El principal rival de los astilleros gallegos en España se va a pique

La quiebra de La Naval de Sestao podría derivar contratos a Galicia, como un ferri gigante para Balearia que deberá cancelar


vigo / la voz

El País Vasco está a punto de perder su mayor astillero. La Naval de Sestao (propiedad de la sociedad Construcciones Navales del Norte), todo un referente en innovación tecnológica, y principal competidor de los astilleros gallegos, se ahoga en las deudas generadas por una mala gestión.

La junta de accionistas ha decidido poner la empresa en manos de los jueces, pero el propio Gobierno vasco acaba de reconocer que el procedimiento concursal tiene difícil viabilidad.

La Naval ha sido históricamente el gran rival en el mercado de los astilleros privados de gallegos. Pero también tiene vinculaciones societarias con el naval de Galicia, ya que Astilleros Murueta, su actual accionista de referencia, estuvo vinculado a Hijos de J. Barreras en la privatización (año 1997, cuando fue vendido por la SEPI ); y también a la naviera Elcano, en la que participó con la compra de un 10 % cuando pasó a manos privadas en 1997.

«Son vinculaciones históricas entre los dos motores de la construcción naval española. Sería lamentable que desapareciera La Naval, una pérdida para toda la construcción naval española», aseguran fuentes ejecutivas del sector gallego, que reconocen la fuerte competitividad que ha demostrado este astillero.

Cuatro pedidos en el aire

«Son grandes expertos en dragas, han construido algunas de las mayores del mundo, y buena muestra de su competitividad es que el año pasado se adjudicó un ferri de pasajeros para Balearia por 175 millones al que optábamos casi todos en Galicia», asegura esta fuente.

¿Qué va a pasar ahora con el ferri de Balearia? «La naviera ha comenzado a tramitar jurídicamente la cancelación del contrato, para volver a licitarlo», añaden fuentes del sector gallego.

Se trata de uno de los ferris de mayor tamaño del mundo, además de ser el primero propulsado por gas natural licuado, y también será innovador en sus instalaciones, ya que se proyecta un buque inteligente, con numerosos servicios accesibles a través del móvil de los pasajeros.

En el peor de los casos, si Balearia cancela el pedido, este buque y una segunda unidad saldrían de nuevo al mercado.

Mucho trabajo y mala gestión

Pero la gran pregunta que se hace todo el mundo, incluido Íñigo Urkullu, el lendakari vasco, es cómo es posible que un astillero con 4 buques en cartera esté a punto de irse a pique.

La razón de peso es que La Naval ha perdido en los dos últimos años 80 millones de euros y debe a la banca otros 150. «Es la consecuencia de las importantes pérdidas acumuladas en los últimos años por culpa de una deficiente gestión y de la contratación a precios por debajo del umbral de rentabilidad, en especial en algún buque en concreto», denuncian los trabajadores, que ayer pidieron al Gobierno vasco que «tome el control» del astillero.

La situación de La Naval tiene en pie de guerra a sus 250 empleados, y en vilo a 1.800 trabajadores de la industria auxiliar.

No es este un caso aislado de astillero en crisis, tras los años de la reconversión naval. En la última década, han desaparecido seis constructores en España: Unión Naval de Valencia, Factorías Juliana (filial asturiana de Vulcano), MCíes (Vigo), Astilleros de Sevilla, Astilleros de Huelva y Unión Naval de Barcelona.

Concursos superados

Además, en los años 2009 y 2011, Factorías Vulcano e Hijos de J. Barreras, ambos de Vigo, declararon sendos concursos de acreedores, ya superados.

Rodman borra de su accionariado la oscura huella de Sam Pa

m. s. d.

El grupo gallego deshace la venta de Metalships en la que medió el desaperecido magnate chino

En marzo del 2015, un portavoz del holding asiático Chian Sonangol declaraba a este periódico: «Con la compra de Rodman habrá trabajo para todos. Se traerán muchos barcos». Era parte del acuerdo de venta firmado por Manuel Rodríguez, presidente del grupo gallego de astilleros, y la compañía, representada por Sam Pa, el supuesto magnate mediador de la operación.

El contrato no se cumplió. El conseguidor de la carga de trabajo desapareció en alguna prisión china, acusado de corrupción por el Gobierno de ese país, y los barcos prometidos nunca llegaron.

Ese ha sido el argumento de peso para que la compañía gallega haya decidido deshacer el acuerdo de venta, y volver a tomar el control de Metalships & Docks. Fuentes de la operación, que se firmó el pasado 31 de agosto, aseguran que Manuel Rodríguez ha adquirido de nuevo el 60 % que estaba en manos asiáticas a través de su sociedad Adaba, que tomaría el 80 %; y la recompra de acciones del astillero (el 20 % restante).

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