La leche solidaria triunfa en Francia

La marca C'est qui le patron?!, que paga un precio justo a los ganaderos, se impone en los supermercados

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París / corresponsal

Una revolución ha comenzado en las estanterías de los supermercados franceses. Desde noviembre del 2016, la presencia de un bric de leche azul unos céntimos más caro que el resto se multiplica. La razón está escrita sobre el propio embalaje, en un mensaje simple en grandes letras blancas: «Esta leche remunera a su productor con un precio justo». Es la marca C’est qui le patron?! (¿Quién es el jefe?), la primera concebida enteramente por los consumidores. Durante el verano del 2016, un total 6.850 internautas galos rellenaron una encuesta on-line con todo tipo de preguntas: desde cuál sería el tipo de embalaje más adecuado hasta qué porcentaje debería percibir el ganadero.

El resultado final es un bric que se vende a 99 céntimos, diez por encima del resto de las leches de la misma categoría. Para un consumidor, pasarse a C’est qui le patron?! supondría un coste de entre 4 y 5 euros al año, pero para el productor representa la diferencia entre cerrar su explotación y vivir de su trabajo. Mientras que un ganadero de una marca convencional recibe alrededor de 27 céntimos por litro, la remuneración de los productores de C’est qui le patron?! llega a los 39 céntimos, cuatro por encima de los costes de producción.

El primer supermercado en apostar por el bric solidario fue Carrefour. En los dos primeros meses se vendieron 6 millones de litros, lo que abrió las puertas de Alcampo, Intermarché y cada vez más insignias. Hoy las ventas alcanzan los 20 millones de litros. Y la marca ya ha puesto en el mercado otros productos, desde pizzas hasta zumos que pueden encontrarse en más de 8.000 tiendas en toda Francia.

Detrás de C’est qui le patron?! se encuentra Nicolas Chabanne, fundador de la marca. Esta no es su primera aventura en la producción ética. También es el creador de la asociación Les Gueules Cassées (Las Caras Rotas), que promociona el consumo de las frutas feas y del sello Petit Producteur (Pequeño Productor), que anima a los agricultores a etiquetar sus verduras con su nombre completo, acompañado de una fotografía. 

Al calor de la crisis láctea

C’est qui le patron?! nació de una necesidad. En los meses anteriores a su lanzamiento, la crisis láctea llegó a su punto álgido en Francia. En el 2015, la Unión Europea puso fin a las cuotas lecheras que mantenían a raya las importaciones chinas, más baratas. Al mismo tiempo, la producción aumentó desmesuradamente sin que la demanda siguiese el mismo camino, provocando el desplome del precio del litro de leche. Las grandes industrias agroalimentarias galas pasaron de pagar a los productores 365 euros por tonelada, a 275 euros. Ganando unos 75 euros por debajo del coste de producción, los lecheros se endeudaban por cada bric vendido. El resultado: un tercio no llegaba a los 400 euros de beneficios al mes y la tasa de suicidio de los granjeros y agricultores se triplicó, llegando a uno cada dos días. La crisis cayó como un jarro de agua fría en la conciencia de los galos y disparó la venta de productos biológicos, así como la aparición de iniciativas como las de Chabanne.

Otros países interesados

Tras el éxito en Francia, el proyecto no ha pasado desapercibido en el extranjero. Desde su lanzamiento a principios de noviembre del 2016, doce países quieren importar la idea. Entre los interesados, Bélgica, Estados Unidos, el Reino Unido y España. Para ello, las condiciones son las mismas que impone la marca en Francia: un precio garantizado para los productores, la implicación de los consumidores y la trazabilidad de la leche del producto.

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