El mejor trimestre de la economía gallega

El PIB gallego supera por primera vez los 15.000 millones de euros en tres meses. Tras nueve años, rebasa los niveles precrisis, pero con cien mil ocupados menos, precariedad y rentas bajas


redacción / la voz

Nueve años después, la economía gallega supera la gran recesión del siglo XXI. Los niveles de riqueza -medida como conjunto de bienes y servicios, esto es, el PIB- están ya por encima de los años previos a la crisis, umbral simbólico pasado en otras comunidades, pero que aquí llega algo más tarde; porque también algo más tarde llegó la caída.

Para superar al fin esos niveles ha hecho falta un trimestre récord: por primera vez, según los datos que ayer divulgó el Instituto Galego de Estatística (IGE), la comunidad generó en un solo trimestre más de 15.000 millones de euros. En concreto, 15.221 millones en términos brutos, o 15.057 corrigiendo los efectos del calendario. De esta forma, si se toman los últimos doce meses, la economía gallega ha movido 59.300 millones de euros, frente a los 58.700 del 2008.

La economía gallega crece ahora a un ritmo anual del 3,2 %, una décima mejor que lo que calculaba la Xunta para todo el año, y también por encima del conjunto de España. Lo hace gracias a un factor clave: las exportaciones. El mercado al exterior repunta a un ritmo del 5,5 % anual y, salvo cambio imprevisto, Galicia acabará el ejercicio vendiendo a otros países más de 20.000 millones de euros y superando su marca histórica. Esto se explica por el buen comportamiento que están teniendo el textil y la automoción, o, lo que es lo mismo, Inditex, la mayor empresa de su sector en el mundo y la empresa más valorada del Ibex; y PSA, que tiene en Vigo su factoría más importante de Europa.

Esto, que es una virtud, es a la vez un aviso, porque revela un exceso de dependencia de dos gigantes y de los proveedores que les rodean. Porque el resto de factores que contribuyen a la economía no suben con ese vigor. El gasto de los hogares sube apenas nueve décimas en todo el año, algo que obedece, sin duda, a que la mejora que se ve en los datos macroeconómicos no se está trasladando a los salarios y, por tanto, la capacidad de compra de las familias se ve limitada. Las Administraciones públicas, además, están echando el freno a las inversiones: caen casi un 1 %.

Caras y alguna cruz

Por sectores, aunque todos crecen, también se detectan algunas costuras. Por ejemplo, sigue perdiendo peso el sector primario, plano, solo repunta un 0,6 %, frente al 3,2 % de la media. En contraposición, repuntan el doble, un 7,7 %, la hostelería y el comercio. El primero gracias al fortísimo tirón del turismo, desde Semana Santa hasta la campaña de verano. El segundo, el comercio, porque se está convirtiendo en un refugio para el empleo, para los nuevos autónomos. Hay, además, otro factor de crecimiento clave: la industria manufacturera, con un muy buen comportamiento, influido, de nuevo, por las exportaciones.

Los datos macro son alentadores. Pero esto no puede esconder que aunque la estadística dice que estamos mejor que en el 2008, en la calle apenas se nota. Las cuentas del IGE dicen, por ejemplo, que la renta de los gallegos entre el 2008 y el 2017 es un 5 % más baja, algo que guarda relación con la fuerte bajada de salarios de los años de recesión. También con que hay 100.000 ocupados menos, y que los que están empleados lo hacen menos horas (un 15 % menos que en el 2008). Trabajan en condiciones más precarias. Ese sigue siendo el gran desafío pendiente.

De Guindos supedita el fin de la crisis a que se recupere todo el empleo perdido

a. balseiro

Aunque el empleo todavía no haya recuperado el nivel precrisis, sí ha acelerado su ritmo de crecimiento tres décimas en el último trimestre

Este año, un ejercicio en el que se esperaba que el crecimiento económico en España levantara el pie del acelerador, está ocurriendo lo contrario. Tanto, que el ministro de Economía, Luis de Guindos, avanzó ayer, que el Gobierno volverá a revisar al alza la subida prevista del PIB, ahora estimada en el 3 %. Lo hará de forma «prudente» -ya por segunda vez en el 2017- en el cuadro macroeconómico que acompañará a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el 2018, después de que el Instituto Nacional de Estadística confirmara ayer que el crecimiento del PIB se aceleró entre abril y junio un 0,9 % y un 3,1 % en tasa anual, principalmente por la fortaleza del consumo interno.

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Los sindicatos vuelven a exigir que el despegue económico se traduzca en subidas salariales

Las noticias positivas sobre el crecimiento del PIB le sirvieron ayer a UGT para volver a reclamar la necesidad de que el crecimiento económico se traslade a los bolsillos de los trabajadores a través de mejores empleos y subidas salariales.

A través de un comunicado, la organización que lidera Pepe Álvarez alertó de que el modelo de crecimiento en el país es «desequilibrado y enfermo», ya que solo se incrementan la actividad y los beneficios empresariales, pero no se promueve el empleo estable y de calidad, impidiendo así que la recuperación llegue a las familias.

El sindicato sostiene que una política económica que no reduce la desigualdad y la pobreza, ni mejora la calidad de vida de los desfavorecidos es una política «fracasada», por lo que insistió en reclamar la derogación de la reforma laboral, la que ha llevado a crecer a costa de rebajar costes salariales, sin mudar el modelo.

En equilibrio, según la CEOE

Sin embargo, la lectura que la patronal hizo de los datos de crecimiento son diametralmente opuestos. La CEOE considera que el avance del PIB es «equilibrado», ya que no solo tira la demanda interna sino también las exportaciones, y las expectativas de que continúe así en el futuro son buenas.

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