El cooperativismo ha crecido en Galicia un 30 % desde que estalló la crisis

La comunidad cuenta con 1.318 sociedades activas, 300 más que hace diez años

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Santiago / La Voz

Las cooperativas, una de las fórmulas de la llamada economía social, han mostrado en Galicia y en el resto de las comunidades un claro comportamiento anticíclico. Mientras se destruían empresas y empleo en los años más duros de la recesión, esta alternativa societaria no paró de avanzar. De hecho, en Galicia hay ahora 1.318 cooperativas activas, un 30 % más de las que existían en el 2007, lo que supone que la comunidad cuenta con unas 300 más que hace diez años, según los últimos datos oficiales actualizados por la Xunta.

De la importancia del cooperativismo en Galicia da cuenta el hecho de que esta fórmula acoge a cerca de 90.000 socios -uno de cada doce hogares gallegos cuenta con un miembro que es cooperativista- y que da empleo directo a más de 10.000 personas, cifra que se duplica si se tienen en cuenta los puestos de trabajo inducidos.

Entre las relevantes, destaca Clun, formada por Melisanto, Feiraco y Os Irmandiños, que nació con 3.600 socios y el 15 % del mercado lácteo, o Coren, que cuenta con más de 3.200 socios.

 Las provincias de A Coruña y Pontevedra concentran el 67 % de las empresas «Se han sentado las bases para el desarrollo en un sector clave como el lácteo; en los próximos años podemos esperar una mayor presencia en los mercados, ante los consumidores y, por qué no, en la exportación», subraya Higinio Mougán, gerente de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca). Los expertos del sector valoran de forma positiva que cada día que pasa crece la demanda de productos de cooperativas, dado que el consumidor «es cada vez más socialmente responsable y demanda productos de origen cierto en los que no hay intermediarios, con garantías, sabiendo de su cercanía y el impacto positivo sobre nuestro medio rural», precisa Mougán.

Por actividad, la mayor parte de las cooperativas activas en la actualidad pertenecen a los sectores de trabajo asociado (son socios y al mismo tiempo trabajadores) y agrarias, con 685 y 344 sociedades, respectivamente.

Establecer sinergias

Precisamente, en la comunidad gallega acaba de nacer una gran organización en el ámbito no agroganadero. La Unión de Cooperativas de Trabajo Asociado (Ugacota), Ucetag (Unión de Cooperativas de Enseñanza de Trabajo Asociado de Galicia) y Sinerxia aprobaron en junio -por unanimidad y en asamblea- la fusión de estas tres entidades, lo que ha dado pie al nacimiento de Espazo Coop. Esta nueva unión agrupa a 181 cooperativas, de las cuales 152 son de trabajo asociado, 28 de enseñanza y una de consumo. Poseen 1.120 socios trabajadores, 340 socios consumidores y 570 personas contratadas. La facturación conjunta asciende a 45 millones de euros. «Nuestro objetivo era ganar eficiencia en el funcionamiento y, sobre todo, mucho mayor peso representativo que el que teníamos por separado», subraya Mar Pernas, encargada de relaciones institucionales.

Reparto geográfico

Del total de las 1.318 cooperativas que hay ahora, 505 corresponden a la provincia de A Coruña (38,3 % del total); 383 a la de Pontevedra (29 %); 242 a la de Lugo (18,4 %); y 188 (14,3 %) a la de Ourense. En los seis primeros meses del año se constituyeron 26 cooperativas en la comunidad: 13 en la provincia de Pontevedra, 9 en la de A Coruña, 3 en la de Ourense y 1 en la de Lugo. La Xunta tiene en marcha con el Consello Galego de Cooperativas un plan para modernizar el rural con el emprendimiento que cuenta con un presupuesto de 30 millones de euros y con el que se prevé beneficiar a unas 13.000 personas.

Flexibilidad salarial y cooperación, grandes bazas para aguantar la tormenta

Existen muchos motivos que explican por qué las sociedades cooperativas han aguantado mejor la crisis. En primer lugar, las empresas de trabajadores asociados han perdido menos empleo por haber respondido con una mayor flexibilidad salarial a la recesión. En el modelo cooperativo se da la condición simultánea de ser empresario y trabajador. Es decir, los socios tienen un interés en el éxito y en la supervivencia de la sociedad.

En uno de cada doce hogares gallegos hay un miembro que es socio cooperativista A todo esto se suma que las cooperativas son una fórmula en la que, a diferencia de otras organizaciones o modalidades jurídicas, se dan procesos de intercooperación: las cooperativas tejen redes entre ellas, establecen alianzas para generar economías de escala y reducir de forma considerable sus costes. Comparten sedes, servicios, recursos, sistemas de producción e incluso profesionales, tales como cargos directivos de supervisión contable y financiera. Y esto en tiempos de crisis y de caída de ingresos ha sido una baza importante para resistir en el mercado donde competían con empresas que se hallaban más endeudadas.

A la menor dependencia financiera del sector bancario -hay cooperativas que cuentan con secciones de crédito nutridas con las aportaciones voluntarias de socios- quizás haya que sumar un factor que las ha ayudado a resistir mejor en los tiempos difíciles: su gran conocimiento del mercado, sobre todo del de mayor proximidad. La capacidad de sobrevivir a los momentos recesivos de la economía que muestran las fórmulas cooperativas es un fenómeno que se ha dado a escala mundial.

«Nos gusta trabajar con otras cooperativas, nos da más tranquilidad»

G. Lemos
Mónica, Fátima y Victoria se asociaron tras cerrar su anterior empresa
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«Nosotras trabajábamos como consultoras y formadoras en la delegación gallega de una gran empresa nacional, pero la compañía cerró y tuvimos que dar un paso». El relato que ofrece Victoria Mariño es muy común entre los cooperativistas y una de las causas, quizás la principal, de que la economía social haya vivido un bum en estos años de crisis, convertida en un refugio que ofrece la posibilidad de autoemplearse a unos profesionales que, sobrados de competencias y experiencia, se vieron de un día para otro sin trabajo.

Mariño, junto con otras dos compañeras, Fátima Casal y Mónica Fuentes, dieron forma a su propio proyecto, Gálica, una empresa con sede en el polígono coruñés de A Grela que ofrece servicios de formación y consultoría. «Nuestro enfoque era poder entrar las tres por igual y participar en la economía social», por lo que se decidieron por constituir una cooperativa, a pesar de que, explica, exige más burocracia que otras sociedades: «Una S. L. la formas en un volado, te vas a un punto de estos de ayuda, haces cuatro papeles y listo. En una cooperativa tienes que hacer una asamblea, unos estatutos... En nuestro caso fue un mes de papeleo».

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«Cando es socio, pos todo da túa parte para que o negocio funcione»

G. L.
.Carolina, Sonia y Rosa abrieron su peluquería en diciembre
Carolina, Sonia y Rosa abrieron su peluquería en diciembre

Rosa Nogueiras, Carolina Aguilar y Sonia Vázquez abrieron en diciembre del año pasado la peluquería D’Berenguela, en la compostelana calle de la Rosa. «A empresa na que traballabamos ía mal», explica Nogueiras, que cuenta que fue entonces cuando decidieron dar el paso de establecerse por su cuenta. Como estaban cobrando el paro, pudieron capitalizar la prestación para arrancar el negocio, un dinero que vino muy bien para dar los primeros pasos, ya que de momento no han podido optar a ninguna ayuda pública, a la espera de que se publiquen las convocatorias de subvenciones.

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