Bruselas exige alternativas a los cortes de energía por impagos de facturas

La UE lanza su Observatorio de Pobreza Energética para atajar los «inaceptables» niveles de precariedad


Bruselas

Rosa murió en noviembre del 2016. Pereció bajo las llamas provocadas por las velas que iluminaban su casa. Gas Natural le había cortado el suministro alegando impagos de facturas. La dejaron a oscuras sin notificárselo al Ayuntamiento. «No son solo números. Seamos honestos, este es un problema visible en toda la UE. Ha alcanzado un nivel inaceptable», ha denunciado el vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, tras inaugurar el nuevo Observatorio europeo de Pobreza Energética. El eslovaco no quiere que se repitan dramas como el de Rosa en la UE, donde cerca de 50 millones de hogares no pueden calentar o refrigerar sus casas por el alto coste de la energía, la falta de ingresos y la ineficiencia energética de sus viviendas. En España, alrededor del 9,7 % de los hogares sufren una grave privación de energía (4.5 millones de personas). En países más ricos y equitativos, el porcentaje no llega al 2 % (Finlandia). En otros, donde el acceso a la energía es un «derecho básico», como en Francia, al menos 3,5 millones de hogares no se pueden calentar. «No podemos ignorarlo», insistió Sefcovic, quien volvió a exigir a los países miembro que incorporen en sus legislaciones salvaguardias para evitar los cortes de suministro cuando un hogar no puede hacer frente a las facturas.

No es la única propuesta que Bruselas trata de sacar adelante frente a la resistencia de las capitales. Uno de los principales problemas para atajar la pobreza energética es que ni hay ni una definición ni criterios claros para acotarla. Tampoco registros sistemáticos. Sí está más o menos extendida la consideración de que una persona sufre pobreza energética cuando dedica más del 10% de su salario a calentar su casa. A raíz de la crisis, los esfuerzos han ido en aumento: «Los crecientes niveles de desigualdad y privación energética persisten», aseguran Sergio Tirado y Luis J. Meneses en su informe Pobreza energética, crisis y austeridad en España, del que se hizo eco el Observatorio. Las medidas de austeridad y los recortes en ayudas sociales progresaron de forma paralela a la subida de precios (un 63 % la electricidad y un 49 % el gas) en el período del 2007 y el 2012. La crisis empujó a miles de hogares a bajar los plomos. En muchos todavía no se han levantado. «No puede ser que haya ciudadanos de segunda clase. Debemos discutir medidas de urgencia», indicó el líder de la Comisión de Industria de la Eurocámara, Dominique Ristori.

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