Una empresa vasca levantará la futura fábrica de Goodleit en Curtis por 20 millones

Malestar entre las firmas del sector gallego de la construcción al perder un contrato que generaría 100 empleos


Santiago / La Voz

En la campaña de las pasadas elecciones autonómicas, en plena crisis del sector lácteo, Feijoo irrumpió con uno de esos anuncios de impacto: la inversión de 70 millones de euros para levantar en Curtis una nueva y moderna fábrica láctea. La planta procesaría el 15 % de la materia prima de la comunidad e iría más allá de sus competidores: transformar productos de alto valor añadido, destinados a la exportación (mercados africano y asiático), lo que supondría superar el tradicional envasado en brik de leche líquida. El proyecto ha seguido su curso. De hecho, el Concello de Curtis acaba de conceder la licencia de obra. Pero esta iniciativa no está exenta de polémica: sus promotores acaban de elegir a una empresa vasca (Balzola) para construir la fábrica, lo que ha generado un profundo malestar entre las empresas gallegas del sector, que aspiraban a hacerse con un contrato de entre 18 y 20 millones, y que podría generar unos cien puestos de trabajo.

Proveedores foráneos

La planta de Teixeiro tiene director francés, ingeniería alemana y constructora vasca, y pone encima de la mesa una pregunta: hasta qué punto en otros territorios no se habrían producido negociaciones para que los proveedores fueran locales, a fin de generar un mayor valor en el territorio que acoge la inversión. Máxime, cuando se trata de un proyecto empresarial que, previsiblemente, será receptor de ayudas públicas por parte de la Xunta.

De momento, no se ha concedido ninguna, pero sí se encuentran en tramitación esas subvenciones, según ha confirmado la propia Consellería de Economía. «A solicitude de axudas, enmarcada dentro dos incentivos rexionais, encóntrase en fase de avaliación», explican desde el departamento que lidera Francisco Conde. Preguntada al respecto, la Xunta celebra que Galicia haya sido capaz de atraer una inversión de este tipo para un sector como el lácteo, y recuerda que no tiene ningún poder de decisión sobre una adjudicación que compete a una empresa privada, que elige lo que mejor cree conveniente en función de sus necesidades para un proyecto.

Así es la empresa

Goodleit fue creada en el 2016 por la familia madrileña Escobar (Ignacio y Alfonso Escobar López) y varios exdirectivos despedidos de la francesa Senoble (la empresa que hacía los postres lácteos para Mercadona y su marca Hacendado), entre los que se encuentra François Blanche Dominique. La inversión prevista en Curtis es de 70 millones, con una creación de 130 puestos de trabajo directos y otros 130 indirectos en un plazo estimado de unos tres años. Desde el municipio coruñés han confirmado que las nuevas instalaciones ocuparán 11 parcelas del polígono y que las obras comenzarán en breve. De hecho, la previsión es que la nueva central láctea puedan estar funcionando a finales del próximo año.

Goodleit busca una planta industrial de muy de alta tecnología con el objetivo de captar mercados internacionales, muy exigentes en calidad y seguridad alimentarias.

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