos clavos romanos que se clavaban a base de maza.

-¿Se considera empresario?

-No, yo soy autónomo, trabajador y punto. No podría ser nunca empresario. No me acostumbro a... Hay cuatro hombres trabajando y me dicen: hay que hacer una cosa, hay que hacer otra. Mi hija me ayuda en la oficina porque si no yo me volvería loco.

-Pero realmente usted tiene una empresa.

-Sí pero para saber mandar a la gente y estar encima de ella, hay que valer. Yo prefiero trabajar. Soy más feliz así. No valgo para estar discutiendo con ellos. Cuando empezábamos éramos varios hombres también. Ellos sobre las siete de la tarde se marchaban. Yo me quedaba hasta las diez o más. Antes de marchar les pedía que me pusieran piezas pesadas encima de unos tacos... y al otro día ya se encontraban el trabajo hecho.

-Sabe que los autónomos tienen derecho a paro.

-Yo en los Reyes Magos he dejado de creer.

-Ahora hay una ayuda para los que empiezan.

-Yo nunca tuve nada de nada. Nunca. Siempre tuve atrancos en los radios de las ruedas.

-¿Qué es lo peor de ser autónomo? -Empiezo por lo mejor: no le tienes que dar explicaciones a nadie. Y lo peor, los pagos que llegan tarde; y si trabajas para la Administración, peor todavía. Paga tarde, mal y a rastras. De hecho, no trabajo para ellos, entre otras cosas porque si te dejan a deber 40.000 euros ¿cómo le pago a la gente?

-Al verlo, creo que este trabajo tiene mucho que ver con ser artista.

-Llámelo como quiera, pero la gente se piensa que hacer un barco es como labrar con un hacha. No es así. Todo va a escala. Cuando el barco es grande, la maqueta se hace mayor para ver los defectos. Es importante porque en tierra se trabaja de una manera, y en la mar de otra. Cuando estás faenando tienes que acceder a las principales piezas de la embarcación porque ¿si hay una vía de agua cómo la tapas? Están en juego vidas.

-¿Barco de madera o de fibra?

-Para mí de madera, evidentemente. La madera tiene mantenimiento, pero navega mejor. La estabilidad la adquiere por su propio peso.

-En Galicia hubo accidentes en los que murieron cientos de marineros ahogados porque los barcos no eran estables.

-No. No fue por eso. El año pasado, en Cabo de Peñas, incluso murieron unos hombres que iban en un barco de hierro que dio la vuelta, pese a que fue hecho por ingenieros navales. ¡Tan inteligentes como son! Un barco de madera se puede deshacer contra el mar, puede fallar la máquina y empotrarse en la costa o tocar con una roca que no se ve y embarrancar. Pero nunca uno dio vuelta quilla arriba y se quedó flotando. Un barco de madera bien hecho no da problema ninguno.

-Entonces los ingenieros..

-Los hay muy inteligentes y también muy torpes. Iban a hacer por aquí una copia de la carabela La Victoria, que al final construyeron en Huelva. Y cuando vio los planos del ingeniero, el viejo del taller dijo: esto no puede ser. El ingeniero dijo que sí, y que sí. Él le contestó: «Pues háganla donde quieran», y la nave volcó en su botadura.

la jubilación

 «Siete hernias discales»

José Manuel Gómez no sabe cuándo se jubilará. Según uno de sus amigos, nunca. Pero él dice que con siete hernias discales algún día tendrá que hacerlo. Por ese problema no coge la baja. Solo se queda en casa si se bloquea su espalda y no puede moverse.

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