Los jubilados gallegos dejan de ingresar una media de 13 euros al mes por el IPC

Es la tercera comunidad en la que más repuntan los precios, por los productos básicos

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redacción / la voz

La constante subida del coste de la vida en Galicia desde inicios de este año tiene una consecuencia directa en la capacidad de compra de asalariados y pensionistas. El impacto en los primeros es más difícil de medir, porque la subida de sueldos depende de cada empresa o convenio colectivo. Pero sí se puede medir ya el poder de compra perdido por los jubilados gallegos. Cada uno de ellos ha dejado de ingresar una media de 13 euros al mes, lo que supone unos 110 euros en lo que va de 2017. Multiplicado por los 471.000 retirados que hay en la comunidad, la cifra alcanza los 51,9 millones de euros que han perdido los hogares de los jubilados gallegos.

La cifra se explica así. Hace un año, por término medio los jubilados gallegos cobraban 873 euros al mes. Esa prestación se incrementó un 0,25 % en enero, siguiendo la reforma que en el año 2013 aprobó el primer Gobierno de Rajoy para intentar corregir el déficit del sistema (algo que no ha conseguido). Eso suponía pasar a percibir desde enero 875,7 euros, con esa pírrica alza de 2 euros más al mes.

Ahora, bien, el coste de la vida acumulado en Galicia en los últimos doce meses, según las cuentas desveladas ayer por el INE, alcanza el 1,8 %. La buena noticia es que se ha ido enfriando, porque el año arrancó por encima del 3 %. La mala es que a estas alturas del año la inflación sigue muy por encima de la revalorización de las pensiones. Si se hubieran subido entonces el 1,8 % actual, la pensión habría pasado entonces de 873 a casi 890. Hay trece euros de diferencia con lo que sucedió en enero. Y multiplicada esa cifra por los 8 meses del año que llevamos se llega a esos 110 euros. Que seguirán creciendo.

No solo les pasa a los jubilados. En el caso de una pensión de viudedad, la revalorización en enero se quedó en apenas 1,3 euros, hasta los 544 de media, cuando a estas alturas, para poder mantener el poder de compra, debería estar en los 552 euros al mes.

«Esto un palo importante, porque muchas familias gallegas viven solo de una prestación social, o hay hijos que siguen dependiendo de la jubilación del padre, y la subida es totalmente insuficiente para afrontar los costes que se están dando», lamenta Valentín Tato, de la Federación de Jubilados de UGT en Galicia. Según la última encuesta de condiciones de vida del IGE, en un tercio de los hogares los únicos ingresos que entran proceden de algún tipo de prestación pública.

El mayor impacto

Hasta ahora, desde que se aprobó la reforma, la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas había sido casi insignificante: entre los años 2014 y 2016 la inflación se quedó plana, o fue incluso negativa. A finales del año pasado los precios empezaron a subir por el impacto de las medidas del BCE, y los pensionistas vieron cómo empezaban tener que estirar la nómina.

Antes de aquella reforma, los jubilados recibían una paga de compensación por la desviación del IPC sobre las previsiones anuales. Pero ha desaparecido.

«Tenemos que acostumbrarnos a esto, lamentablemente para los jubilados. Durante los dos o tres próximos años, el IPC va a ir tendiendo al 2 %, que es una inflación correcta en tiempos de recuperación, pero que con el índice de revalorización actual es un golpe para las economías domésticas que dependen de una pensión», apunta Carlos Sánchez-Tembleque, economista de la Escuela de Finanzas. «Y hasta que no se llegue a 20 millones de ocupados cotizando, y se equilibre el sistema, no habrá cambio», añade.

Detrás del fuerte repunte del IPC en Galicia están productos básicos de la cesta de la compra. En los últimos doce meses, la carne de cerdo ha subido un 5 %, la ternera un 2,9 % y el pescado otro tanto.

En el otro lado, frutas y verduras, que están bajando. Es la tercera comunidad con mayor repunte de precios, y en un territorio con tanto pensionista, el impacto se nota más. «Pero no se trata solo del IPC, sino de que los jubilados en este tiempo hemos tenido que asumir copagos, lo que ha reducido aún más el poder adquisitivo», lamenta Tato.

El Gobierno mantiene que la inflación se frenará y acabará el año en el 1 %

En la escalada de los precios en Galicia han influido, aparte de algunos productos básicos de la cesta de la compra, los transportes, la vivienda, el agua, la electricidad, los combustibles y el gasto en restaurantes y hoteles. En cambio, en agosto los precios bajaron en Galicia en alimentos y bebidas no alcohólicas, en comunicaciones, en ocio y cultura y en sanidad. La subida del 1,8 % en Galicia es dos décimas superior a la media de España, y contrasta con lo sucedido en otras comunidades, como Navarra o Murcia, con subidas del 1 %. Supone que sus pensionistas, aun perdiendo poder adquisitivo, tienen mayor capacidad de compra que los gallegos.

El Gobierno, con todo, toma los datos de la inflación subyacente -la que no toma en cuenta los efectos de calendario- para sostener que los precios se irán moderando en lo que resta de año, para acabar en el 1 %, tesis que comparten la CEOE y Funcas. «En los últimos tres años hemos tenido unos IPC negativos, estamos viviendo un entorno de moderación en la evolución de los precios, y eso tiene que ser tenido en cuenta en la negociación que tiene que llevar el sector privado entre empresarios y trabajadores», dijo el ministro Luis de Guindos, después de que los sindicatos avisaran de que la subida de los precios tiene que trasladarse a los salarios para evitar nuevas pérdidas de poder adquisitivo. Y también a las pensiones, cambiando el modelo de revalorización.

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