«El rescate les cambió la filosofía, han reducido plazos y es todo más ágil»

Empresas del metal, la construcción o los servicios ganan peso con el resurgir luso


vigo, oporto / la voz

«Quien quiera invertir en Portugal es bienvenido, lo estamos facilitando». Cuando hace apenas un par de meses Manuel Caldeira, el ministro portugués de Economía, lanzaba esta invitación en un foro económico celebrado en Baiona, dos potentes empresas gallegas del sector pesquero, Atunlo y Marfrío, arrancaban en Vila Nova de Cerveira una fábrica conjunta que producirá 20.000 toneladas de lomos de atún al año para el mercado europeo. No son casos aislados: justo en la parcela contigua, está instalada desde hace años Pralisa, una filial de Marfrío.

La nave de este nuevo proyecto de expansión impulsado por dos firmas gallegas en suelo luso está siendo edificada por una constructora de capital gallego, Civis Global. Desde su entrada en el mercado portugués, en el 2016, ha construido factorías para cinco empresas de la comunidad: la de Lear (Valença), la de Lear y Maviva (Mangualde) y esta de Marfrío y Atunlo. «Apenas llevamos aquí dos años y estamos gratamente sorprendidos. Ya estamos presupuestando obra para Lisboa y Oporto», afirma el presidente de Civis Global, Víctor del Canto.

El constructor destaca la agilidad con la que se trabaja. «El rescate les hizo cambiar la filosofía: han reducido mucho los plazos de las tramitaciones; eso nos favorece porque a las empresas no les interesa tanto el precio como que se cumpla el plazo de entrega», asegura. El grupo, que cifra en un 15 % del total el negocio generado en Portugal, tiene una sede cerca de Oporto.

Precisamente esta ciudad y Lisboa son los mercados que más están creciendo para otra empresa gallega, Ezpeleta, fabricante de paraguas, parasoles y mobiliario, con sede en Vigo. La firma comenzó la construcción de su fábrica de Vila Nova de Cerveira en 1988 y hoy, gracias a su crecimiento tanto en instalaciones como en gamas de producto, es la mayor fábrica del grupo.

El bum turístico que está viviendo Portugal (tiene en proyecto 61 nuevos complejos hoteleros) juega a favor de Ezpeleta. «Nos está yendo muy bien. Portugal es ahora un destino on fire, como dicen los ingleses, y eso nos favorece con una mayor demanda», explica Iván Lima, director comercial del grupo. El 80 % de su producción se realiza en la fábrica lusa, y se vende a través de una red de distribuidores a hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, además de a todo tipo de establecimientos de restauración.

En Valença está Industrias Trimar, una empresa especializada en corte de chapa para los principales sectores industriales. «Las empresas grandes se vienen por la mano de obra, nosotros lo hicimos por el suelo. En O Porriño, en donde está nuestra sede, no había posibilidad» explica Óscar Rivas, socio y comercial de la empresa. «Somos una empresa española. Nos vimos obligados a venir para crecer», asegura.

El precio del suelo sigue siendo el factor decisivo

«En Galicia es más caro el terreno que el coste de producción», explican desde Valver, auxiliar viguesa de automoción, que cuenta ya con dos plantas en Portugal, en Paredes de Coura, a unos kilómetros de la frontera con Galicia. Al igual que para Valver, el coste del suelo ha sido un factor decisivo para la implantación de muchas empresas. Es también el caso de Pipeworks, auxiliar del metal, que está especializada en el prefabricado y montaje de tuberías. La sociedad ha levantado dos unidades productivas en el norte de Portugal, entre el 2007 y el 2009, ambas en Valença. No solo le va bien allí, sino que se sienten como en casa, porque sus instalaciones están rodeadas de vecinos de capital gallego. «Sigue aumentando el flujo de empresas que se vienen para aquí a crecer, porque las condiciones que se siguen ofertando son muy buenas», afirma el empresario Rosalino López Castro.

Empresas gallegas levantan fábricas en Vila Nova de Cerveira

A tan solo unos minutos en coche de la frontera, en Vila Nova de Cerveira, está el polígono de Fulão. A la entrada hay un gran cartel en el que puede leerse: «O local certo para invertir». Lo están haciendo empresas del otro lado del Miño. Un ejemplo son las gallegas Marfrío, de Marín, y Atunlo, de Vigo, que están construyendo una factoría de atún. Obras como esa generan empleo en Portugal. No solo para los trabajadores que contratarán cuando abran sus puertas. Empleados de otros sectores, como los de la foto, que operan en el campo de la construcción metálica, trabajan más cerca de casa. Antes debían ir fuera. Iban a levantar obras a Angola o Mozambique

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