La primera gallega a la que le quitaron la cláusula suelo: «Amorticé préstamo y pagué la universidad de mis hijas»

La aresana reconoce que el fallo del juzgado de Ferrol le cambió la vida y pudo afrontar gastos antes imposibles

«Amorticé préstamo y pagué la universidad de mis hijas» Carmen Permuy se convertía hace un año en la primera gallega sin cláusula suelo. El fallo del juzgado de Ferrol le cambió la vida
A. Alonso
ares / la voz

A la aresana Carmen María Permuy le cambió la vida hace casi un año. Y no fue por ser agraciada con la lotería de Navidad, sino al convertirse en la primera gallega a la que un juzgado -en su caso el de Primera Instancia de Ferrol-, le concedía la anulación de la cláusula suelo al completo sin esperar a las aclaraciones del Tribunal Supremo. El juez dictó el auto el mismo 22 de diciembre, un día después del dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea anulando la cláusula. «A los cinco meses o así ya nos lo abonaron», recuerda.

Carmen María rubricó una década antes con su exmarido una hipoteca que poco después incorporaría la famosa cláusula. «En mi caso, yo pago la mitad de hipoteca, de pasar de pagar una pasta a pagar la mitad me da para poder pagar la luz, el agua, Internet, etcétera, sin problema. Me cambió totalmente la vida en ese momento», reconoce.

¿Qué le supuso la inyección de todo el dinero abonado en la cláusula? «Con el dinero amorticé un préstamo, y yo tenía muchos gastos con dos niñas en la universidad», explica. Y es que sus gemelas estaban el curso pasado estudiando una en A Coruña y otra en Lugo. «Una terminó el año pasado y la otra termina este año. Llegué a tener una vivienda en cada sitio». Reconoce que sin la cláusula puede estar «viviendo tranquila».

«Llegó después de lucharlo»

No fue todo fácil. La sentencia satisfactoria «llegó después de lucharlo mucho», lamenta, aunque recalca: «En verdad no es un colchón que llega, es algo mío».

Carmen reside en el chalé que construyeron entonces con el préstamo que solicitaron al Banco Pastor. Al principio no alcanzaba los 300 euros, pero llegó a multiplicarse por más de dos hasta suponer un desembolso de 640 euros mensuales. Un reportaje sobre las cláusulas suelo la animó a iniciar el proceso con la abogada Inés Díaz, del despacho Emma González Abogados. En ese momento su situación era además de lo más complicada: estaba empleada en una empresa de limpieza del arsenal militar que, en esos momentos, tenía problemas para el abono de las nóminas. «Trabajaba hasta once horas cuando me salían. En un momento que estuvieron cinco meses sin abonarnos las nóminas había hablado con el director del banco para pedirle por favor que me lo mirasen porque era un momento que me hacía muchísima falta, pero nada. Nada hasta ir al juzgado», recuerda con amargor.

Una vez iniciado el proceso con la abogada, el banco accedió a quitarle la cláusula, pero no a devolverle todo lo abonado hasta el momento. Después de varios intentos, ella y su expareja demandaron a le entidad bancaria el 21 de septiembre, y apenas dos meses después llegó el resultado a favor. Bromea con que después de tanta lucha «cobré todo a la vez, el Fogasa y lo del banco».

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