Una familia media se dejó el pasado año un 10 % más en la factura de la luz

El año del tarifazo eléctrico se despide con los precios más altos desde el 2014


redacción / la voz

El año se ha ido y es momento de hacer balance. En este caso, toca comprobar cuánto ha subido de verdad la factura de la luz en comparación con el 2016. La percepción es que una barbaridad y por ahí van los tiros. A petición de este periódico, la Axencia Provincial da Enerxía ha hecho el cálculo sobre lo que desembolsó una familia corriente con un contrato de suministro eléctrico sin discriminación horaria, con una potencia contratada de 4,45 kilovatios y un consumo anual de 3.487 kilovatios hora. Este perfil de consumidor se dejó en el recibo eléctrico un 10 % más de dinero que el año anterior. Preciso es hacer aquí un inciso para aclarar que el ejercicio del 2016 fue anómalo porque, en teoría y aunque al consumidor no se lo parezca, fue especialmente barato. Dicho esto, cierto es que el 2017 fue todo lo contrario a su predecesor. Según los cálculos de la Axencia Provincial da Enerxía, esa familia en concreto pagó el pasado ejercicio 767 euros en la factura, frente a los 699 del año anterior. Fue el recibo más abultado desde el 2014. Pero más importante que la cifra absoluta es el porcentaje de subida, pues cada hogar es un mundo.

Ese 10 % de incremento ya lo predijo a finales de noviembre el ministro de Energía, Álvaro Nadal, durante una comparecencia en el Congreso. El sucesor de José Manuel Soria ha tenido un año bien ajetreado -aunque los consumidores, más- a cuenta del cada vez más cuestionado modelo de fijación de precios de la electricidad doméstica. El 2017 será recordado como el del tarifazo eléctrico, especialmente en enero, cuando el recibo se disparó nada menos que un 28 %, siempre en comparación con el mismo mes del 2016. La oleada de indignación social y política fue de tal calibre que obligó a Nadal a intervenir, aunque finalmente no hizo nada para cambiar el sistema de fijación de precios ni tampoco el modo de funcionar el mercado eléctrico.

De escándalo en escándalo

El predecesor de Nadal, José Manuel Soria, afrontó en diciembre del 2013 otro escándalo mayúsculo a cuenta también de un alza de la luz de un 11 %. Soria lo paró todo, anuló el modelo que por aquel entonces establecía los precios (una subasta trimestral) y decidió cambiarlo por la referencia del mercado diario, que es el actual. Consecuencia de aquel episodio es, por cierto, una multa de 25 millones a Iberdrola por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por manipular la oferta de sus centrales hidráulicas para que subiesen los precios.

Tampoco parece funcionar bien el mercado de electricidad que, gracias a Soria y ahora a Nadal, actualmente determina en torno a un tercio de la factura de la luz. Tras el tarifazo de enero, la CNMC se puso manos a la obra y el resultado es que ha abierto una investigación oficial concretamente contra Gas Natural Fenosa y contra Endesa por alterar, presuntamente, las ofertas de algunas de sus centrales de ciclo combinado (de gas natural) también para que aumentasen los precios de mercado.

El sector va de escándalo en escándalo y el consumidor, mientras, a asumir la factura que llegue cada mes.

¿Cómo será este 2018? Xosé Manuel Golpe, técnico de la Axencia Provincial da Enerxía, dependiente de la Diputación, avanza que el mercado se ha enfriado y que el año ha arrancado con precios más bajos. Todo indica, aclara, que este enero no se parecerá en nada al del 2017.

Cambiar el contrato a discriminación horaria y consumir en las horas baratas

f. f.

Pócima secreta no hay. Tampoco hay conjuros que valgan para que la factura de la luz no dé sustos cada mes. Para ahorrar es preciso aplicar el sentido común y de paso aprovechar las escasas ventajas que esconde la política energética de este país que marca los pasos que pueden dar las compañías eléctricas. Posibles picarescas o trampas aparte, es lo que hay. De liberalización, nada. En lo que coinciden los expertos es en que la mejor opción para pagar lo menos posible en la factura de la luz es mantener un contrato de suministro con discriminación horaria, que distingue dos o tres períodos del día en los que el kilovatio hora consumido cuesta más o menos. La cuestión es aprovechar cuando está más barato, claro, lo que obliga a revisar los hábitos para adaptarlos a lo que diga ese contrato. Por regla general, las horas más asequibles (conocidas como valle) comienzan en torno a las nueve o diez de la noche y finalizan sobre el mediodía del día siguiente. El resto de horas son punta y es aconsejable evitar el consumo durante ese tiempo porque son más caras incluso que para los consumidores con un contrato normal, o sea, sin discriminación horaria.

Revisar el contrato de la luz tampoco está de más y quizá descubra que tiene una potencia contratada más alta de lo aconsejable para su hogar -en torno a 4 kilovatios es lo más común, salvo que se trate de una casa gigantesca o con muchos electrodomésticos-. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dispone en su página web de un comparador de ofertas de electricidad muy útil. Solo hay que dedicarle tiempo y tener paciencia.

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Una familia media se dejó el pasado año un 10 % más en la factura de la luz