Un tercio de los contratos no llegan a la semana

Apenas el 8 % de los que se firman en Galicia son indefinidos, menos que en el resto de España


redacción / La Voz

Más de un millón de contratos en un solo año. Es el récord que, se da ya por descontado, batirá Galicia en este 2017 y que los expertos exhiben como una muestra inequívoca de la precarización del mercado de trabajo. Porque por mucho que aumente el aluvión de contratos (869.406 entre enero y octubre, un 9 % más que en el mismo período del año anterior), la creación de empleo estable, medida en cotizantes a la Seguridad Social, se ha estancado y crece trece veces menos. En lo que va de año, la economía gallega ha ganado 30.071 cotizantes a la Seguridad Social, un incremento de apenas siete décimas respecto a los diez primeros meses del 2016.

Aunque hay algunas tímidas señales de mejoría en la contratación indefinida, que crece casi un 15 % en los que va de año, esta supone apenas ocho de cada cien puestos creados en la comunidad (un punto menos que en el conjunto de España y tres menos de lo que era habitual en Galicia antes de la crisis). El resto nacieron ya con fecha de caducidad, que además es cada vez más temprana.

En concreto, un tercio de los contratos iniciales firmados en la comunidad en los diez primeros meses del año tuvieron una duración inferior a la semana (muchos de solo un día) y solo un 2,5 % pactaban desde el inicio una relación laboral superior a los seis meses.

Que los contratos duren menos implica, como primera derivada, una mayor rotación laboral: según la memoria del Consello Económico y Social, cada trabajador temporal gallego firmó, de media, 4,1 contratos el año pasado, frente a los 4,6 en España. También ha caído la duración media de esas relaciones laborales, que ha pasado de casi 79 días en el 2007 a los poco más de 50 del año pasado, según los datos del Servicio Público de Empleo.

Pero la precariedad no se mide solo por los días de contrato. Maica Bouza, secretaria de Empleo de Comisiones Obreras en Galicia, analiza en un informe reciente otra de las patas de la calidad del empleo: la jornada de trabajo. De los 68.752 indefinidos incorporados por las empresas gallegas este año, más de un 31 % no fueron contratados a jornada completa sino por horas (idéntico porcentaje al de los temporales), por lo que en no pocos casos se les puede considerar subempleados, ya que trabajan menos horas de las que desearían hacer. En Galicia, según la última encuesta de población activa, hay 92.000 ocupados en esta situación, la inmensa mayoría (un 86 %), en el sector servicios.

Pero no solo los sindicatos han advertido de la precarización del mercado laboral. El Banco de España constató esta misma semana, con los datos de su Central de Balance, que toma una muestra representativa de las empresas del país, que la creación de empleo es «mucho más intensa en los de carácter temporal». Y es que el número de asalariados con contrato eventual ha crecido un 8,4 % entre enero y septiembre, mientras que el empleo indefinido apenas se ha incrementado en un 0,9 % en ese mismo período, nueve veces menos. La razón, aduce el supervisor, es que el aumento de la ocupación va ligado principalmente a profesiones con grandes picos de actividad, como la hostelería, el comercio o la agricultura.

Impacto en la economía

Aunque algunos economistas justificaban hace meses las altas cifras de temporalidad asegurando que es imposible salir de una crisis tan profunda como la que atravesó España creando empleo indefinido y de calidad, para José Francisco Armesto, miembro del Foro Económico de Galicia, esa explicación ya no se sostiene. «Una vez que la recuperación está ya más o menos consolidada, porque llevamos ocho trimestres consecutivos creciendo por encima del 3 %, ya no hay argumentos macroeconómicos para que no crezca el empleo indefinido», explica el experto, que recuerda que esa falta de expectativas de muchos ocupados también tiene su impacto en la economía, ya que retrae el consumo y, con él, la producción. Por eso, ve fundamental que las empresas trasladen la mejora de sus resultados a la creación de empleo estable y a una mejora de los salarios, ligada siempre, matiza, a la productividad de cada compañía.

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