El Santander inicia la negociación para el primer ajuste tras comprar el Popular

a. balseiro / r. santamarta MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

Sergio Perez | Reuters

El recorte de servicios centrales puede tocar a Galicia, donde hay algunos externalizados

01 nov 2017 . Actualizado a las 12:58 h.

Cinco meses después de la resolución del Banco Popular y de su adquisición exprés por el Santander, la entidad que preside Ana Botín comenzará a negociar con los sindicatos el primer ajuste de personal derivado de la integración de ambos bancos. La cita será este viernes, a las 10.30 de la mañana, en Madrid, y, tal y como avanzó el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, durante la presentación de los resultados del tercer trimestre, la regulación de empleo que se pondrá sobre la mesa se circunscribirá a los servicios centrales del grupo.

Sin embargo, aunque el grueso de dichos servicios están ubicados en Madrid, el ajuste podría afectar también a Galicia, ya que aquí operan algunas funciones que el Popular en su día, tras la compra del Pastor, decidió dejar en la comunidad. Hay algunos servicios a distancia, por ejemplo, externalizados que dependen de Madrid, no de la dirección territorial.

Aunque el Santander aún no ha planteado cifra oficial alguna para este primer expediente de regulación de empleo (ERE) ni tampoco las condiciones en las que se llevará a cabo, diversas fuentes consultadas han señalado que el número de trabajadores afectados estaría en torno a 1.200-1.500 de ambas entidades, y que el objetivo es que esté concluido el 31 de diciembre de este año. Igualmente, por ajustes de personal realizados con anterioridad, es previsible que se recurra a las bajas incentivadas y las prejubilaciones. Aún es muy pronto para marcar una franja de edad a partir de la cual se podría negociar.

El secretario de la sección sindical de CC. OO. en el Popular, José Ignacio Romo, aseguró ayer que desde la dirección del Santander no se les ha trasladado detalle alguno, más allá de emplazarlos a la reunión del viernes «relativa a la integración». En todo caso, respecto a la posible cifra de afectados en los servicios centrales de ambos bancos, admitió que, de moverse en esas cifras, les «asustaría, porque es un número elevado».

El Santander tiene previsto generar unas sinergias de costes -no de ingresos- de 500 millones de euros anuales a partir del 2020, mientras que los costes de reestructuración de ambos bancos están estimados en 1.300 millones.

En lo que respecta al ajuste de la red comercial del grupo -sería en esta fase en la que se incluirían las sucursales del Pastor-, este no comenzaría hasta finales del próximo año o principios del 2019, en un calendario paralelo a la integración informática de las dos entidades, convertida en este momento en prioridad y «mayor preocupación» del Santander, así como en el área en la que más recursos se están invirtiendo.

Pelea por la marca Pastor

La intención de los sindicatos en Galicia es que, en el plazo que aún resta para que se ponga sobre la mesa el recorte en la red de oficinas, seguirán peleando por el mantenimiento de la marca Pastor en la comunidad, ya que es una vía más para garantizar el mantenimiento de la mayor cantidad de empleos. A este respecto, el consejero delegado del Santander explicó la pasada semana que, aunque la política es ir a una marca única, «los tiempos para hacerlo se irán estableciendo en función de un análisis de mercado».

Álvarez abrió la puerta a que ambas enseñas convivan «por un tiempo» indeterminado, siguiendo el modelo de Totta en Portugal o Santander Río en Argentina.