El negocio ovino atrae cada año a una veintena de emprendedores en Galicia

La comunidad concentra el 20 % de las granjas, pero solo produce el 0,3 % de la carne


redacción / la voz

La cría de ovejas y cabras tiene tirón en Galicia. Es cierto que el sector está escasamente estructurado con más de 20.000 explotaciones de pequeño tamaño -17.000 de ellas ni siquiera alcanzan las diez reses-, que la competencia en los puntos de venta es feroz y que los canales de comercialización no están todo lo desarrollados que deberían. Además, la venta de este tipo de carne se caracteriza por una enorme estacionalidad que provoca que los precios que reciben los productores sean poco estables a lo largo del año.

Curiosamente, a pesar de todas estas dificultades, el ovino y caprino gallego está en un momento muy vivo, con múltiples iniciativas en marcha que buscan su profesionalización y potenciación. Y, sobre todo, con gente joven dispuesta a incorporarse a esta actividad. Tanto es así que entre 25 y 30 personas cada año deciden dar un paso al frente y convertirse en pastores.

Responden, según apuntan desde Ovica, la Asociación de Criadores de Ovino y Caprino de Galicia, a dos perfiles perfectamente diferenciados. «Por un lado, temos xente que vén rebotada de sectores como o vacún de leite ou carne que acabaron abandonando por múltiples razóns. Por outro, atopámonos con persoas que nunca antes tiveron contacto profesional coa realidade do campo, pero que posúen terras abandonadas que queren poñer en valor e que apostan firmemente polo rural para construír o seu futuro laboral», explica Carlos Rodríguez Rodríguez, técnico de Ovica.

Marca Pastores de Galicia

De hecho, la profesionalización del sector es la principal línea de trabajo de esta entidad que aglutina a cerca de 200 de las mayores explotaciones ovinas de la comunidad y que, desde hace algo más de un año, cuenta con la marca Pastores de Galicia para comercializar los corderos y cabritos criados en Galicia de forma tradicional, aunque cumpliendo las normas más estrictas en cuanto a trazabilidad del producto, sanidad o bienestar animal.

«Grazas ao pastoreo e á alimentación con leite materno dispoñemos dun produto totalmente diferenciado do que chega aos mercados procedente doutras rexións do estado e mesmo de países como Australia ou o Reino Unido. Pastores de Galicia é a pedra angular sobre a que se debe sustentar o sector ovino e caprino no futuro», apuntan desde el departamento técnico de Ovica.

Por lo pronto, los resultados de las ventas de carne amparada por este marchamo de calidad durante la campaña de Navidad (más del 70 % de la producción de ovino y caprino se consume en estas fiestas) invitan al optimismo. A pesar de que era posible encontrar producto australiano congelado o incluso fresco procedente de Gales a poco más de 7 euros el kilo y el típico cordero castellano a 9, Pastores de Galicia logró precios de hasta 14 euros para canales completas y medias canales.

«Estamos moderadamente satisfeitos, tendo en conta o pouco tempo que leva funcionando a marca. Aínda queda moito traballo que facer en aspectos como a concentración da oferta no momento de mellores prezos ou modificacións normativas que permitan, como sucede noutros países, a utilización de matadoiros ou salas de despece móbiles que faciliten a actividade dos pastores», matiza Carlos Rodríguez.

El potencial de crecimiento de este distintivo de calidad queda de manifiesto en el hecho de que las poco más de 400 toneladas que se producen anualmente en Galicia apenas alcanzan para cubrir una cuarta parte de la demanda interna. Porque, aunque la comunidad lidera el ránking español de número de granjas con el 20 % del total, solo produce el 0,3 % de la carne comercializada.

TESTIMONIOs: hablan los recién llegados al rural

Ingenieros reciclados como nuevos pastores

x. r. a.

Ingenieros forestales o agrícolas que se convierten en pastores para vivir en el rural y aprovechar terrenos abandonados. Esa es parte de la nueva realidad del sector ovino-caprino gallego de la que forman parte profesionales como Vanessa Díaz, recién incorporada a una actividad que ya había desarrollado su suegra y que ella decidió retomar una vez la crisis económica se llevó por delante su trabajo como ingeniera agraria. «Tiñamos moita terra abandonada e xa coñecíamos, aínda que fose de xeito afeccionado, como era esta actividade, polo que decidimos apostar pola cría de ovellas», apunta la responsable de la granja Casa da Armada, en Friol, que cuenta con más de 200 cabezas que comercializa a través de la marca Pastores de Galicia. «Aínda queda moito por facer, pero pensamos que este distintivo vai servir para que mellore a forma de comercialización dos que nos dedicamos a isto», apunta.

Opinión que también comparten Miguel Cordero y Yolanda Gómez, ambos ingenieros de montes, para quienes la cría de cabras comenzó como un simple pasatiempo con el que mantener limpias las fincas familiares que, años atrás, se orientaban a la producción láctea. La facilidad del manejo y los buenos resultados obtenidos los animó a ir aumentando su rebaño hasta superar en la actualidad el centenar de reproductoras. «Empezamos un pouco como afección animados por casos de persoas que xa coñecíamos e tamén un pouco para poñer en marcha conceptos aprendidos na carreira relacionados co silvopastoreo», apuntan los integrantes de Teixeiro e Pistón que mantienen más de un centenar de reproductoras en la localidad luguesa de Becerreá. «Temos un produto bo e diferenciado e tamén unha excelente habilidade para aproveitar os recursos da terra, agora o que nos falta é mellorar no ámbito da comercialización. Neste sentido, creo que a marca pode servir para profesionalizar o sector e homoxeneizar a nosa actividade para chegar mellor ao consumidor», explica Miguel Cordero, con quien comparte profesión y formación Gemma San Pedro, responsable de Cabuxa Natur, una de las granjas de cabras de referencia en Galicia, con más de 250 madres.

Esta profesional, sin vinculación laboral previa con el medio rural, tenía claro que su futuro pasaba por la cría de animales apostando por la raza autóctona cabra galega para poner en marcha una explotación en Guntín (Lugo). Su apuesta pasa por producir una carne de cabrito de alta calidad.

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