Noventa mil gallegos, pendientes aún de las concentraciones parcelarias

La Xunta aspira a que los 128 procesos que siguen abiertos finalicen esta legislatura

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santiago / la voz

Casi 90.000 propietarios de terreno agrícola o forestal todavía siguen pendientes en Galicia de que concluyan concentraciones parcelarias. Son 30.000 menos de los que había en el año 2011, lo que muestra que la comunidad ha conseguido agilizar estos procesos, en gran medida, gracias a la normativa que entró en vigor en el 2015: la Lei de Mellora da Estrutura Territorial Agraria de Galicia (Metaga), que redujo de seis a cuatro las fases, fomentó la reestructuraciones privadas y, sobre todo, contribuyó a reducir los costes para el erario público.

Con todo, en Galicia todavía hay abiertas 128 parcelarias: 45 en la provincia de A Coruña, 14 en la de Lugo, 31 en la de Ourense y 38 en Pontevedra; proyectos, todos ellos, que afectan a 89.788 titulares de parcelas y con los que se pretenden agrupar 112.059 hectáreas de terreno agrícola o forestal.

Las parcelarias se iniciaron en los años sesenta y setenta, pero fue en tiempos de Fraga cuando recibieron un fuerte impulso.

«Dende que comezou a concentración parcelaria en Galicia actuouse sobre 1.025 zonas de reestruturación parcelaria: falamos de 543.766 hectáreas, afectando a 428.674 propietarios e 4.110.559 de parcelas. Destas zonas, o 76,68 % están rematadas, o 9,95 % están paradas e quedan o 13,36 % das zonas aínda activas», explican desde Medio Rural. La Xunta tiene como objetivo que al finalizar la presente legislatura, es decir, en el otoño del 2020 estén concluidos los 128 procesos de concentración aún en marcha. De hecho, los presupuestos públicos destinados a agilizar estos procesos se han incrementado de forma considerable. En el 2014, por ejemplo, la Xunta destinó 4,4 millones, pero en el 2015 ya fueron 12,9. En los dos años siguientes se duplicó (26,1 millones en el 2016 y 26,9 en el 2017) y en el ejercicio que acaba de arrancar se han presupuestado 20 para actuar sobre 128 reestructuraciones aún abiertas. En los últimos años, parte de los recursos públicos se han reorientado hacia procesos de concentración con una funcionalidad realmente agrícola o forestal. Este es parte del problema que ha arrastrado Galicia: durante décadas se invirtió dinero público para unir terrenos que hoy no tienen una finalidad relacionada con el sector primario.

«Un claro exemplo disto foron os concellos de Ames e Compostela onde se concentraron terreos para cultivar chalés», precisa de forma irónica Edelmiro López, profesor de la Universidad de Santiago.

De las 128 reestructuraciones que la Xunta quiere cerrar en esta legislatura, por ejemplo, más del 67 % tienen una naturaleza forestal. El objetivo de Medio Rural, en este sentido, es llegar al 2020 con 109.000 nuevas hectáreas de naturaleza forestal que se hallen concentradas.

«Eu, mentres non rematen coa concentración, teño as fincas a monte. Non hai acceso a elas»

m. hermida
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Ramón Fresco, vecino de Godos (Caldas de Reis)

Ramón Fresco es uno de los miles de gallegos que están pendientes de que de una vez por todas termine de hacerse la concentración parcelaria en sus tierras. Es vecino de Godos, en Caldas de Reis, y de cuando en vez no duda en ponerse en contacto con el alcalde para recordarle que tiene que meter presión a la Xunta «para que este proceso termine canto antes». Fresco, que no se dedica a la agricultura pero que tiene fincas heredadas y le interesa cuidarlas, cree que la parcelaria le viene bien a cualquier propietario en general y a él y a sus vecinos de Godos en particular.

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Curtis y Trazo: dos ejemplos singulares para unir los terrenos

El proceso de reestructuración parcelaria de la zona de Fisteus, en el ayuntamiento coruñés de Curtis, y que nació en el año 2005, es el mayor de toda Galicia. Actualmente se encuentra en la fase de bases provisionales y afecta a una superficie de 3.945 hectáreas, en manos de 1.900 propietarios y con 9.450 parcelas iniciales. En el ayuntamiento de Trazo, uno de los concellos más importantes de Galicia en vacuno de leche, también están ejecutándose en la actualidad dos procesos de reestructuración parcelaria. En los últimos años, se ha hecho un gran esfuerzo económico para incrementar la viabilidad económica de las explotaciones.

Se trata de las parroquias de Santa María de Trazo y de San Pedro de Benza. En conjunto suman unas 2.021 hectáreas, que agrupan 7.568 parcelas y que afectan 758 propietarios. La Xunta ha invertido 1,5 y 1,9 millones de euros, respectivamente, en las dos operaciones.

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