Galicia cerró el 2017 con un frenazo en el ritmo de creación de empleo

El paro bajó en 22.100 personas, pero solo se generaron 6.200 puestos en todo el año

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madrid / la voz

Balance agridulce para el empleo en Galicia. Según los datos de la encuesta de población activa (EPA) correspondientes al último trimestre del ejercicio, en la recta final del 2017 se constató un debilitamiento de la fortaleza del mercado laboral gallego, que aunque sigue manteniendo una tasa de desempleo inferior a la media española, entre octubre y diciembre mostró un evidente frenazo en el ritmo de creación de empleo y un aumento de los parados respecto al trimestre previo. Y ello pese a que la población activa -las personas en disposición de trabajar- también descendió.

En un entorno de crecimiento económico sostenido, todo esto añade una nota de preocupación al escenario, ya que se pierde fuerza de trabajo (potenciales cotizantes), bien porque los más jóvenes optan por marcharse, bien porque cada vez se jubilan más trabajadores. Es decir, se constata una falta de relevo.

Pese a todo, el vaso se puede ver medio lleno o medio vacío, ya que al peor comportamiento intertrimestral del mercado de trabajo en la comunidad se contraponen los datos positivos anuales. Ahí Galicia fue la séptima región en la que más cayó el desempleo. En los últimos doce meses el paro se redujo en 22.100 personas (un 10,82 % menos que en el 2016), situándose en 182.100 desempleados, lo que coloca la tasa de paro en el 14,7 %, casi dos puntos por debajo de la media del país, como destacó este jueves la Xunta.

15 trimestres cayendo el paro

Desde la Consellería de Economía subrayaron que Galicia lleva más de tres años y medio rebajando el desempleo -encadena quince trimestres consecutivos a la baja-, hasta situarse en niveles del 2010. Sin embargo, en comparación con el trimestre previo, hubo 400 parados más.

Galicia se queda a la cola entre las comunidades en las que creció el empleo en el 2017 Similar evolución se registró en la ocupación: en el último trimestre retrocedió en 16.700 personas (un 1,56 % menos que de julio a septiembre), pero en el conjunto del año la comunidad creó 6.200 empleos, una subida insignificante, un 0,59 %. Con todo, se mantiene por encima del millón de ocupados. Con la salvedad de las cinco autonomías en las que menguó la ocupación, está a la cola de las que se anotaron subidas.

La población activa también se redujo en 15.900 en el conjunto del año, dejando en 1.237.000 los gallegos en situación de trabajar, un registro mínimo. Además, esta caída de los activos en Galicia, que frisa el 1,3 %, contrasta con la cifra estatal, que se mantiene con un leve incremento.

Dato positivo, eso sí, el de los hogares gallegos con todos sus miembros desempleados. Aunque han subido en la recta final del año en 4.400 hasta los 66.100, en el conjunto del año se redujeron un 5 %.

Mientras que la Xunta hace una lectura positiva, destacando que los asalariados con contrato indefinido crecieron un 1,5 % (9.000 personas), «a maior subida nun cuarto trimestre desde o 2009», y que la tasa de temporalidad se redujo un 1,3 %, los sindicatos mayoritarios (CC. OO., UGT y la CIG) pusieron el acento en la precarización del empleo que se crea, tachando el ejercicio de «catastrófico» para el empleo, porque ahondó el camino de la «precariedad» y sirvió para consolidar «la figura del trabajador pobre».

Báñez anuncia que sancionará a las empresas que hagan contratos temporales injustificadamente

La misma mañana que, tras conocerse los datos de la última EPA, los sindicatos denunciaban por enésima vez la brutal precarización de un mercado laboral en el que reinan el contrato temporal y los salarios bajos, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, anunciaba en el Congreso que el Ejecutivo se esforzará por poner coto a la contratación temporal, que reconoció «excesivamente elevada», como demuestra que nueve de cada diez nuevos empleos sean eventuales.

Así, durante su comparecencia ante la Comisión de Empleo, Báñez anunció que el Gobierno propondrá a los agentes sociales en la Mesa de Calidad en el Empleo -su próxima reunión será en febrero- el endurecimiento de las sanciones a las empresas que realicen contratos temporales injustificadamente. «Detrás de cada contrato en fraude de ley hay un trabajador y una vulneración», subrayó la ministra, que explicó que el objetivo es imponer una sanción por cada contrato fraudulento detectado por la Inspección de Trabajo.

Esta fórmula, que atiende una reivindicación de las organizaciones sindicales, supone un cambio respecto a la actual legislación, que fija una multa única de 600 euros, independientes del volumen de contratos irregulares. Este endurecimiento irá acompañado de otras medidas para desincentivar la contratación eventual que no esté justificada, tal y como apuntó la ministra Báñez, que el pasado septiembre ya avanzó algunas de ellas, como elevar las cotizaciones sociales de las empresas que abusen de esta fórmula y premiar a las que no lo hagan.

«Temporalidad justificada»

«Queremos que la temporalidad sea justificada y no claramente abusiva», insistió, explicando también que el endurecimiento de las multas se acompañará de un estudio realizado por los agentes sociales sobre la situación «sector a sector», ya que «la temporalidad injustificada repele talento, distorsiona mercado y merma la competitividad y la productividad de las empresas, y los ingresos de las arcas públicas».

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