La brecha en las pensiones entre autónomos y asalariados gallegos ya roza los 500 euros

La paga de un jubilado del régimen general creció en un año el doble que la de un autoempleado


redacción / la voz

Salvo que su patrimonio personal le permita evitarlo, un autónomo jubilado en Galicia está condenado a vivir al borde de la pobreza, con una pensión media de 612,23 euros mensuales. Con 14 pagas, la renta anual apenas supera en 250 euros los 8.321 en los que, oficialmente, está marcado el umbral de la precariedad vital; y dista mucho del salario mínimo en España (735,90 euros): nada menos que 1.731 euros.

Hay más números que dan cuenta de la insuficiencia económica en la que caen muchos trabajadores por cuenta propia cuando llega la hora de retirarse. Aunque el porcentaje de revalorización es el mismo para todos, la brecha en las pensiones de jubilación entre los trabajadores por cuenta ajena y los autónomos es cada vez mayor. Los últimos datos del Ministerio de Empleo, correspondientes a enero del 2018, reflejan que los asalariados gallegos cobran de media 1.083,6 euros al mes; es decir, 473,8 euros más que un autoempleado.

Cierto que la prestación para los jubilados en general ha crecido, aunque no de manera proporcional. Así lo revelan las cifras. En enero del 2017, un autónomo gallego tenía una paga media de 604,21 euros. La del asalariado ascendía a 1.068,29 euros. A día de hoy, las cantidades han subido, aunque 17,74 euros para el trabajador por cuenta ajena frente a los 8,02 del empleado por cuenta propia. Es decir, para los primeros la subida ha sido casi el doble.

Desigualdad de género

Esta desigualdad es todavía mayor si se comparan las pagas de los jubilados gallegos con la prestación media que perciben tanto los trabajadores por cuenta propia como los trabajadores por cuenta ajena en el conjunto del Estado (véase gráfico). Las sumas en ambos casos son notablemente inferiores.

Pero el agravio todavía puede ser mayor, según el sexo. Los sindicatos denuncian que la diferencia media de pensión entre un autónomo y una autónoma es de 200 euros mensuales, aunque hayan cotizado en el mismo régimen.

El escaso poder adquisitivo que tiene un jubilado autónomo en la actualidad, más aún si es mujer, es uno de los principales motivos que justifican que cada vez sean más los trabajadores inscritos en el régimen especial de trabajadores autónomos (RETA) que postergan su edad de jubilación por encima de los 65 años.

Contribuyentes más solidarios

Según un reciente estudio realizado por la Unión de Autónomos (Uatae), el incremento de autónomos jubilados es, en proporción, la mitad que el de trabajadores asalariados. Este menor acceso a la jubilación de los autónomos se venía repitiendo también en años anteriores, al menos desde el 2013.

Para María José Landáburu, secretaria general de Uatae, «hay al menos tres factores que explican este comportamiento: existe un mayor número de trabajadores en el RETA que al llegar a la edad de jubilación no reúnen los requisitos mínimos exigidos; retrasan la jubilación ante la perspectiva de una pensión muy reducida y, por tanto, de una importante caída de sus ingresos; y encuentran mayores dificultades para la jubilación anticipada, es decir, algunos autónomos no llegan y otros la retrasan».

Landáburu se muestra partidaria de vincular las cotizaciones de los autónomos con sus rendimientos económicos. «Tenemos que transitar de la precariedad a la protección», afirma. Y añade: «La falta de eficiencia del sistema parte de una ausencia de solidaridad de los contribuyentes que hace que aquellos que más ganan aporten poco, y quienes ingresan poco se asfixien».

Tanta cotización, tanta pensión

«La brecha tiene que ver con la cotización. Tanta cotización, tanta pensión», afirma Lorenzo Amor, presidente de ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos). La clave está, según explica, en que la base de cotización media de los autónomos ha subido menos en los últimos 25 años que la de los asalariados. «El sistema de cómputo y cálculo es igual para todo el sistema de seguridad social. Tanto cotizas, tanto recibes y, si hay brecha en cotización media, habrá brecha en pensión media», dice.

Eduardo Abad, secretario general de UPTA (Unión Profesional de Trabajadores Autónomos) es radical en este asunto, y su planteamiento es que es necesaria «una verdadera reestructuración de las jubilaciones más débiles. Como primer paso pedimos que las pensiones de jubilación de los autónomos más bajas se equiparen al salario mínimo».

Con esta medida, UPTA pretende, por un lado, reducir la brecha entre las pensiones de jubilación de los autónomos y, por otro, evitar que haya jubilados en el umbral de la pobreza. En este sentido, advierte que en los próximos 20 años se jubilarán 510.000 autónomos y, de no acometerse cambios, la perspectiva es «alarmante».

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