La vivienda recupera valor y eleva un 13 % los ingresos de las inmobiliarias gallegas

Este año se cerraron compraventas por valor de 1.800 millones en la comunidad


redacción / La Voz

Los profesionales del sector lo tienen claro. Tras ocho años de caída de precios, las viviendas han empezado a revalorizarse en Galicia, lo que no solo supone una recuperación patrimonial para las familias, sino también un estímulo para el crecimiento de la economía. Según la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), la facturación del sector se elevó un 13 % en el ejercicio que ahora acaba, en línea con los objetivos que se habían fijado.

En concreto, según sus estimaciones, que toman como base los datos publicados por el Ministerio de Fomento, el valor de las transacciones inmobiliarias de vivienda libre superaron en este 2017 los 1.812 millones de euros, casi 200 más que en los doce meses anteriores, con lo que ya encadena cinco años consecutivos al alza. Una previsión conservadora, puesto que los datos cerrados hasta el tercer trimestre muestran un avance del 17 % en el importe de las compraventas, que esperan que este año alcance los 2.000 millones.

Y, como aclara Benito Iglesias, presidente de Fegein, la cifra podría ser mucho más abultada de no ser por las particularidades de un mercado aún muy lastrado por el pinchazo de la burbuja. Y es que en Galicia no hay apenas vivienda nueva a la venta, al menos en las zonas donde el mercado es más dinámico: las grandes ciudades y sus áreas de influencia. Quedan unas 21.500 viviendas en stock, sí, pero la mayoría segundas residencias en zonas de costa, que no permiten canalizar la demanda de vivienda habitual en las áreas más pobladas. De ahí que más del 85 % de los ingresos del sector vengan del mercado de segunda mano, ya que en esta categoría, por cuestiones de estadística, se incluyen también las viviendas a estrenar pero con más de dos años de antigüedad o las vendidas por los bancos.

Eso sí, el segmento de obra nueva, pese a la carestía de producto, incrementa su facturación por primera vez en diez años, aunque de forma muy tímida. Si hubiese más oferta de casas a estrenar, con precios sensiblemente superiores a las usadas, los ingresos del sector serían mucho mayores.

Por eso, además de en el campo de la promoción, las inmobiliarias llaman a potenciar los trabajos de rehabilitación de edificios en el centro de las principales ciudades, para atender la demanda de vivienda en los cascos urbanos. Además, piden incentivar la construcción de vivienda de protección oficial de iniciativa privada, como una forma de equilibrar el precio de la vivienda con un poder adquisitivo que no despega por la contención salarial y que frena el acceso de ciertos colectivos, especialmente de los jóvenes, a la vivienda en propiedad.

Desde Fegein recuerdan que las altas tasas de rentabilidad de los activos inmobiliarios (7,1 % para las viviendas que se ponen en alquiler y 8,3 % los locales comerciales), en contraste con el interés casi cero de los depósitos, han disparado el interés de los inversores por el ladrillo, que ofrece «propiedades tangibles, no virtuales, como los instrumentos financieros que de un día para otro se evaporan», defiende Iglesias.

¿Burbuja en el alquiler?

Pero no todo son luces en el mercado. Desde la patronal de las inmobiliarias admiten cierto temor ante el sobrecalentamiento que detectan en el mercado del alquiler, sobre todo en las ciudades de Vigo y A Coruña, donde la falta de oferta ha derivado también en un crecimiento de precios que «genera distorsiones que pueden llegar a ser un problema en el segundo semestre del 2018».

La solución, según Iglesias, podría pasar por que viviendas que están en el circuito de venta se deriven al alquiler «para cubrir la presión de la demanda y contribuir a enfriar los precios, que de media en algunas zonas se han elevado un 12 %», en parte por el impacto que la nueva regulación de los pisos turísticos ha tenido en el mercado general de la vivienda.

Gesvalt estima que los precios crecen cinco veces más en la comunidad que en toda España

La patronal de las inmobiliarias gallegas no es la única que certifica el estirón de los precios de la vivienda en la comunidad. Otro estudio, este de la consultora Gesvalt, estima que estos crecieron un 10 % en el cuarto trimestre del año, cinco veces más que la media de España. Eso sí, el metro cuadrado de una casa en Galicia sigue siendo más asequible: se paga a 1.106 euros, 122 menos que el promedio del país.

Por provincias, los mayores crecimientos, de dos dígitos, se registran en Pontevedra (18,9 %) y A Coruña (11,6). También se revalorizan, aunque menos, las viviendas en Lugo (6,1) y Ourense (1,1).

Para Mercedes de Miguel, directora de operaciones de Gesvalt, «el mercado inmobiliario reacciona con más lentitud, pero con el mismo signo que la economía». Además, apunta que «ya se empieza a percibir un aumento del precio del suelo, motivado por un volumen de inversión que crece en la medida que lo hacen las expectativas de rentabilidades más atractivas ante el aumento de precios del producto final. La construcción vuelve a ser viable económicamente y los precios de los activos y las rentas suben más rápido».

Asimismo, la responsable de estudios de la consultora indica que «los datos reflejan la consolidación del mercado. Por un lado, gracias al crecimiento de la compraventa de viviendas y a la subida de los visados para la construcción y, por otro, por el descenso del stock de vivienda nueva».

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