Las aeronáuticas gallegas se hacen con pedidos de los 5 grandes constructores

Participan en las gamas comerciales de Airbus, Boeing, Embraer, Bombardier y Comac


vigo / la voz

Es el gran momento de la aviación comercial. El mundo entero quiere volar de punta a punta, y hacen falta miles de aviones para llegar a donde las líneas del cielo están aún a medio pintar.

La aerolíneas están de compras y todas quieren lo mismo: aparatos ligeros, manejables, de bajo consumo y capacidad media para 200 pasajeros. Y ese es el gran nicho de mercado en el que se está posicionando la industria aeronáutica gallega, que arranca el 2018 con contratos firmados para participar en los principales programas comerciales de los cinco mayores constructores aeronáuticos del mundo: el consorcio europeo Airbus, el estadounidense Boeing, el portugués Embraer, el canadiense Bombardier y el gigante estatal chino Comac.

Coasa y Delta participan en el superjumbo A 380, del que Emirates ha pedido 36 unidades La carrera que mantienen Airbus y Boeing por liderar el negocio aeronáutico (Airbus se anotó 1.109 pedidos netos de aviones en el 2017 de 44 aerolíneas, y Boeing cerró el año con 912 unidades para 71 clientes) favorece unos planes de construcción muy ambiciosos que cuentan con un panel de más de 6.000 proveedores de componentes de todo el mundo, entre ellos los gallegos Delta Vigo, Coasa y, en menor medida aunque tomando fuerza, Utingal, junto a un pequeño grupo de auxiliares certificadas en el sector y agrupadas en Udega (Unión de Empresas Gallegas de la Aeronáutica).

Nuevos pedidos

«Tenemos cerrados contratos para nueve modelos de aviones», afirma Francisco Puga, presidente de Delta Vigo. Por volumen, los mayores paquetes adjudicados son para los modelos A 380 y A 330 de Airbus, pero también participan en los Boeing B-737 y B-787, este último producido en Charleston (Carolina del Sur).

La canadiense Bombardier, en plena expansión de su modelo comercial CS 300, de 160 plazas, también está entre los clientes a los que se acaba de incorporar Comac con el proyecto C9 19, que es la apuesta de China para competir con Boeing y Airbus por el segmento de los aviones de pasillo único en el mercado más goloso de la aviación comercial.

Delta acaba de poner en marcha su cuarta planta de producción (dos en Vigo, una en Nigrán y otra en Illescas, junto a la planta de ensamblaje del A 350 de Airbus). Cerró el 2017 con 30 millones facturados y 184 empleados.

Coasa también verá incrementada este año su carga de trabajo. La filial ourensana del grupo Aernnova fabrica dos componentes del modelo A 320 Neo, del que China acaba de hacer un pedido de 180 unidades (se suman a 80 de la mexicana Volaris o las 250 de la aerolínea india Indigo): las puertas del tren de aterrizaje y los spares (repuestos) del estabilizador horizontal. El contrato incrementará la actividad de la planta y de sus auxiliares Utingal (Tui, Pontevedra) y Laddes Work, en Ourense.

Aernnova es la adjudicataria del 100 % de las puertas del tren de aterrizaje del A 320 Neo y Coasa asume el 25 % de esa producción. También participa con Airbus Nantes en la fabricación de los alerones del A 380, el mayor avión de pasajeros del mundo, que acaba de recibir un esperado pedido de 36 unidades de la aerolínea Emirates, que garantiza su producción unos años más.

Entre los nuevos contratos destaca el adjudicado por la brasileña Embraer a Utingal para el modelo KC-390, avión militar de transporte de tamaño mediano.

Un 4 % del sector

El peso de la comunidad gallega en el conjunto del sector es, en términos económicos, de un 4 %, de una facturación que, según datos de Tedae (la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica y Espacio) superó los 8.000 millones de euros en el 2017.

El proyecto Fenyx asignado a Rozas recibe 35 millones

El de Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) -que es algo así como el laboratorio de investigación del Ministerio de Defensa- cuenta desde hace unas semanas con una dotación presupuestaria de 35 millones de euros para el desarrollo del Proyecto Fenyx, en el aeródromo gallego de Rozas, en Lugo.

Fenyx no es más que el acrónimo de Futura Aeronave de Investigación y Experimentación. Es un aparato capaz de albergar grandes cantidades de equipo científico, cámaras y sensores, y volar al menos 8 horas en condiciones climatológicas pésimas (en pleno huracán). El objetivo de proyecto es hacer investigación científica, desde estudios atmosféricos, ensayos de vuelo o teledetección.

El proyecto Fenyx ya cuenta con tres aviones, pero está en pleno desarrollo. Ahora mismo, los aparatos científicos vuelan a bordo de dos versiones del viejo Aviocar C-212 y de un Stemme S15, un motovelero de reducidas dimensiones con un único piloto. Pero el desarrollo del programa es ambicioso y prevé la compra de otra plataforma aérea de mayor capacidad, para llegar a las 8 o 10 horas ininterrumpidas de vuelo y mayor capacidad de material científico a bordo.

Este año 2018, según los hitos previstos del programa, se tiene que adquirir el avión modificado y certificado sobre el que se instalará la plataforma científica. Los favoritos son el C 27 Alenia, el C 295 de Airbus, ambos bimotores de contrastada experiencia en uso militar. El proyecto tiene presupuestados este año 3,4 millones para la compra del aparato, que según los planes previstos debería formalizarse en febrero, con un coste total de 34 millones que se pagarán hasta el 2021.

La financiación del Fenyx corre a cargo del Estado (un total de 8 millones), pero fundamentalmente de los fondos para el desarrollo FEDER de la Unión Europea (27 millones), recién aprobados.

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