Rafael Pérez: «Hacer sujetadores es complicadísimo. ¡Y eso es precisamente lo que nos salva!»

La reina Letizia, Belinda Washington o Mar Saura son algunas de las clientas de la compañía viguesa Selmark

«Hacer sujetadores es complicadísimo ¡Y eso es precisamente lo que nos salva!» La compañía de lencería es una de las pocas que queda en Europa y fabrica una media de 6.000 prendas cada día

redacción / la voz

Fabricar un sujetador no resulta fácil. La prenda se tiene que ajustar al cuerpo sin hacer la mínima rozadura. Debe ser bonita, atractiva y adaptada a los gustos que impone en cada país. Estos factores, según explica Rafael Pérez, director general de Selmark, han propiciado que la compañía sea una de las que se cuentan con los dedos de las manos en España y de las poco más de 40 que hay en Europa. Genera 180 empleos directos (el 90 % son mujeres) y más de 400 indirectos, opera en 48 mercados y factura unos 18 millones de euros. Las cifras abruman.

-¿Cuántas unidades fabrican?

-Colocamos 6.000 prendas por día 280 días cada año. Sacamos 55 piezas diferentes cada semestre. Hay que multiplicar por sus cuatro colores, sus cinco tallas y sus cuatro copas. En baño lanzamos unas 14 colecciones, que están compuestas por ocho o nueve propuestas cada una, con sus tres colores, sus tallas y sus copas. Tenemos ocho colecciones de pijamas y una serie de braguitas sencillitas, muy económicas, que van a juego con las ediciones de corsetería en cuanto al color.

-¿Selmark es la única empresa española que fabrica corsetería?

-Es de las últimas. Las más conocidas han ido cerrando a lo largo de los años y, aunque algunas de ellas han sido recompradas posteriormente, no hay ninguna prácticamente volcada en ropa interior. Sí tienen algo de baño. Quedan pequeñas empresas, pero de la antigua escuela la única que subsiste es Selmark, que fundó mi padre hace 43-44 años.

-Hacer sujetadores tiene que ser complicadísimo.

-¡Y eso es lo que nos salva! Son prendas que van ajustadas al cuerpo y eso te obliga a que el patrón esté extremadamente trabajado. Sobre todo si tienes en cuenta que, por ejemplo, llevan aros. Si el producto no está perfectamente estudiado, esos elementos harán daño. No es igual una prenda de ropa exterior, que te puede quedar más o menos bien, que un sujetador. El estudio es mucho más exhaustivo y su desarrollo implica tener gente mucho más formada. En la confección, el control es al milímetro. Esta exigencia nos permite sobrevivir a nosotros y a unos cuantos en Europa. En España el sector está integrado por cuatro compañías y con un proceso industrial como el nuestro quedarán dos o tres. En Europa se contabilizarán hasta 40 marcas y algunas de ellas están en una situación muy comprometida. Nuestro principal cliente es el detallista, pero en las grandes ciudades mucho de este pequeño comercio ha sido sustituido por cadenas. Por eso queremos abrir tiendas propias a pie de calle, en el centro de las ciudades grandes. Nos permitirán, además de una relación directa con el mercado, captar las tendencias de manera directa.

-Están en 48 mercados. Tienen una presencia fuerte en América Latina, en Italia, Francia, resto de Europa. Llegan a Asia... ¿A las mujeres les gustan los mismos sujetadores en todo el mundo? ¿Llevan la misma moda?

-Comencemos por América Latina. Es un consumidor muy tradicional y conservador, muy púdico. No les gustan las prendas transparentes. Quieren que el producto tenga forro y, normalmente, que los colores no sean demasiado estridentes. Buscan el realce, pero sin provocar. Tienen un gusto muy parecido al español. El gusto se extiende por Francia, el norte de África, Turquía, Chipre. En el norte de Europa suelen buscar colores más fuertes. Les preocupa menos el pudor. Esas cosas ya las han dejado atrás y por lo tanto su manera de vestir es mucho menos comprometida. No tienen problema en ponerse cosas mucho más estridentes, más llamativas y más provocativas. Norteamérica es parecida. También influyen las formas. Allí [norte de Europa] son muy amigos de las transparencias, pero no del realce en cuanto a push-up. Quieren prendas naturales, más eróticas. Desechan los rellenos, no quieren artificios. Asia lo demanda todo y nada. Todavía está elaborando su propio criterio estético, y lo delimitan utilizando marcas como Gucci, La Perla...

-¿Qué clientas famosas han llevado sus prendas?

-Solemos proveer a la Casa Real a través de El Corte Inglés. La reina Letizia estuvo en Japón y allí tuvimos la oportunidad de enseñarle la empresa y de que llevara alguna de nuestras prendas. También las han comprado Mar Saura, Belinda Washington...

-Lanzaron Selmark Care para mujeres con cáncer.

-Acaba de llegar a las tiendas. Va dirigido a mujeres que sufrieron cáncer de mama. Este producto surgió porque algunas de nuestras clientas de siempre se dirigían a nosotros porque tenían problemas para encontrar prendas que fueran un poco vistosas. Lo que había en el mercado era muy antiguo, tradicional. Por ahí empezamos. No es un tema sencillo, porque las tipologías de las operaciones que sufren las mujeres con cáncer de mama son muy variadas. Entras en una dinámica compleja. Es difícil hacer una prenda que sirva a todo el mundo. Nosotros, en este asunto, queremos ser útiles.

-¿Hacia dónde va la empresa?

-Profundizaremos en la exportación, ampliaremos nuestra gama de productos, incidiremos en la distribución propia e intentaremos adaptarnos al mercado. Nos encontramos con Amazon o Alibaba, dos grandes plataformas logísticas, y hay incógnitas a la hora de competir con ellas. Un monstruo como Amazon puede simplificar el mercado a unos pocos oferentes y hacia ellos va la demanda.

-¿Es normal comprar un sujetador en Amazon?

-Sí, lo es. El que compra un sujetador por Internet lo probará y, si le sienta mal, lo devolverá. Así de simple. Ya se está haciendo. Nosotros tenemos nuestra tienda on-line, y trabajamos otros canales. Lo hemos experimentado. Internet empieza a modificar nuestros hábitos de consumo. 

Lo sabe todo

Si a Rafael Pérez se le pregunta por la talla más frecuente en España, lo sabe: «90C o 95B», y subraya que ese tallaje no coincide con el 90-60-90 reivindicado en el tradicional canon de belleza. Todo el patronaje de Selmark, que destaca por su diseño en tallas más grandes que la 90C, se realiza con mujeres reales.

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