La banca blinda su seguridad por la cara

Ingenieros gallegos lanzan al mercado un prototipo de reconocimiento facial que evita los robos de identidad


Vigo / La Voz

En medio de una gran expectación, hace un par de semanas Apple presentó el iPhone X, que, entre sus muchas utilidades, ofrece el Face ID, su nueva herramienta de seguridad basada en el reconocimiento de la cara del dueño de cada terminal.

Esta novedad de Apple va en línea con el mercado, que ve en la identificación biométrica un mecanismo con futuro para las plataformas de pago a través del móvil, pero sobre todo en materia de ciberseguridad.

Y esa es la línea que ha elegido un equipo de ingenieros del Centro Tecnológico de Telecomunicaciones Gradiant para desarrollar un sistema pionero que salvaguarde la identidad de los clientes de los bancos y garantice la seguridad de las operaciones financieras.

Suplantar a un cliente

Un ejemplo muy reciente: la prensa mexicana relataba estos días la historia de Alejandra Vicente, una joven de 19 años, víctima del terremoto. Después del funeral, sus padres descubrieron que la cuenta de ahorro de su hija había sido saqueada por alguien que encontró su tarjeta entre los escombros y suplantó su identidad.

Esa usurpación habría sido imposible con el prototipo desarrollado por Gradiant, que estará listo a mediados del 2018, y cuyo gancho comercial para llegar a la gran banca, que ya ha comenzado a probarlo, es un sistema infalible de reconocimiento facial capaz de evitar los robos de identidad.

Hay ideas parecidas ya en el mercado. Por ejemplo, los bancos HSBC y USAA lanzaron el año pasado un sistema que permite a sus consumidores identificarse con un selfie (autofoto).

Esta herramienta funciona a través del almacenamiento de imágenes digitales de los usuarios, que en el momento de solicitar servicios bancarios escanea los rasgos del rostro y los compara con las fotografías en archivo.

A prueba de cambios

¿Pero qué pasa si el cliente cambia de aspecto y el banco mantiene archivada una imagen no actualizada? Los investigadores de Gradiant han dado respuesta a ese y otros posibles fallos de seguridad con su patente Face IDNN.

Su gran novedad respecto a sistemas ya en uso es que utiliza una tecnología para comprobar la identidad de una persona contrastando su imagen con la de su DNI o pasaporte en tiempo real, desde su ordenador, tablet o smartphone.

Funciona del siguiente modo: la identificación de las personas se realiza a través de la cámara del ordenador o del móvil y el envío de una fotografía de su DNI o pasaporte. «A partir de esas dos imágenes, las técnicas de verificación del centro tecnológico comprueban en tiempo real si se trata de la misma persona», explican los ingenieros de Gradiant.

El sistema diseñado, y que ya está en fase de prueba por parte de la gran banca española y alguna entidad norteamericana -cuyos nombres omiten los investigadores por estar sujetos a acuerdos de confidencialidad- es prácticamente perfecto. No cabe margen de error. «Garantiza la verificación aun en el caso de que se produzcan cambios de aspecto frente a la fotografía del DNI o de que la persona haya envejecido», aseguran.

«La suplantación de identidad es una de las amenazas principales a las que tenemos que hacer frente las empresas y los ciudadanos», afirman fuentes financieras colaboradoras del proyecto.

«El esfuerzo se centra en garantizar la identidad de quien está interactuando en la banca online. En este sentido tenemos que asegurar que la petición de ejecutar ciertas operaciones (pagos, transferencias...) son realizadas con las máximas garantías de seguridad», añaden.

Operaciones seguras

La herramienta tecnológica, además de suponer una válida solución para la seguridad en las operaciones con la entidad bancaria, compensa las posibles limitaciones de la red de oficinas físicas, facilita el acceso a los clientes, haciéndolo más cómodo y seguro, y contribuye al proceso de adaptación de los bancos al entorno digital, aseguran los expertos.

Dicen los entendidos que el negocio del reconocimiento facial apunta al cielo. Según datos del International Data Corporation (IDC), el mercado de la seguridad biométrica moverá 26.500 millones en el 2021, y ese año el 50 % de las transacciones electrónicas se basarán en estas técnicas como protocolos de autentificación.

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