«La 'golden visa' da un plan B a gente de países en conflicto»

Los abogados Artur Machado y Francisco S. Barradas dicen que un 98 % de los beneficiarios del programa han invertido en el sector inmobiliario


«Alguna gente solo piensa en mañana. Nosotros pensamos más allá». La frase aparece impresa en inglés en las tarjetas de Artur Machado Oliveira y de Francisco Salvador Barradas. Son dos de los asociados del despacho que Edge International Lawyers tiene en Oporto. Están especializados, entre otras cosas, en asesorar a empresas o personas que pretenden invertir o vivir en Portugal. Tiene despachos en Lisboa, el Algarve, el Reino Unido y Cabo Verde. Convencidos de que «toda etapa de crisis resulta una época de renovación y reciclaje», constatan que gracias a los beneficios de la golden visa (visado de oro) aprobada en el 2012, para las personas no comunitarias, o del estatuto de residente no habitual, para los ciudadanos de la UE, son cada vez más los extranjeros que pretenden invertir en el país para quedarse. «Tenemos clientes de Brasil, China. África del Sur, de Oriente Medio (Turquía, Líbano, Jordania, Siria e Irak), pero también de la India, Vietnam, Rusia y Pakistán. Aunque los mayoritarios son chinos, africanos del sur, rusos o de Medio Oriente».

Pregunta. ¿Por qué quieren venir?

Francisco Barradas. Los atrae tanto la golden visa como el estatuto de residente no habitual, que ofrece beneficios fiscales a aquellos que se establezcan en Portugal y vivan aquí sus vidas. Pero no solo es esto. También estamos hablando de un país seguro, con buen clima, precios muy buenos comparados con el poder de compra que tienen otros países, sobre todo los nórdicos. Además, tenemos buena calidad de vida, resultado de todos esos factores. En el caso de las empresas también hay una serie de incentivos para las que quieran venir, que se suma a que los salarios no son tan altos como en otros países.

Artur Machado. Además, la mano de obra es cualificada. No podemos dejar de hablar de sectores como el tecnológico o el informático, donde hay personal muy preparado. Hay muchas empresas del sector tecnológico e informático que están creando clústeres aquí porque ven que están pagando precios bajos para la alta cualificación que encuentran.

P. Desmenucen la golden visa. En realidad no es más que una consecuencia de tener que cumplir con la troika.

A. M. Fue una medida que impulsó el Gobierno para atraer algo de lo que teníamos mucha falta: la inversión exterior. Un 98 % de los que la han pedido han invertido en el sector inmobiliario. El mínimo son 500.000 euros, pero la compra que hagan tiene que ser limpia. No pueden echar mano de un crédito hipotecario. En el caso de hacer una rehabilitación urbana, en lugar de comprar vivienda nueva, les bastarían 350.000 euros. Pero dentro de ese 98 %, el 80 % son personas que compran nuevo e invierten esos 500.000 euros que comentamos. Muchos de ellos viven fuera de la UE, pero buscan un plan B porque proceden de países con un contexto inestable.

F. B. Pero también hay norteamericanos.

P. ¿A qué da derecho?

A. M. Hay algunos que quieren obtener un visado que les permita moverse por Europa. También podrán hacerlo sus hijos, padres, la esposa o la pareja de hecho. Es un visado temporal que dura cinco años, al cabo de los cuales puede renovarse. A los seis años se puede pedir la ciudadanía, que da derecho a mudarse a cualquier país de la UE, como un portugués. Hay quien demanda el programa para comprar un inmueble a buen precio, que luego alguien le comprará mucho más caro. Pero también hay quien busca un plan B. De ponerse la cosa mal en Turquía, Irak, Jordania... tienen la opción de echar mano de él, pero tienen que ir construyéndolo a lo largo de cinco años para luego optar al pasaporte. Aún no ha pasado tiempo suficiente para que alguien haya completado el proceso.

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