Así influyen las exportaciones en la nueva economía postcrisis

Los países de la UE con menor crecimiento de su negocio exterior son también aquellos en los que menos sube el PIB

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El mejor o peor comportamiento de una economía nacional dentro de la Unión Europea puede evaluarse comparando sus tasas de crecimiento del producto interior bruto (PIB) sobre la media. Sabemos que en la UE fue del 1,9 %, con España muy por encima, un 3,2 %. Un excelente dato que es condición necesaria, aunque no suficiente, para que el empleo y las rentas del trabajo se recuperen del shock derivado de la crisis de la que estamos saliendo. De la economía española también sabemos que cerró con un buen desempeño exportador: el crecimiento interanual de las ventas al exterior de bienes y servicios (incluidos los turísticos) creció por encima de la media: 4,4 % frente a un 3,2 %.

Ahora bien, cabe interrogarse sobre si esta virtuosa asociación entre buen comportamiento exportador y crecimiento económico se cumple en el conjunto de los Veintiocho. Se puede ver el impacto tomando todos los países miembro que en el 2016 superaron el ritmo medio exportador de la UE (aquel 3,2 %). Polonia y Rumanía encabezan el ránking con aumentos exportadores muy elevados, en ambos casos por encima del 8 % en términos reales. Y en ambos se detecta que la asociación se cumple, sobre todo en Rumanía: el PIB creció muy por encima de la media europea: 4,8 % frente al 1,9.

De entre los dieciocho países en los que crecieron más las exportaciones que la media, solamente observamos dos en los que dicha asociación no se cumple: Bélgica y Portugal. Tal desacoplamiento habría que imputarlo a un comportamiento de su demanda interna muy inferior a la media europea.

En los dieciséis restantes se cumple la virtuosa asociación entre dinamismo exportador y dinamismo de su economía. Bastantes de los más dinámicos en exportaciones (Polonia, Rumanía, Eslovenia, Hungría, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia,...) son países del extinto bloque soviético en los que coinciden unos costes laborales muy bajos con un buen nivel educativo y un área de influencia cercano a la economía germana. Una economía esta que estaría deslocalizando hacia esos países las fases productivas más intensivas en empleo.

No es menos relevante comprobar que de los diez países de la UE en los que las exportaciones crecieron a mayor ritmo que en España, seis no pertenecen al área del euro (Polonia, Rumanía, Hungría, Bulgaria, Croacia y Chequia). No parece que el no estar anclado en una moneda común dificulte el éxito exportador. Más bien lo contrario.

De los diez países donde las exportaciones subieron menos que la media, ¿existe alguno en el que su crecimiento supere la media europea? Solo uno: Irlanda. Esta excepción obedece al espectacular dinamismo de su demanda interna.

En los otros ocho estados de menor dinamismo exportador se comprueba que crecieron con claridad menos que la media de la UE; salvo Alemania y Letonia, muy ajustados en ambos indicadores (exportación y crecimiento económico) a la media europea. Para el caso alemán es importante señalar que sus importaciones crecieron mucho menos aún que la media europea.

Por el argumento inverso se confirma la importancia del dinamismo exportador de una economía como motor de su crecimiento económico agregado. Francia, Italia y el Reino Unido, nada menos, están en el club de economías europeas con más débil crecimiento. Y no por casualidad se observa que está asociado a un pulso exportador también muy débil.

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