La antigüedad media de los coches roza en Galicia los 13 años pese a los planes PIVE

Las ayudas apenas han permitido rejuvenecer un parque móvil aún muy contaminante

El parque gallego de coches es de los más viejos y contaminantes de España Tras 8 ediciones del plan PIVE, la edad media de los vehículos sube a casi 13 años. Una furgoneta de hace 20 años contamina igual que 36 coches de ahora.

redacción / la voz

Las ayudas que ha estado dando el Gobierno durante cuatro años para aumentar las ventas de coches encontraron en Galicia uno de los mercados más activos. Pero ni los 69.691 vehículos adquiridos con las distintas bonificaciones de los ocho planes PIVE (de entre 700 y 3.000 euros), ni los 27.176 matriculados en lo que va del 2017 han sido suficientes para renovar uno de los parques de automóviles más envejecidos de España.

Los fabricantes de coches, a través de Anfac, su patronal española, tienen datos que confirman que la antigüedad media de los vehículos matriculados en Galicia y en circulación (algo más de 1,6 millones de unidades) ha subido hasta los 12,7 años.

Esta media tan añosa se debe a que seis de cada 10 coches censados en la comunidad tienen más de una década de rodaje. Pocas comunidades superan esa barrera, y el motivo, según explica la red comercial, está muy en consonancia con una población también muy envejecida que ronda de media los 48 años.

Un problema de edad

«La gente más mayor aguanta con su coche de toda la vida. A los conductores de mayor edad incluso les dan miedo los modelos actuales del mercado, porque los ven muy complejos, cuando en realidad es todo lo contrario», explican fuentes de la red comercial, que añaden a este factor, una segunda clave no menos importante: la baja capacidad adquisitiva de los jóvenes.

«Los conductores de entre 45 y 55 años son la que está moviendo el mercado, porque los más jóvenes se van a la segunda mano, con lo que se agravará el problema del envejecimiento del parque de vehículos», aseguran los expertos de este negocio.

Los datos de ventas indican que el mercado gallego de nuevos crece, incluso más que la media, a cuenta de las renovaciones de flotas de empresas más que por compras particulares. Eso hace que la reposición se convierta en un proceso lento, al que poco van a contribuir los 50 millones de euros que el Gobierno va a destinar al nuevo plan PIVE que entrará en vigor este otoño. Según los borradores que se están debatiendo, dejará fuera de las ayudas a los vehículos diésel y de gasolina convencionales (con emisiones superiores a 120 gramos de CO2 por kilómetros) para primar la compra de híbridos y eléctricos, siguiendo la estela no contaminante que marca la UE.

Las consecuencias de todo esto impactan en las cuentas de resultados de los concesionarios y fabricantes, pero también en la salud y la seguridad de los gallegos. Desde Anfac denuncian que este envejecimiento del parque de vehículos (no solo el gallego) «supone un riesgo en materia de seguridad y un aumento de las emisiones a la atmósfera».

Toca retirada

El 80 % de los vehículos que circulan por Galicia son turismos, y además es el medio de transporte preferido, según la DGT. Por este motivo, los fabricantes dicen que es necesario seguir ofreciendo iniciativas, como los planes PIVE, «para retirar de la circulación los vehículos viejos e incorporar otros nuevos, dotados de tecnologías basadas en la seguridad de los ocupantes y la reducción de emisiones contaminantes», dice Anfac.

Una furgoneta de hace 20 años contamina igual que 36 coches de los de ahora Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha publicado un informe en el que constata que el impacto ambiental que representa la circulación de un turismo o una furgoneta de 20 años o más es el equivalente al que generan 36 vehículos comercializados actualmente. Este estudio es la base del plan que pretende impedir la entrada en el casco urbano de más de 30.000 coches y furgonetas viejos a lo largo del 2018. Según sus cálculos, con esta medida se permitirá reducir hasta un 8 % de la contaminación atmosférica.

PSA integrará su planta marroquí y la de Opel en Zaragoza en el polo que preside Vigo

El Grupo PSA tiene dos fábricas en España, en Vigo y en Madrid, y una en Portugal que en total dan trabajo a 8.100 personas. La recién adquirida Opel posee una factoría en Figueruelas (Zaragoza) con 5.500 empleados, por lo que, juntos suman una fuerza de 13.600 trabajadores.

Además, la multinacional francesa, que con la compra de Opel se ha convertido en el segundo mayor fabricante de coches de Europa, tiene en marcha la construcción de una planta en Kenitra (Marruecos), que ensamblará a partir del 2019 motores y vehículos con una producción inicial de 200.000 unidades y la previsión de 700.000 en el 2021.

La estrategia de PSA pasa ahora por unificar todo ese conglomerado de producción dentro del llamado Polo Industrial Ibérico, que actualmente está coordinado por la planta de Vigo.

Así lo adelantó este pasado martes el presidente de PSA, Carlos Tavares, en un encuentro con los medios en el salón internacional del automóvil de Fráncfort. «En el Polo Ibérico se han de coordinar las cinco plantas, pero además hay que buscar los mejores proveedores para ganar eficiencia», dijo.

Aclaró al respecto que la planta de Madrid de PSA no va a ser una filial de la de Opel en Zaragoza, como ocurre con Mangualde, que ayuda a la de Vigo en los excedentes de producción: «Mangualde es una factoría muy pequeña, con capacidad para 60.000 unidades, y Villaverde no», aclaró.

Este futuro gran Polo Ibérico se especializará en coches pequeños y medianos del recién creado grupo PSA-Opel. Este nuevo plan de organización se verá reforzado con la puesta en marcha de una nueva línea de autopista marítima que unirá los puertos de Vigo y Tánger, en fase de proyecto.

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