Galicia vuelve a ser objetivo europeo de los fabricantes de baterías de litio

Gigantes asiáticos estudian ubicaciones ante el despegue industrial del coche eléctrico


redacción / la voz

Esta vez va en serio. El coche eléctrico es ya una realidad imparable, y la industria del automóvil apura planes de lanzamiento de vehículos alternativos en todas las gamas.

Por proximidad, el grupo PSA, que en España tiene plantas en Vigo, Madrid y Zaragoza (Opel), dispondrá de versiones eléctricas de todos sus modelos en el 2020. A lo que hay que añadir los planes de la multinacional francesa para especializar la división adquirida de Opel en motorizaciones eléctricas. El grupo, que por volumen de producción es el segundo mayor de Europa y cuenta en Vigo con su principal motor industrial del continente, es el gran gancho que ha devuelto a Galicia al mapa de futuras fábricas de baterías de iones de litio que se emplazarán en suelo europeo en los próximos años.

Tras el repliegue, durante los años de la crisis, los gigantes asiáticos especializados en este sector han retomado sus planes de expansión en Europa, con el objetivo de reforzar su posición en este mercado de rápido crecimiento. LG Chem ha elegido Polonia para surtir de baterías de litio los modelos eléctricos de Renault, Audi y Volvo. Samsung SDI ha optado por Hungría para producir las pilas que equipan los BMW y Volkswagen. La también coreana SK Innovation tiene varios emplazamientos sobre la mesa en el este de Europa para construir una planta.

En la carrera está también A123 Systems, del grupo chino Wanxiang, que aspira a convertirse en un proveedor líder mundial de baterías híbridas y eléctricas de iones de litio, con fábricas en China, Europa y América del Norte.

Hay posibilidades

Y GSR Capital, que adquirió el negocio de baterías de Nissan, también asegura que busca ampliar su capacidad de producción en Europa con nuevas plantas.

¿Qué opciones tiene Galicia de captar la inversión de alguno de estos gigantes de componentes de la automoción? «Galicia tiene muchas posibilidades, pero no es algo que esté del todo en su manos, sino que depende básicamente de las alianzas de los fabricantes con sus proveedores», explican fuentes de un despacho de correduría catalán que colaboró en el año 2009 en las frustradas negociaciones con Mitsubishi y GS Yuasa para instalar en el área de Vigo una fábrica de baterías de litio.

La llegada de esta corporación estuvo en todo momento alentada por el grupo PSA, ya que el proyecto inversor dependía directamente de la carga de trabajo que la planta de baterías desempeñara para los modelos de la multinacional francesa. «Galicia sigue estando en una magnífica posición, porque además los planes de electrificación de PSA y Opel son mucho más ambiciosos», sostiene esta fuente.

¿Podría volver GS Yuasa a retomar su proyecto en Galicia? Sigue sin haber respuesta a esta pregunta, que permanece en el aire desde el año 2010, cuando el consorcio japonés decidió archivar su proyecto gallego en un cajón. Todo estaba decidido: la inversión de 100 millones de euros y el cliente, que era PSA. Falló la oferta de suelo que se le hizo desde la Xunta, pero, sobre todo, el frenazo que la crisis dio al coche eléctrico, que ahora por fin vuelve a arrancar.

Solo el 6 % de las pilas de litio que impulsan el coche eléctrico se fabrican en Europa

En la industria del automóvil aún hay dudas sobre si la movilidad eléctrica será el futuro de la automoción, pero lo cierto es que ningún fabricante está dispuesto a quedarse fuera de la carrera. Tampoco los constructores instalados en España, todos ellos filiales de multinacionales con centros de decisión fuera del país.

Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), sostiene que España tiene que plantearse en este momento de «transición energética» cómo atraer automóviles eléctricos a sus plantas de producción, al tiempo que ha de actuar para lograr una mayor participación en la fabricación de baterías. «Europa tan solo produce el 6 % de las baterías del mundo para vehículos eléctricos. España y Europa tienen que hacer algo al respecto», afirma el portavoz de la patronal.

La pasada semana, la Comisión Europea sentó las bases para dar un impulso de gigante a este tipo de vehículos, al establecer un límite de 66,5 gramos de CO2 por kilómetro para el 2030. Este límite, muy restrictivo, es un 30 % inferior al establecido para el 2021, y obligará a los fabricantes a desarrollar motores tan refinados que el precio final de los vehículos de combustión se resentirá. Paralelamente, Bruselas ofrece una vía de escape a los fabricantes, al considerar no solo los gramos emitidos por kilómetro de cada coche, sino también los de toda la gama, lo que beneficiará a los constructores que más modelos eléctricos ofrezcan al mercado.

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