vigo / la voz

Con la resaca todavía en el cuerpo, el sector reconoce que hay un antes y un después en la construcción naval gallega, profundamente marcada por la crisis del tax lease, fundamentada en una denuncia falsa de competencia desleal que el Tribunal Superior de Justicia Europeo ha acabado por echar por tierra.

Fue en diciembre del 2015, pero el daño ya estaba hecho. Tras dos años excluidos del mercado, los astilleros han tardado en levantar cabeza, pero el camino de vuelta a la élite de la construcción naval está cada vez más enderezado.

Fue a partir del último trimestre del 2016, pero el cambio de ciclo hacia la parte más elevada de la montaña está confirmado: por primera vez desde el 2011, todos los astilleros han arrancado el 2017 con carga de trabajo, y lo hacen en todos los segmentos del mercado, abarcando construcciones de alta demanda tecnológica.

Empieza a haber cantidad pero, sobre todo, lo que hay es mucha calidad. El Ministerio de Industria reconoce una veintena de buques en cartera en los astilleros gallegos, por un valor aproximado de 1.000 millones de euros, frente a 31 unidades que hay contratadas en el resto del sector en España.

De nuevo el naval gallego está en la buena senda, dispuesto a recuperar el liderazgo y, esta vez, a amarrarlo bien; a pesar de que todavía queda alguna asignatura pendiente en materia de paz social en la provincia de A Coruña (en Pontevedra se acaba de pactar. 

Más calidad que cantidad

La máxima responsable de Pymar, la asociación que agrupa desde 1985 a los astilleros privados de España, la consejera delegada Almudena López del Pozo estima que el 2016 fue un buen año y se muestra optimista de cara al futuro, porque los astilleros «ofrecen una gran calidad constructiva, tienen un alto componente tecnológico e innovador y dan seguridad en los plazos de entrega».

El impulso de las contrataciones registradas en el segundo semestre del año pasado y las negociaciones de nuevos encargos que se han materializado en la primera parte de este ejercicio invitan al optimismo para este 2017, sobre todo en Galicia. Y es que los astilleros gallegos acumulan seis de los diez pedidos firmados en España desde principios de este curso.

Dice el sector que la clave será la capacidad de adaptación de los astilleros a los nichos de mercado que cuentan con una mayor demanda, como son los buques de pasaje, los oceanográficos, y determinados buques pesqueros dotados de un alto contenido tecnológico.

«Es en estos mercados donde los astilleros privados tendrán más oportunidades de negocio en los próximos meses», asegura la consejera delegada. «Se reciben encargos de todo tipo de buques con alto nivel de sofisticación que provienen principalmente de armadores extranjeros», afirma.

Sirva como referente el último contrato firmado por Hijos de J. Barreras para la construcción de un crucero para Ritz-Carlton, por valor de 240 millones de euros. Es un hito en el naval gallego, que empezó a negociarse hace más de tres años, y que supondrá la entrada en un segmento nuevo, el de los buques de crucero de lujo.

A juzgar por la cartera de pedidos, ningún tipo de barco parece resistírsele al naval gallego, desde buques para la Armada, la especialidad de Navantia, a los pesqueros y atuneros de última generación, pasando por arrastreros y barcos científicos, un nicho de mercado este último en el que los astilleros gallegos son referente a nivel mundial, por su amplia experiencia en la construcción de la flota investigadora del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas). 

El lado oscuro

Hay un motivo de preocupación en estos momentos, y es que los astilleros privados gallegos, expertos en la construcción de ferris y catamaranes, se están quedando fuera de las licitaciones de las que hasta ahora han sido sus grandes clientas, las navieras españolas Balearia y Armas. Ahora mismo, solo existe un pedido de estas características y es el que está construyendo Vulcano para Trasmediterránea.

Tampoco da señales de vida el mercado de los buques off shore destinado a la industria del petróleo. El bajo precio del crudo mantiene sin actividad buena parte de la flota, y ha obligado a cancelar la contratación de buques. Los dos floteles construidos por Barreras y Navantia para Pemex son los últimos entregados, y no se esperan nuevos encargos a medio plazo.

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La marca Galicia lidera la construcción naval