El campo vuelve a ser refugio para jóvenes

Casi 1.400 mozos gallegos han pedido ayudas para incorporarse o recuperar actividades agrarias ante la falta de oportunidades en las ciudades y la ausencia de relevo en las explotaciones

r. s.
redacción / la voz

Algunos lo hacen porque realmente es su vocación. Otros forzados por la falta de empleo en las ciudades. Pero en lo que coinciden es que hay una oportunidad para que la población joven se mueva hacia el campo en busca de nuevas posibilidades para ganarse la vida.

Los datos registrados a través de las diferentes convocatorias de ayudas a la incorporación de jóvenes a actividades agrarias de la Xunta son un buen termómetro que permite confirmar esa tendencia. Cada año la solicitan centenares de jóvenes gallegos. El año pasado la convocatoria se sacó con una partida presupuestaria de 18 millones de euros, pero fueron tantas las solicitudes presentadas, 804 finalmente, en total, que el crédito se tuvo que ampliar a 24,3 millones de euros. Este año el presupuesto del que se parte es mayor al inicial: 20 millones. Todavía no se ha resuelto esta convocatoria, pero el número de solicitudes asciende a 546, según informa la Consellería de Medio Rural. Los solicitantes deberán esperar hasta finales de año para saber si se les ha concedido esta subvención. En total, en apenas año y medio casi 1.400 mozos han pedido este tipo de respaldo.

El programa de incorporación de jóvenes a actividades agrarias consta de tres líneas de ayuda generales: la incorporación directa; los planes de mejora; y el desarrollo de pequeñas explotaciones en el campo. El objetivo principal es contribuir al mantenimiento de la población activa en el medio rural gallego. «Pretendemos que esas incorporaciones se hagan con gente formada, que sea capaz de contribuir a una mejora de la competitividad y dinamización del sector primario, por eso se les facilita formación en caso de que no la tengan», explican desde la Consellería de Medio Rural.

Y es que eso, la formación, es uno de los requisitos para poder ser beneficiario de las ayudas. De esta manera, aquellas personas que no tengan una titulación en producción agraria tendrán que realizar un cursillo básico sobre temas sanitarios y cuidado animal para asegurarse de que cuentan con una formación básica para desempeñar los trabajos de una manera profesional.

Las condiciones

Pero no todo el mundo puede acceder a estas ayudas. De hecho, al estar enfocadas a la incorporación de gente joven, solo pueden ser solicitadas por menores de cuarenta años. Los beneficiarios, además, han de comprometerse a no abandonar las explotaciones en al menos cinco años desde la concesión de la ayuda. Desde Medio Rural explican el perfil que se busca: «Queremos una población activa que evite el abandono y que vea en el rural una opción de vida».

Con estas ayudas se busca poder ofrecer oportunidades de trabajo a la población joven «con una renta digna que sea igual que la urbana», de forma que el campo se presente como una fuente de ingresos, explican en la Xunta.

Desplazamiento de la población

¿Se está viendo un desplazamiento de la población joven al campo? Medio Rural opina que sí y lo justifican en «la cantidad de solicitudes de jóvenes que desean incorporarse a la actividad agraria, que en los dos últimos años supone más de 1.300 interesados». Esta opinión es respaldada por jóvenes estudiantes que se están formando en actividades agroganaderas, que reconocen que cada vez es mayor el número de gente que sopesa estudiar para trabajar en el campo porque, dicen, hay poco trabajo en otras especialidades. Hay además una posibilidad de cubrir el hueco que van dejando los mayores en explotaciones agroganaderas y, de esta forma, garantizar una continuidad en muchos negocios.

La producción ecológica, la opción por la que más apuestan los recién incorporados

Más allá de las formas tradicionales, los jóvenes apuestan por explorar nuevas vías de producción en el mundo agroganadero. La producción ecológica es una de las tendencias en auge entre los jóvenes. Así, la creación de huertos ecológicos es la opción preferida por los jóvenes que quieren empezar nuevos proyectos centrados en la agricultura. Los huertos, para poder tener esa consideración, han de pasar una transición de dos años para que la tierra se purifique de cualquier resto anterior de pesticidas. Los agricultores aseguran que el producto, libre de tóxicos, tiene más sabor, además de ser más sano. Muchos de los proyectos de fin de ciclo de estudiantes de producción agraria se centran en la creación de huertos e invernaderos ecológicos. También el sector lácteo se ha sumado a la producción ecológica. De esta manera, la leche con la que se producen helados, yogures y quesos ha de provenir de vacas que hayan sido alimentadas en prados libres de herbicidas o pesticidas. Hay ya varias experiencias en el rural, con éxito incluso fuera de Galicia.

También con caracol

La helicicultura, nombre por el que se conoce la cría de caracoles en cautividad, es una práctica que también se está extendiendo en Galicia. Sumado a la corriente ecológica, existen empresas como Caracol Gallego, que ofrecen un caracol alimentado a base de productos ecológicos. Además de la comercialización de este molusco como alimento, también producen caviar de este molusco.

Otra oportunidad de negocio: las visitas a granjas. Las zonas urbanas han ganado mucho terreno a las rurales, pero las granjas han sabido aprovecharse de esta situación y muchas ofrecen diferentes actividades: paseos en caballo, elaboración de queso y pan, visita a los animales...

Yago del Valle: «No había trabajo de nada así que me metí a esto»

andrea presedo / r. s.
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Tiempo después de acabar la carrera de Administración y Dirección de Empresas, el joven decidió incorporarse al negocio familiar

Yago no estudió para ser granjero. Sus planes nunca habían sido quedarse con la explotación porcina que hasta ahora llevaba su madre. «Hice la carrera de Administración y Dirección de Empresas, y como al terminar no había trabajo de nada decidí meterme a esto», se justifica. A pesar de no ser lo que esperaba, él está contento: «Conozco esto desde que soy pequeño, ya sabía como funcionaba».

La granja del Valle Freire es una explotación porcina que está en Guitiriz y que se dedica a la cría y alimentación de cerdos que provienen de diferentes partes de España. «Nosotros nos encargamos de mantenerlos y cuidarlos. A los cuatro meses los llevamos al matadero y luego van a parar a empresas como Campofrío, El Pozo...», explica. Este joven lucense es uno de los beneficiarios de las ayudas a la incorporación de jóvenes a actividades agrarias. Él la solicitó en 2016 y, aunque aún no ha cobrado todavía ninguna parte de la subvención, sabe la cantidad de dinero que le corresponde: 120.000 euros para una ampliación de la nave principal.

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Solo hay dos centros en Galicia que ofrecen formación agraria a estudiantes

Galicia es una de las comunidades autónomas con mayor producción en el campo agroganadero. Sin embargo, tan sólo cuenta con dos centros en los que se imparte formación específica para dedicarse de forma profesional a la ganadería y agricultura: el Centro de Promoción Rural Fonteboa -un centro privado localizado en Coristanco (A Coruña)-y el C.F.E.A. de Sergude -centro público en Boqueixón (A Coruña)-. Ambos ofrecen la posibilidad de cursar la titulación en producción agraria, que capacita a los jóvenes a la hora de gestionar producciones agroganaderas, desde explotaciones de animales hasta huertos de todo tipo. Adrián Señarís estudió los dos ciclos formativos de Fonteboa: el grado medio en Producción agropecuaria y el superior en Ganadería y asistencia en sanidad animal. A este joven de 21 años cursar dichos estudios le ha permitido obtener un punto de vista diferente: «Yo pensaba que tenía una granja, pero después de estudiar esto me he dado cuenta de que realmente tenía una empresa».

Por su parte, Rocío Barrientos, que estudió en el Sergude de Boqueixón, destaca que en el centro insisten mucho en la importancia de no despilfarrar en maquinaria innecesaria. «Todo lo que sea formación a nivel económico nos viene muy bien. Cada vez hay más jóvenes interesados en el mundo rural, no hay trabajo de otra cosa», explica. Además, añade que «este tipo de formación es muy necesaria antes de lanzarte a montar tu propia granja. La gente no tiene ni idea. Yo creo que muchos de los que están empezando en el mundo rural son jóvenes a los que los padres no los tomaron muy en serio y que están empezando de cero».

Ambos centros ofrecen a los estudiantes una formación dual, es decir, que combina teoría y práctica. De esta manera, los alumnos tienen la posibilidad de conocer de cerca empresas que se dediquen a la producción en el sector agroganadero. Pero también tienen la oportunidad de cursar parte de los estudios fuera de España. Es el caso de Adrián Mahía, que estuvo unos meses en Francia y reconoce que allí «ser ganadero o agricultor está mejor visto que en Galicia».

Eloy Galán: «Tengo dos pasiones: el ejército y la agricultura»

a. presedo / r. s.
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El joven de A Coruña montó su propio invernadero hace tres meses y hace solo uno empezó a vender sus productos

Con tan solo veinticinco años, Eloy Galán está gestionando su propio invernadero ecológico. Este joven de A Coruña explica que a pesar de que en su familia no hay nadie que se dedique a la agricultura a él siempre le llamó la atención: «He tenido dos pasiones: el ejército y la agricultura. En el 2015 accedí a la carrera militar. Estuve un año, pero al final seguí estudiando para ser agricultor, porque era lo que de verdad me gustaba».

Eloy eligió el centro de Fonteboa para cursar sus estudios en producción agropecuaria, ganadería y asistencia en sanidad animal. «Gracias a ellos adquirí experiencia y contactos, además de formación teórica centrada en la labor a desempeñar en el campo», reconoce. Precisamente el invernadero ecológico que está gestionando a día de hoy fue su proyecto de fin de ciclo, por lo que desde el centro le ayudaron a ponerlo en marcha así como también le asesoraron a la hora de solicitar la ayuda de incorporación de la Xunta.

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