Cándido Hermida: «Llevaba ocho años trabajando para Inditex y no conocía a Amancio Ortega»

El presidente del Grupo Cándido Hermida quiere abrir su cartera de clientes al negocio de las grandes mansiones

«Llevaba ocho años trabajando para Inditex y no conocía a Amancio Ortega» Cándido Hermida, empresario y ebanista, quiere abrir su cartera de clientes al negocio de la grandes mansiones. En sus instalaciones de Narón dan forma a los interiores de trasatlánticos, habitaciones de hotel y tiendas de lujo

redacción / la voz

Corrían malos tiempos, los de la posguerra, cuando él nació. Cándido Hermida (julio de 1939, Ferreira, parroquia de San Sadurniño) aprendió a leer con la Voz de Galicia, al lado de su abuelo. En la aldea. Fue labrador hasta que cumplió 17 años -«y me gustaba»-, y luego en Ferrol poco a poco aprendió el oficio de ebanista. Cerró su empresa y se quedó en paro con 45 años, 6 hijos y una hipoteca de su piso por cuatro millones de pesetas. A los 15 días -«la necesidad me obligó»- ya se había convertido en autónomo.

-Como no podía pedir otro préstamo para montar un taller, primero me transformé en constructor. Hice un chalé llave en mano y subcontraté todo. Con lo que gané pude comenzar a levantar un taller basado en mi oficio de ebanista. Poco a poco compré maquinaria y busqué a los mejores operarios que había en Ferrol. Por eso tuve la posibilidad de fabricar los mejores muebles e ir a los mejores clientes. A finales de 1991 nos llega el primer encargo desde Inditex.

-¿Cómo se lo hicieron?

-Me llegó por correo un sobre para que realizase una oferta. Había que hacer más de veinte mostradores. Inditex acababa de inaugurar en Ferrol una tienda de caballero de Zara. Era lo único que yo sabía de la compañía. Oferté de inmediato y aceptaron mi presupuesto. Por correo también me pidieron que fuera allí. Me dijeron que tenía una semana para fabricar y entregar. Y se ponía por medio la Semana Santa.

-Usted estaba haciendo los pasos de Semana Santa de Ferrol...

-Sí. Pero como a mí siempre me gustó trabajar en equipo, reuní a mi gente y les expliqué el encargo. Lo hicimos y lo entregamos el lunes de Chamorro, que aquí es festivo. Fui a Arteixo en persona porque yo quería cobrar. Estaba acostumbrado a entregar y cobrar. Y me dijeron: ‘se lo podemos pagar, pero si usted quiere seguir trabajando con nosotros debe de entrar en un sistema que es el mismo para todo el mundo’. Les confirmé que prefería entrar en el sistema (de aquella te daban un pagaré). Me volví a reunir con el personal y les dije: Hicimos una labor muy buena porque hemos conseguido un cliente que puede mantenerse incluso para nuestros hijos. Me preguntaron en Inditex cuánto quería facturar al año para seguir trabajando con ellos. Contesté que 25 millones de pesetas y ese año yo facturé 80 millones de pesetas solo con ellos.

-¿Cuánto factura hoy?

-En total estamos facturando 58 millones de euros, y para Inditex entre 31-32 millones de euros (más de 5.300 millones de pesetas). Yo como empresario-industrial lo aprendí todo de ellos.

-...Usted ya no es ebanista.

-Seguiré siendo ebanista toda mi vida. Es mi gran vocación.

-¿La multinacional de Arteixo no lo agobia mucho?

-Me gustan los retos. Cuanto más exigente es el cliente, más aprendemos y más competitivos nos convertimos. El éxito llega de la mano de la exigencia.

-¿Conoce a Amancio Ortega?

-Llevaba ocho años trabajando para Inditex y no lo conocía. Un día lo vi, pero no tengo relación personal con él.

-¿Qué otros clientes tienen?

-Tenemos en distintos sectores. En tiendas, Michael Kors, Carolina Herrera, Purificación García, Bimba y Lola... También para una firma árabe que cada vez tiene más cadenas. Es grupo Armada.

-¿Cómo se acercaron a ustedes los árabes?

-Gracias a Inditex. [Silencio] Vamos a ver, Inditex va muy por delante de todo el mundo textil. No solamente en ventas, si no también en organización. Sus proveedores van en busca del resto de proveedores porque es un acierto, una garantía.

-¿Y qué experiencia tiene como clientes?

-Nos dicen que somos organizados. Ellos son singulares, formales y pagan muy bien. Vamos, regatean el precio, pero en cuanto a la forma de pago son cumplidores.

-Además del sector de la moda...

-El naval. La línea de habilitación, que es la decoración interior de los buques. Trabajamos para Navantia y para astilleros franceses a los que le hacemos parte del mobiliario de trasatlánticos. Elaboramos las partes más nobles, de más lujo.

-¿Tienen clientes rusos?

-Tenemos clientes que tienen presencia en Rusia. Gracias a Dios todavía nos queda mucho camino por andar.

-¿A dónde quiere llevar ahora su empresa?

-Somos 550 trabajadores de media y si podemos, queremos jugar en la Champions de nuestro sector. Sin embargo, nunca me marqué una meta. Llegaremos a donde nos lleve nuestra capacidad. Hemos crecido año a año. En el sector de trasatlánticos ya nos están pidiendo ofertas para el 2026. Un paréntesis: hicimos nosotros los salones principales del trasatlántico más grande del mundo que vino a Vigo. Ahora estamos trabajando para dos trasatlánticos más. Ya tenemos cerrado hasta el 2022 otros proyectos. La empresa tiene carga de trabajo a largo plazo.

Cándido Hermida está introduciéndose en el mundo de las grandes mansiones. Ya ha hecho importantes trabajos en países como el Reino Unido. Ahora está dispuesto a crecer en este sector.

«Creo que Ferrol arrancará porque aquí hay vocación de trabajo y de saber hacer»

 Siendo un niño hacía con madera sus juguetes; también zuecos para su madre y para su abuela. A sus 78 años, Hermida sigue acariciando hoy molduras naturales de madera que poco a poco han cogido forma guiadas por un dibujo.

-Después de cenar, nunca veíamos la televisión. Nos íbamos a una habitación donde yo dibujaba y mis hijas estudiaban. Eran ya entonces conscientes de que el esfuerzo da resultados. Cuando se entrega un mueble nadie ve lo que hay detrás. Les enseñé que la vida había que lucharla. Lo mismo me enseñó mi abuela con el trabajo de la aldea: para recoger el fruto hay que sembrar, pero, además, nada es seguro porque te puede venir un invierno malo o un verano malo. En las empresas ocurre lo mismo. Hay años buenos y años malos.

-¿Quién continuará el negocio?

-Espero que mis hijos continúen en la empresa [dos trabajan en ella], y espero estar aquí cuando mis nietos se incorporen.

-¿No tiene socios?

-No, prefiero seguir solo aunque sea más pequeño.

-Prefiere mandar usted.

-No es por mandar. Hay sociedades que no funcionan como deberían y yo quiero la tranquilidad.

-¿Es fácil salir al exterior?

-Nada es fácil. Tengo buenos equipos. Cuando empecé a trabajar para Inditex me recorrí las universidades y empecé a contratar: tengo abogados, arquitectos, arquitectos técnicos, informáticos, economistas. Nos reunimos, pensamos las cosas y... No tengo un departamento comercial. Cuando visitamos a un cliente se elige la persona que puede ir. No contratamos a ningún técnico que no sepa inglés o francés, y que lo sepa de verdad. Nuestro mercado es internacional.

-¿Por qué no arranca Ferrol?

-Si no son capaces de verlo los políticos, yo soy el menos indicado para emitir una opinión. Ferrol tenía mucha dependencia del naval y de la Marina, y esa actividad se cayó. Pero hoy están naciendo empresas muy competitivas. Esta comarca arrancará porque aquí hay una vocación de trabajo, de saber hacer y de hacer bien las cosas.

El empresario celebra cada año una gran fiesta familiar en la que se representa, encima de un escenario, una obra de teatro. Los invitados -algunos, al menos- tienen su papel. En ese momento se unen otras dos pasiones de Hermida: familia y teatro.

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